Estamos en el perihelio. O sea, que la tierra tiene que correr más para que el área que barre por unidad de tiempo sea exactamente la misma que cuando está en el afelio Tengan en cuenta que la diferencia de la distancia con respecto al sol es cinco millones de kilómetros a favor del afelio. En verano estamos más lejos del sol. En cualquier caso es la segunda ley de Kepler y no hay más que hablar. Convendría que se supiese.
Cuando estudiaba en Madrid, circulaban por la pensión en la que vivía un par de estudiantes eternos de ingeniería de minas. Uno dedicaba todas sus atenciones a Baroja. Y por cierto que contribuyó no poco a que yo también le cogiese afición. Eran normales nuestras incursiones por la Cuesta Moyano a la búsqueda de pecios barojianos. Al otro le apasionaba la astronomía; de hecho vivía de ella enseñándola en la escuela de naútica. Siempre me decía lo mismo: sabiendo matemáticas está tirado. Y hacía dibujos y fórmulas en un papel para demostrármelo y yo no entendía ni papa. Sin embargo, de todas aquellas explicaciones me quedó para siempre una admiración hacia esa ciencia que sin duda ha contribuido más que ninguna otra al desarrollo del pensamiento abstracto de la humanidad... perdón, acabo de cometer un pleonasmo. Si uno sigue la pista a todo lo que se cabiló a lo largo de los milenios sobre lo que se ve en el cielo para llegar a las conclusiones que hoy imperan y que parecen ya definitivas, queda maravillado. ¿Cómo puede ser que sea la Tierra la que gira alrededor del Sol? Parece algo contra toda evidencia. Vemos a diario cómo es el Sol el que nace y se pone. Y así un millón de cuestiones que han necesitado, primero de mediciones exactas y, después, de mentes brillantes para interpretarlas.
Anyway, me pregunto por qué será que en las escuelas en general no se hace ningún hincapié especial en la contemplación del cielo y en el desentrañamiento de sus secretos. Me parece una herramienta como no hay otra para el desarrollo del pensamiento abstracto. Pensar con múltiples variables y hacerlas encajar unas en otras de algún modo. La luna con sus fases, por poner un ejemplo de lo más sencillo.¿cuántos escolares sabrían decirte algo a propósito de eso?
Y luego, pasa lo que pasa, que lees un artículo sobre lo que sea y te das cuenta de que a su autor o, por qué no, autora, nadie le enseñó a pensar. Leo hoy que a algunas mujeres se les desencadenan orgasmos por cualquier cosa: un frenazo súbito del autobús en el que van, un tropezón cuando van andando... vamos, que al cabo del día pueden orgasmar cien veces como el que no quiere la cosa. Y luego va la autora del reportaje y dice: las que sufren de este trastorno... me hago cruces, la verdad, ¿pero cómo se puede llamar a eso sufrimiento y trastorno? Ya digo, problemas de pensamiento abstracto. Por no haber aprendido a mirar al cielo.
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