jueves, 3 de enero de 2019

Negro sobre blanco

De los periódicos:

"Cuando cumpla 40, mi carrera caerá en un agujero negro por ser mujer"

Lo dice una tal Michelle Jenner, para mí muy conocida en su casa a las horas de comer, aunque para el vulgo debe de ser otra cosa porque de lo contrario no protagonizaría semejante titular. ¡Je, je! La picarona muy consciente del valor de sus cositas de hacer cochinadas. Bueno, no tengo ni idea de quién es, pero creo acertar si digo que, desde luego, no debe ser una destacada neurobióloga, o cosa por el estilo, porque entonces, de los cuarenta para alante le llegaría la plenitud. Pero, ¿quién va a reconocer en este mundo socialdemócrata que no es lo mismo el culo que el cerebro?  

Claro, al final, con todas estas patochadas que nos quieren imponer desde las instituciones los que salen ganando son los que saben diferenciar, ya digo, el culo del cerebro. O sea, los de VOX. Los muy ladinos les han dicho a los socialdemócratas camuflados de conservadores y liberales que arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Así que para trincar el poder no les va a quedar más remedio a las "derechas de siempre" que reconocer con humildad que el culo es cosa de jóvenes y el cerebro de viejos. Porque mira que hay que ser tonto para tratar de desvirtuar ese pacto que tenemos firmado con la biología desde que el mundo es mundo. 

Y es que hay que ser muy zoquete para querer cambiar el curso del Amazonas. Los que lo pretenden sostienen que así terminarán con las crecidas intempestivas. Como si el problema no estuviese en las lluvias torrenciales que se producen en sus múltiples cabeceras. Por algún lado van a tener que desaguar y lo único razonable es no construir en las zonas anegables. Está en la propia naturaleza de las cosas que tire más pelo de coño que soga de marinero y, sí, a base de civilización podemos camuflar esa evidencia tras un velo de pudor, pero, ¡ojo!, porque los velos se rasgan a nada que arrecie el viento. Y si no eres consciente de ello atente a las consecuencias. Es, en definitiva, el peligroso juego que es el auténtico vivir. ¡Je, je! ¿Qué sabrá la señora Jenner de agujeros negros? Ya le explicaría yo que por contra de lo que piensa lo que le va a pasar a partir de los cuarenta es que se va a ir apagando la poderosa fuerza de atracción del agujero negro que tiene ahora entre las piernas. Porque eso es un agujero negro, fuerza de atracción que no deja escapar ni a la luz. Que por eso se dice negro. Negro sobre blanco.   

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