jueves, 24 de enero de 2019
Plus haut que mon cul
Llegado a este punto de la vida en el que esperanza no tiene la menor posibilidad de vencer a la razón me doy cuenta de que todos mis intentos de entender los intríngulis del número e serán por siempre jamás inútiles. Ya ven, algo tan elemental y no tengo forma de aprehenderlo. Y el caso es que me paso las horas muertas leyendo artículos sobre el tema y viendo vídeos y, sí, hay cosas que voy sabiendo, pero siempre a unos cuantos pasos por encima de la verdadera sustancia. Es por así decirlo, como la metáfora perfecta de lo que me ha pasado toda la vida con respecto a todo lo que he aspirado a saber. Nunca he llegado a los fundamentos de nada y de ahí, supongo, esta torturante inseguridad que ha sido mi compañera más fiel.
Quizá sea a causa de esta desgracia que siempre me ha estado corroyendo el espíritu por lo que ahora me recreo viendo en la tele Fast, Furious and Loud. Son unos tipos con barbas largas y tatuajes que restauran coches antiguos en una nave desde la que se ve el skyline de Huston. No tiene más argumento que comprar coches antiguos destartalados y ponerlos luego como nuevos para venderlos. Por así decirlo es el negocio de la nostalgia. Siempre aparece por allí gente que busca significarse por su apego a lo antiguo. Por lo que sea, es algo que da prestigio y nunca va a faltar quien escoja ese camino para significarse. Y, luego, como dice el jefe de todo el invento, sirve para ganar dinero que es con lo que se consiguen cervezas. La cosa, desde luego, tiene su enjundia, y, sobre todo, buen rollo. En definitiva, una elección de vida que envidio sinceramente.
Y es que el coche, pienso, es la última gran revolución de la humanidad cuya comprensión está al alcance de los limitados. No sé las piezas que tiene un coche, tres, cinco mil, quizá más. El caso es que es fácil saber de qué van todas. No hay que saber lenguajes encriptados para montar ese puzzle. Así, restaurar un coche antiguo es mero trabajo artesanal. Paciencia y habilidades manuales. Una forma de pasar la vida de lo más agradecida porque los resultados son palpables.
Sí, creo que he equivocado totalmente mi vida. Tenía que haberme dedicado a la restauración de cacharros. Todavía recuerdo los maravillosos días que pasé sacando de la ruina a aquella casa de Bellmunt en la Serralada Central. Un cansancio físico que me alejaba de toda preocupación mundana. Las comidas en la Panadella con José María, el albañil borracho y ludópata que ha sido uno de mis maestros inolvidables. Y, sobre todo, la satisfacción indescriptible de ver las cosas avanzar hacia la meta propuesta. Bueno, acabé aquello y para mi desgracia volví a las andadas, o sea, al eterno camino de frustración que es el querer tirar el pedo más alto que mi culo.
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querido amigo,creo que lo tuyo es muy parecido a lo mío.Una especie de educación humanista que nunca cesa.Yo mismo aprendo algo nuevo cada vez que leo tus artículos.Se bebe de muchas fuentes,por lo menos la gente que yo creo intelitente.Y esto produce un vacío existencial muy típico de gente como tú y creo que como yo.Somos viejos,zorros y montunos,o por lo menos ,lo creemos.Y llega ese momento,o llega muchas veces,en elque aprecias que no sabes nada,o muy poco.Los ultimos anhos siempre he pensado como tú.tú,por lo que he oido y me has dicho,has tocado muchos palos,como yo.Quizá sobresalimos un poco m´´as en alguno,pero eso es todo.Tú con tusmúsicas y guitarras,tus libros,tus elucubraciones muchas veces acertadas,inteligentes e ingeniosas.Yo con mi ajedrez,mis películas que ya no ve nadie y mis chascarrillos que a poca gengte ya interesan.Pero te digo algo,en el fondo,cuando veo a un gran ajedrecista o a un gran matemático,o a un increíble mecánico manitas..suelen ser casi siempre gentge que ha dedicado la mayor parte de su tiempo y su vida a eso,nada más que a eso..y a mí ,pues me parece una vida con poca chica...un abrazo
ResponderEliminarSeguramente tienes razón, Nacho. El haberse diluido en las más diversas actividades no te ha permitido alcanzar la excelencia en nada, pero es probable que te dé una perspectiva mucho más rica del mundo y de la vida. En cualquier caso es por donde los dioses nos han llevado de la mano y si alguna vez nos hemos resistido, pues nos han arrastrado.
Eliminarlo mismo pienso ,Pedro.Veo horrorizado el nivel cultural al que hemos llegado..víctimas de la LOGSE etc...no lo creas ,también en Alemania..qué pena que no te pongas con algún libro..
EliminarQuizá, querido Nacho, el nivel cultural de la foule, mob, chusma, canalla o cómo le quieras decir, siempre ha sido más o menos el mismo, lo que pasa es que ahora se nota más porque tiene dinero para acceder a los lugares que antes les estaban vedados. ¡Y vaya que sí se hacen notar!
Eliminarjoder Pedro,tienes razón
EliminarGracias por los ánimos, Nacho.
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