sábado, 31 de octubre de 2020

El Ojo de la Tormenta.

 Anoche estuvimos viendo una película de lo más pertinente dadas las actuales circunstancias de superchería generalizada. Y yo no digo que no me pueda morir a causa de este coronapoyas o lo que sea, que ya casi lo estoy deseando, pero como dicen los catalanes, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Porque, convénzanse, toda la gestión del asuntillo no tiene otra finalidad que evitar el colapso del sistema público de salud, el principal negocio de la clase política que funciona en régimen de monopolio. Sí, la sanidad pública es un  nicho de empleo casi inagotable donde se acomodan con magníficos salarios los militantes de los partidos.  Luego, claro, está lo del régimen de monopolio, que ya saben que es como decir desastre asegurado, que no por otra causa es que los países serios tengan leyes antimonopolio. Pero, en fin, volvamos a la película. 

Se trata del Ojo de la Tormenta o algo así. Resume a la perfección una de mis convicciones estrella, que cuando los políticos contravienen las leyes no escritas del cielo el asunto que se quiere encarrilar acaba inevitablemente en tragedia. En el momento más álgido de la Guerra Fría, los políticos de un pueblo de los EEUU obligan a la bibliotecaria local a retirar de las estanterías un libro titulado El Sueño Comunista. La bibliotecaria se niega por una cuestión de principios. Da razones impecables, pero los políticos anteponen sus intereses particulares a todo lo demás. Ven en el título de esa obra una formidable palanca para levantar unos cuantos grados más el listón de superchería generalizada que ya los dirigentes del país con el inestimable apoyo Hollywood mantienen muy alto. El caso es que la gente vea comunistas por todo los lados como ahora ven negacionistas. Con una población dividida y estresada los políticos se pueden dedicar sin mayores problemas al dolche farniente. Pero, claro, los dioses nunca duermen y no dejan dislate sin su correspondiente rectificación... generalmente en forma de tragedia. Así es que los políticos despiden a la bibliotecaria y tras los consiguientes enredos literarios la biblioteca perece por las llamas. No falla.

No sé cómo coño anda esto del coronapoyas. María me dice que está todo el país confinado. Que no se puede viajar de una comunidad a otra. Pues bien, me voy a youtube y veo que menudean los videos sobre revueltas ciudadanas por doquier. Hasta en Santander, lo que ya es decir. Y claro, como no puede ser de otra manera, en Barcelona las revueltas se acompañan con saqueos de tiendas. Es su especialidad.  

En fin, me voy a Mercadona que hay que aprovechar mientras siga funcionando. 

viernes, 30 de octubre de 2020

Jens Larsen

Jens Larsen es un músico especializado en jazz. Tiene colgados en youtube yo diría que cientos de vídeos tutoriales sobre el tema. A mí me parecen magníficos y no voy a decir que estoy aprendiendo mucho con ellos porque a estas edades lo que aprendes ahora se te borra en media hora. Así todo, insisto. Y me digo que si volviese a nacer seguiría el consejo de Gracián y haría como Larsen, especializarme en lo que fuese y lo demás para curiosearlo en los ratos libres. 

Especializarte en condiciones en lo que sea es como adquirir una patria por méritos propios. Una patria que es el mundo mundial porque con tu conocimiento profundo de ese lo que sea eres demandado por allí por donde pases. ¿Qué problemas podría tener Larsen para ganarse la vida divinamente lo mismo en Madrid que en Tokio o donde fuera que fuese. Llegaría allí, agarraría una guitarra, que por todas las partes las hay arrumbadas, la afinaría un poco y a las tres notas ya se habría hecho un prestigio que le abriría cantidad de puertas. Claro que bien es verdad que estamos hablando de música, una ciencia bastante esotérica que muchos manoseamos y pocos llegan a poseer porque para ello quizá se necesite un cierto don que solo los dioses pueden conceder. Pero, también puede que sea verdad que, sino todos, casi todos, tenemos lo que Gracián llama "su realce Rei": la prenda relevante, cultivando aquella y ayudando a las demás. Cualquiera, sigue diciendo, huviera conseguido la eminencia si huviera conocido su ventaja. 

A buenas horas, mangas verdes, digo yo que me pasé la vida diletanteando. Hoy pico aquí, mañana allá y luego voy por ahí galleando, pero sin levantar mucho el kirikiki no vaya a ser que me escuche un gallo de verdad. Sí, se me fue la vida, como a la inmensa mayoría, sin apercibirme de mi "realce Rei" y, precisamente por ello, he tenido que conformarme con la patria que me asignaron en el registro. Sí, convénzanse, cuando más patriota es alguien menos conoce su realce Rei y, por tanto, menos eminencia ha alcanzado. Y en esto y no más es en lo que que consiste la inmensa mayoría de la miseria que asola el mundo. Un mundo de gallitos acomplejados ante la evidencia de que hay gallos de verdad. 

Por lo demás, en esto del jazz, creo haber comprendido que pongas como pongas los dedos sobre los trastes tocas un acorde que sirve perfectamente siempre y cuando sepas con cual puedes resolver su salida. No hay que saber muchas matemáticas para darse cuenta de que las combinaciones de doce elementos desjerarquizados son prácticamente infinitas. Y esa es la cuestión, que el jazz es quizá la música folklórica más desjerarquizada que existe. Habría que ir a los músicos dodecafónicos de principios del XX para superar eso. Pero ya digo, hablo como gallito y mejor lo dejo ya no vaya a ser que me lo lea algún gallo de verdad y me dé una colleja.     

jueves, 29 de octubre de 2020

Papas con chorizos

 




¿Será que ya se acabó la estimulina? He visto a mucho analista maravillado últimamente. ¿Pero cómo puede ser, no hacen más que cerrar negocios y la bolsa no solo no baja sino que incluso sube? Lo achacaban a la estimulina. Una hormona que segrega el Estado cuando está estresado. Pero, claro, ya saben lo que pasa con los hormonas, que las glándulas que las segregan más antes que después se agotan si las exprimes más de la cuenta. Y así es que, como hace días que la bolsa baja, los mismos analistas que se maravillaban han empezado a dar muestras de culo prieto. Podría ser, ya, ésta, la vuelta de tuerca definitiva. ¿Definitiva de qué? Bueno, habrá que esperar para ver. 

Es lo de siempre, tómale el pulso al capital y sabrás cual es la salud del sistema. Porque el capital es al sistema lo que la sangre al cuerpo. Necesita ser bombeado hasta los lugares más recónditos so pena de necrosis. Y eso es justo lo que algunos temen, que las necrosis habituales se gangrenen e invadan con sus gérmenes el torrente capitalino. En fin, como ya señaló Tucídides, los resortes de la Historia son oscuros. Así todo hay cosas suficientemente claras como para que nos paremos a considerarlas. 

Venía siendo dogma de fe que el papel clave de los bancos centrales era mantener la inflación en límites aceptables. Si la inflación bajaba el banco inyectaba dinero en el sistema, la gente notaba que sus bolsillos se abultaban y empezaba a gastar. Entonces la inflación subía y el banco, automáticamente cerraba el grifo con lo que los bolsillos se adelgazaban y se compraba menos y la inflación caía. Esto, más o menos, era lo que nos explicaban para convencernos de la ineludible necesidad de los bancos centrales. Pues bien, llevamos ya demasiados años sin que nadie nos dé explicaciones de por qué a pesar de que los bancos centrales inyectan e inyectan dinero en el sistema sin mesura, la inflación no solo no sube sino que incluso tiende a bajar. ¿Qué le sucedió a aquel dogma? Es como si ahora nos viniesen con el cuento de la concepción de la Virgen, en realidad, no fue inmaculada.  

Claro, toda esa teoría del sube y baja, o mete y saca, estaba basada en la idea de que la producción de bienes y servicios tiene un tope. Si las compras de la gente se acerca a ese tope los bienes empiezan a escasear y, entonces, sube la inflación. Sería muy lógico si todas las premisas empleadas en el razonamiento fuesen realmente premisas. Pero, ¿y si resulta que la producción de bienes y servicios no tiene tope? Entonces, compra y compra y compra hasta que los bienes de consumo te asfixian y las estanterías de los supermercados y demás retailers siguen estando abarrotadas. 

En fin, estoy esperando con verdadera ansiedad a que venga el Papa a explicarme porque ya no hace falta que la Virgen lo siga siendo. Quizá, digo yo, la cosa venga de tanto guiso con chorizos.  

Por cierto que menudo careto tiene el Papa en la foto. Se ve que no quiso decir patata.  

  

miércoles, 28 de octubre de 2020

Logistic growth

 



Por diversas razones, quizá no haya video colgado en la red, via Khan Academy, más importante  que el titulado "Logistic growth" del que les muestro una imagen que vendría a ser una síntesis de todo lo que en él se expone. Ya les conté hace días que Malthus puso la letra y Verhulst la música. Una canción, en definitiva, que explica mejor que ninguna otra cómo son los comportamientos de la naturaleza. Todo lo que vive se multiplicaría ad infinitum si no fuese porque necesita recursos para ello. Y los recursos, a no ser que sean ustedes socialistas, supongo sabrán de sobra lo limitados que son. Limitados, tanto por la finitud de su número como por la inevitable competencia entre los iguales. Así que más vale que espabilemos. 

Sí, porque estamos atontolinaos. Solidaridad, empatía, sostenibilidad... ¡Dios mío, cuánta vacuidad en el lenguaje! Me gusta demorarme un rato viendo un programa televisivo titulado Mountain Men. Sin duda concebido con fines muy, pero que muy, pedagógicos. Personas que viven en y de la naturaleza. Ponen trampas, cazan, pescan, hacen artesanías elementales, o sea, paleolíticos, pero con coche, o avioneta, y motosierra. Muy curioso, ya digo, porque en los títulos de presentación hacen hincapié en que las personas sensibles deben abstenerse de verlo por las inevitables imágenes sangrientas que la supervivencia en condiciones extremas procura. Y los protagonistas nunca dejan de acariciar a sus peros y de dejar constancia de que matan de muy mala gana. Pero, claro, se trata de una cuestión de tú o yo. Sobre todo con los lobos que parece ser que desde que existe en el mundo la religión ecológica se han multiplicado de mala manera. ¡Levantase la cabeza Rodríguez de la Fuente! Aquel mesías tan nefasto, por lo menos, como todos los mesías que han sido y serán. 

Lo malo, o mentiroso, de esa serie que les digo, son los coches y las motosierras, amén de los rifles con mira telescópica. Así cualquiera no solo sobrevive sino que se multiplica. Y como los coches y las motosierras y los rifles, prácticamente los regalan, pues, debiera resultar que la multiplicación tendiese al infinito. Pero no. De hecho la impresión que da es que en Alaska empieza a escasear la caza incluso para los lobos. Se está llegando al límite de los recursos. Los hombres solo podrán sobrevivir si matan a los hemanos lobos. Así que Rodríguez de la Fuente que se revuelva en su tumba. 

Pues sí, la fórmula de la foto sirve para los humanos, sirve para los lobos y, lo más interesante, también para los virus. Hasta que N no se iguale a K, seguirá creciendo su número. Digamos que N son los virus y K los anticuerpos que generan. Los anticuerpos son el techo que no pueden sobrepasar los virus igual que los conejos no pueden sobrepasar la valla que les ponen en algunos lugares de Australia. Por eso es de todo punto inútil confinamientos, mascarillas y demás supersticiones. La segunda oleada solo es la consecuencia necesaria del primer confinamiento. Y la tercera ola lo sera del segundo. Y así hasta que K iguale a N y al dividirlos dé uno. Y, entonces, uno menos uno igual a cero que multiplicado por rN, que es, r la tasa de crecimiento por N, numero de virús, dará cero. O sea, que se acabó el cuento. Así que ya saben lo que hay que hacer: todos los que no sean población de riesgo que cojan, agarren y salgan por ahí a contagiarse, que es tanto como decir: ¡conmigo te las vas a ver hermano virus!  

En fin, perdonen que siempre ande haciendo pasar al Pisuerga por Valladolid. 

martes, 27 de octubre de 2020

Regalo de los dioses

"Oráculo manual. 140. Topar luego con lo bueno en cada cosa. Va luego la abeja a la dulçura para el panal, y la vívora a la amargura para el veneno. Assi los gustos, unos a lo mejor y otros a lo peor. No ai cosa que no tenga algo bueno, y más si es libro, por lo pensado. Es, pues, tan desgraciado el genio de algunos, que entre mil perfecciones toparán con solo un defecto que hubiere, y ese lo censuran y lo celebran: recogedores de inmundicias de voluntades y entendimientos, cargando de notas (infamias), de defectos, que es más castigo de su mal delecto (discernimiento) que empleo de su sutileza. Pasan mala vida, pues siempre se zeban de amargura y hazen pasto de imperfecciones. Más feliz es el gusto de otros que, entre mil defectos, toparán luego con una sola perfección que se le cayó a la ventura." 

La cuestión es si uno nace o se hace. Se decía antiguamente de alguien que no había nacido, pero se había hecho, por méritos propios, un hijo de puta. La propensión, que le dicen, a ser de una manera u otra. Digamos que el carácter. Aquí, sin duda, también es injusta la naturaleza. Unos tanto y otros tan poco. De bueno y de malo. Aunque supongo que también la risa, más que por barrios, va por temporadas. Las buenas o malas rachas de las que nadie se libra. 

Andaba pensando en estas cosas, por lo que toca, y entonces recibí un PDF, enviado por Isi, que contenía la breve autobiografía que Hume escribió es sus acaballas, cuando ya sentía los pasos de la muerte en los bordes de su cuerpo, por decirlo a la poética manera de Emilo Prados. Se añade a esa autobiografía una carta que su amigo del alma Adam Smith envía a un amigo común para darle cuenta de los últimos días de Hume. Todo ello sumamente interesante se mire como se mire. 

Tendría que consultarlo con Escohotado, que se las sabe todas al respecto, pero para mí que el bueno de Hume tuvo que utilizar algún tipo de socorro para sobrellevar con tanta benevolencia por lo menos la parte puramente física del proceso. Porque una diarrea crónica durante años... seguramente había láudano por medio, tan natural y habitual en la época. Pero eso es lo de menos, en cualquier caso. Lo que cuenta es el buen rollo que destila toda su vida. El tener claro desde los inicios a lo que se quería dedicar y no haberse dejado distraer de ello por las típicas veleidades adolescentes que son las que en definitiva destrozan y amargan tantas y tantas vidas. Empezando por el espinoso tema del fornicio que Hume resolvió, al parecer sin mayores contratiempos, recurriendo a las "mujeres humildes", su forma de llamar a las putas, supongo.     

Así que, putas, frugalidad y desapego, las tres pilares de una vida cumplida. Aunque quizá fuese más justo llamarla libertaria. No depender de nadie ni de nada, empezando por las propias pasiones. Sí, sin frugalidad y desapego cualquier vida es un infierno. Uno empieza por la codicia de la seguridad que vendría a ser formar una familia. ¡Sancta simplicitas! Es la más segura manera de condenarse a no volver a dormir tranquilo. A no poder concentrarse en cosa alguna de sustancia. Tienes que ganar dinero como sea porque, como me dijo un compañero de colegio que me encontré, ya adultos, la familia es como un perro gorilero que te tiene cogido por los cojones y solo afloja si la satisfaces los caprichos. Ganar dinero como sea: ¿es que hay algo más degradante? Bueno sí, quizá celebrar los cumpleaños. 

En fin, lo que sea, porque lo que cuenta es que Hume, prescindiendo de algunas cosas que parecen imprescindibles para la mayoría, consiguió lo que pocos han conseguido: lo primero dejar un buen recuerdo entre sus amigos y, lo segundo, una obra muy notable que ha sido inspiración para muchos, entre los cuales destacaría los conocidos como Padres Fundadores de los EEUU de América. Por lo demás, estamos en lo de siempre: tener o no tener... una buena cabeza. Regalo de los dioses. 

lunes, 26 de octubre de 2020

El vicio

La cosa se está poniendo de lo más interesante. Solo a un gobernante ignorante y ensimismado se le puede ocurrir lanzar un torpedo a la línea de flotación del sistema. Y es que pretender frenar en seco el vicio es como quitar el lastre al barco en medio de la tormenta. El vicio, desde luego, destruye a las personas y a las sociedades, pero lo hace de una forma controlada siempre y cuando se mantenga dentro de ciertos límites. Es, como digo, como el lastre de los barcos, que lo que les resta en velocidad se lo compensa con estabilidad. Las putas, por ejemplo, cojan, agarren, y vayan a San Agustín para ver una defensa impecablemente razonada de su necesaria existencia. Y la droga, igual. Y no digamos, ya, el rockandroll.

¿Qué van a hacer ahora las gigantescas huestes de la noche? ¿Quedarse en casa viendo porno y cascándosela? A los dos días será tanta la frustración acumulada que sabe dios que disparates inventarán para aliviarse. Y es que aquí, una vez más, los gobernantes quieren enmendar las leyes no escritas del cielo. O sea, la ciega maniobra que inevitablemente abre las puertas a la tragedia. Y no es que lo diga yo porque sí, ni mucho menos, que si indagan un poco en las bibliotecas verán que no es otra la idea seminal de nuestra civilización occidental. Hay vicio porque el cielo así lo tiene dispuesto. Por cierto, ¿conocen ustedes a alguien que no sea vicioso? Y si le conocen, ¿no se han dado cuenta de que es el más tonto y antisocial del barrio? Sí, porque el vicio es un potente motor de la reflexión. Las resacas mañaneras ayudan más que cualquier otra cosa a reconsiderarse a uno mismo. 

Y lo mejor del caso es que lanzan la medida justo en el momento en el que por todas partes resuenan las voces más autorizadas llamando a la sensatez. La famosa pandemia ya solo existe en las mentes perturbadas. Los virus están siempre ahí y todos los años hay una o varias crestas de las sucesivas oleadas. Nada de lo que preocuparse a no ser que lo pongas en el portaobjetos del microscopio social y lo veas multiplicado por cien, mil, o cien mil. Una operación a todas luces interesada. Aunque no sepamos, o podamos comprender, que oscuros intereses han empujado a los mandatarios del mundo a semejante locura. 

Bueno, en cualquier caso, ahí tenemos el desafío planteado. Los gobernantes queriendo imponerse, el populus empezando a revelarse y, en medio, la policía paralizada porque sabe que la están gravando. No, desde luego, a las putas, a las drogas y al rocanrrol, nadie las mete en la mazmorra. Hay que ser muy Penteo para intentarlo. Por cierto que me gustaría saber cuantos de entre nuestros gobernantes saben quién fue Penteo y lo mal que acabó, precisamente, por hacer lo que ellos están intentando poner en práctica. O sea, poner cadenas al vicio. 

domingo, 25 de octubre de 2020

La paletilla

Cuando lo de aquellos maravillosos años, los que andábamos un poco avisados del tema, o sea, que leíamos, un suponer, a Freud, Jung y así, y, sobre todo, nos movíamos en círculos inquietos, conocíamos un término que lo mismo servía para un roto que para un descosido: psicosomático. Así era que, si a un tipo, emprendedor y tal, que presentaba una sintomatología digestiva de las que amargan la vida le recetabas dogmatil, el antidepresivo de moda por entonces, no veías pasar cuatro días antes de que viniese a expresarte su agradecimiento por los buenos resultados obtenidos. A esa misma operación, en mi pueblo le llamaban levantar la paletilla. Cuando alguien andaba bajo, o pachucho, se decía que se le había caído la paletilla. Entonces, lo procedente era acercarse a los lugares en donde la levantaban. Generalmente era en los puntos de recogida de la leche, los lugares más sagrados, quizá, de todo el territorio. Solían merodear por ellos ciertas mujeres correveidiles que lo mismo echaban un polvo, que rifaban una manta, que levantaban la paletilla, o lo que fuera que fuese que les proporcionase algunas pesetillas. Lo de levantar la paletilla, creo recordar, era una maniobra consistente en poner al alicaído la rodilla a la altura de las vértebras dorsales y tirar de los hombros hacia atrás. Tenía que sonar un chasquido para que la cosa fuese efectiva... que lo solía ser porque, como supongo sabrán todos ustedes, nada como la magia potagia para solucionarle los problemas al pueblo llano. 

La cosa no podía, y sigue sin poder, estar más clara. Hay personas que presentan una sintomatología patológica para la que es imposible encontrar causas orgánicas. Los médicos sabemos el coñazo que pueden llegar a ser esos enfermos. Y, por contra, los farmacéuticos, o curanderos, lo rentables que son. Se les nota de lejos que no quieren curarse ni así les maten. Es como si intuyesen que es esa enfermedad imaginada la que estabiliza su vida. Pues bien, no sé si fue Freud, o quienquiera que fuese, el que se dio cuenta que esa enfermedad imaginada es la terapéutica ideada por la propia naturaleza para que el paciente pueda sobrellevar su verdadera enfermedad, mucho más grave, por supuesto, porque es del espíritu. De ahí el nombre: psico de espíritu y somático de cuerpo. El cuerpo se hace eco de los tormentos del espíritu y así consigue, siquiera mínimamente, silenciarle. 

Vale, todo esto, obviamente, es más viejo que los pedos. Y sabido es que lo que sirve para los individuos fácilmente se puede extrapolar a las sociedades. No hay que ser un lince para darse cuenta de que a una sociedad solo le acechan los enemigos y todo tipo de peligros cuando su sistema productivo se ha quedado anticuado y no hay forma de vender un peine. Pero, ¿a ver quien es el valiente que le dice la verdad al populacho? ¡Tíos, más aula y menos barra de bar! Sería suicida para cualquier político o intelectual orgánico... que lo son todos. Mucho más fácil inventar fantasmas que lo enmascaren todo en lo que dura el temporal. Porque los temporales pasan. No olvidemos que la naturaleza tiende al equilibrio y los sistemas productivos anticuados a la modernización vía agudización del ingenio de los mejores. 

Por todo lo expuesto puedo afirmar y afirmo que a mí no me la dan: ni pandemias ni leches. Lo que hay de cierto es un desfase de nuestros sistemas productivos que están pidiendo a gritos que les modernicen. No tengo ni idea en qué tendrá que consistir esa modernización, pero de lo que sí tengo certeza es de que lo que hay ahora es manifiestamente ineficiente. No puede haber paz en una sociedad en la que la mitad de la gente no tiene otra forma de dar sentido a su vida que la de fumar porros mientras se acaricia a un perro en una terraza ubicada en lo que antes era un aparcamiento de coches. ¡Uf!

sábado, 24 de octubre de 2020

Dar vado

Seguiré el consejo del "Oráculo manual". 138. Arte de dexar estar. Y más quando más rebuelta la común mar, o la familiar. Ai torbellinos en el humano trato, tempestades de voluntad, entonces es cordura retirarse al seguro puerto del dar vado. Muchas veces empeoran los males con los remedios. Dexar hazer a la naturaleza allí, y aquí a la moralidad...

Así es que, pensando en la moralidad de aquí, he decidido volver a los vídeos en los que Sal Khan explica The logístic growth models with differential equations. Fueron un shock la primera vez que les vi porque por fin entendí la lógica profunda de ciertas operaciones que tuve que realizar a ciegas cuando ejercía de fisiólogo. La curva de la saturación de oxígeno de la hemoglobina, por poner un ejemplo, se rige por la misma lógica con la que crece una población de conejos dejados de la mano de Dios. Ya vio Malthus que la naturaleza por sí misma se encarga de ralentizar ese crecimiento, primero, y luego pararlo o, incluso, hacerlo negativo. Lo verdaderamente hermoso de este asunto es que a esas teorías de Malthus las puso en forma de fórmulas matemáticas un belga de nombre Verhulst. Y esos vídeos que les digo, explican paso a paso la creación de esas fórmulas. 

Así es que la vida va trascurriendo mortecina entre sock y sock. Son los momentos que le dan sentido y animan a continuar. Recuerdo, un suponer, el día que Manel se puso a explicar el círculo de quintas. De inmediato comprendí que allí había algo mágico que solo el estudio podía convertir en lógico. Le dediqué mucho tiempo al asunto subiendo y bajando por el mástil de la guitarra. La verdad es que me es difícil aceptar que pueda haber logro de la mente humana más sofisticado. Ese juego intrincado de números que siempre vuelven sobre si mismo. No puedo entender que no se use esa herramienta en todas las escuelas del mundo para agilizar las mentes de los niños. Ahora, perfectamente interiorizado, es el tronco sobre el que coloco con suma facilidad las ramas de la armonía. 

Bueno, no sigo con la lista. Solo añadir que, cuando ya no puedo más, pienso en estas cosas y me alejo de la ventana.  

viernes, 23 de octubre de 2020

Superchería

Escucho en la cadena Sky News Australia una pormenorizada relación de las mentiras y manipulaciones que han conducido a la explosión de superchería en curso. El locutor se ha limitado a leer la carta de dimisión de un político relevante de aquel país al que sus superiores habían exigido que se detractase de las dudas que tenía sobre la idoneidad de las medidas tomadas para combatir la dichosa pandemia. 

Para empezar, el tipo ha recurrido a la evidencia estadística: 0,9 millones de fallecimientos achacados al virus. Los de cada año  por la gripe común, más o menos. Hay que tener en cuenta que en el mundo, gracias a Dios, mueren unos 60 millones cada año. Después, ha hecho referencia a la manida gripe española. En aquel entonces murieron 50 millones para una población global de 1500 millones. Comparen esas cifras con menos de un millón de muertos para casi 8000 millones de personas: son tan apabullantes  que huelga todo comentario. Pandemia, ha dicho, solo existe en las mentes aterrorizadas por la superstición. 

Luego se ha referido a la otra evidencia incontestable, es decir, que solo se mueren los viejos. No ha querido decir los viejos enfermos porque le habrá parecido que eso va de soi. Pues bien, si les preocupan los viejos, protejan a los viejos y dejen a los demás en paz. A los viejos, por supuesto, que quieran se protegidos, porque si le quitamos a la gente el derecho a hacer con su vida lo que le dé la gana, apaga y vámonos.

Luego, ha calificado de rubbish a las pruebas de detección del virus. Eso que se emplea para aterrorizar a las masas so capa de estar protegiéndolas de una muerte segura. Por si alguien no lo sabe, rubbish quiere decir basura. Respecto de las mascarillas ha dicho que al ser tan debatible su utilidad lo más lógico es que su uso sea una cuestión personal. 

Como ven, todo puro sentido común. Hasta un niño se tendría que morir de risa ante los dislates que organizan las autoridades. Dado lo cual, lo procedente sería indagar acerca de la razón de la sinrazón que a mi razón se hace. ¿Por qué  todo esto? ¿Qué hay detrás de la facilidad con la que se ha producido esta explosión de superchería? Aquí si que debiéramos empezar a preocuparnos porque la experiencia histórica demuestra que la superstición a semejante escala solo se ha dado cuando se olfateaban en lontananza peligros que no se podían identificar. La superstición, para que nos entendamos, no es más que una identificación falsa del peligro que produce sosiego. Les pondré el ejemplo más repetido a lo largo de los siglos: si estamos mal es porque los judíos envenenan las aguas, luego solo tenemos que matarles para volver a la tranquilidad. Y ya han visto los resultados: los judíos siguen vivos y los demás medio muertos... de miedo. 

Bueno, ya solo nos queda esperar para ver por dónde salen los verdaderos dragones que nos están apestando con su aliento. 

Por cierto, ¿han visto un programa que se llama "crónicas carnívoras? No sé, pero puede ser que en ese programa esté la explicación de todo este conundrum* que nos tiene aterrorizados... a unos más que otros, bien es verdad. 

* galimatías. 

    

jueves, 22 de octubre de 2020

Saltar por la ventana

 A vueltas con el "Oráculo manual":

"133. Antes loco con todos que cuerdo a solas: dizen políticos. Que si todos lo son, con ninguno perderá. Y si es sola la cordura, será tenida por locura: tanto importará seguir la corriente. Es el mayor saber a vezes no saber; o afectar no saber. Hase de vivir con otros, y los ignorantes son los más. Para vivir a solas: ha de tener o mucho de Dios o todo de bestia. Mas yo moderaría el aforismo, diziendo: antes cuerdo con los más que loco a solas. Algunos quieren ser singulares en las quimeras." 

Ya no sé si soy dios, si todo bestia o mis múltiples complejos me arrastran a ser singular en las quimeras. Me da exactamente igual lo que los demás piensen de mí porque tengo un montón de amigos muertos que me sostienen con su aliento desde el más allá. Pongamos que Torres Villarroel o Thomas Bernhard, sin ir más lejos. Torres Villarroel cuenta en sus memorias como se salvó por los pelos de la estulticia médica saltando por la ventana. Bernhard dejó niquelada en sus novelas autobiográficas la calaña detestable de unos profesionales que en términos generales carecen de la necesaria formación humanística para ejercer su inmenso poder sobre personas que atraviesan un mal trance. Como pone, no recuerdo quién de nuestros clásicos, en boca de uno de sus personajes: "a fe Doctor, que con usted de nada sirve el acogerse a sagrado. 

Porque esa es la verdadera realidad, que cuando uno es un ignorante, o sea, como bien señala el Oráculo, casi todos, y detenta cualquier tipo de poder podemos estar seguros de que lo usará para intentar sacarse las mugres que le corroen por dentro. Porque todos tenemos algunas y solo una cierta formación humanística nos ayuda, si no a controlarlas, sí al menos a disimularlas. El ignorante con poder, por definición, cosifica a los que considera su subordinados. Se convierte en tirano, para que nos entendamos, y amárrate entonces los machos si caes bajo su égida. 

Pues bien, en esas estamos, médicos y políticos al alimón intentando sacarse las mugres que su ignorancia les impide reconocer. Está claro que tendremos que hacer la de Torres Villarroel, saltar por la ventana, si queremos sobrevivir a estas leyes que contravienen a las no escritas del cielo. Y si la realidad demuestra que no están funcionando, ellos, contumaces por naturaleza, dan otra vuelta a la tuerca. 

Así que ya saben, o saltan o aténganse a la tragedia... porque los dioses no toleran que unos pelanduscos vengan a poner en cuestión sus leyes no escritas... las de la naturaleza, esas que siguen los suecos con tan buenos resultados.   

miércoles, 21 de octubre de 2020

Desvaríando

 Quizá la pieza más decisiva para demostrar que todo esto que está pasando es un montaje de los políticos sea el hecho de que los mercados de valores siguen subiendo mientras la economía real está en bancarrota. He escuchado a multitud de expertos anunciando el famoso crack down ( todo a tomar pol saco) de un día para otro, pero nada, no aciertan ni una. La realidad, según otros expertos, es que las bolsas no bajan porque están comerciando con los trillones de deuda pública que bien pudieran ser en breve cuatrillones si la huida hacia delante lo precisase. Nunca olviden que una de las más exitosas artimañas de la comedia es la huida hacia delante: meterse en un lío mayor para salir del precedente. No hay nada más gracioso que ver a un idiota agarrarse a una fantasía mientras le llueven palos por todos los sitios. 

Pues sí, aquí, en esta Palencia en la que me refugié buscando anonimato para mis vergüenzas resulta que, ahora, las autoridades nos tienen sometidos a una extorsión que tratan de camuflar con el superferolítico nombre de confinamiento perimetral. Es para romper las cadenas de trasmisión del virus, argumentan. Claro, ha llegado el frío y las terrazas que veo desde mi ventana están vacías. ¡Más negocios al carajo! Pero no importa porque así se consigue que la unidad de intensivos del hospital local esté ocupada al 35%. ¡Fantastic! Bueno, en Melbourne hay 35 covid en la uci y las autoridades están que ya no les cabe una cerilla por el culo... pensando en las nuevas restricciones que van a imponer a la depravada población. Porque esa es la única realidad, que el poder sin terror es como la cerveza sin alcohol o el café sin cafeína: un puto aburrimiento.   

Y en el entretanto, en China como si tal cosa. Que tengo problemas de agua, pues le quito a India el territorio en donde nace el río que me interesa controlar. Que los catalanes, o vascos, locales se empeñan en darme pol culo, cojo, agarro, monto unos campos de concentración y los meto a todos allí. Que setecientos millones de mis conciudadanos viven en la miseria, mejor que mejor que quede tanta tela por cortar y tanta tierra por arar. Ya saben que no hay estabilidad social que se pueda comparar a la que se produce cuando hay mucha gente saliendo de la miseria. Sí, en China no hay problemas porque no hay políticos en el sentido occidental de la palabra. En china la política es real y nada mejor para comprenderlo que aquella manida imagen del ciudadano que quería parar a un tanque en la Plaza de Tianamen. Sí, entérense, China es Esparta derrotando a la democrática, y sobre todo corrompida, Atenas en las Guerras del Peloponeso. 

En fin, a saber. Aunque la experiencia demuestra que las deudas, una de dos, o las pagas, o hay ajuste de cuentas. Y no sé, pero mucho me temo que con todo lo que hemos huido hacia delante ya solo nos queda la segunda opción. O sea, que nos tendremos que poner a limpiar las armas para tenerlas a punto cuando llegue el cobrador del frac.  

lunes, 19 de octubre de 2020

El Anticristo

Hay unos vídeos en Youtube, sacados de un programa realizado por el canal de televisión DMAX, sobre lo que se ha dado en llamar "el franquismo".  O es que yo tengo totalmente tergiversada la memoria o esos vídeos son una verdadera estafa informativa. Suelen salir opinando en ellos  personas que por la edad que aparentan es imposible que hayan ido a la escuela en los años cuarenta, o ni siquiera en los cincuenta, como fui yo. Pues bien, todos ellos, que sin duda hablan de oídas, coinciden en que tuvieron que cantar el Cara al Sol todas las mañanas. No digo yo que pudiera haber habido algún sitio en el que eso sucediese, pero, desde luego, ni en la escuela de mi pueblo, ni en los colegios de Santander a los que asistí se hacía nada parecido. En el colegio, como era de religiosos se iba a misa, pero, de política, solo aquella Formación del Espíritu Nacional que, más que nada, nos sirvió para desarrollar el espíritu crítico y, sobre todo, el sentido del humor. Por cierto que yo, como era algo resabido, me pasé en las dos cosas y tuve que pagar unas bastante ominosas consecuencias... de lo cual, a día de hoy, me alegro un montón, porque fue un lección de vida de las que no se olvidan. 

El caso es que resulta de todo punto risible esa obsesión por denigrar un episodio histórico que, como todos, tuvo sus más y sus menos, pero que, si sucedió, no pudo ser por otra cosa que por haber sido inevitable. Sí, en los colegios religiosos, íbamos a misa diaria hasta bien entrados los años cincuenta, pero, a parte de eso, no creo que hubiese muchas diferencias con los de ahora, a no ser que seas un forofo de las pequeñas diferencias y te pongas a enumerarlas. Pero, ¡ojo!, porque siempre que uno indaga se lleva sorpresas. Sí, más que risible, ridículo por la cosa de la unanimidad de los opinantes, que eso, la unanimidad, sí que estaba entre los primeros motivos de nuestra mofa a la hora de la formación del espíritu. 

Sé perfectamente que si un chusma leyese por casualidad lo que acabo de escribir se me tiraría al cuello por lo de haber sido inevitable lo del franquismo. Claro un chusma es precisamente un chusma sobre todo porque piensa que si las cosas hubiesen sido como a él le hubiese gustado que fuesen, ¡pues mira qué bien, la cuadratura del círculo resuelta! Y así los míos nada tuvieron que ver con todo lo malo que pudiera haber pasado. O sea, que estamos en lo de siempre, transferir el sentimiento de culpa a los otros y a mí que me registren que soy la inmaculada concepción. ¡Ya va resultando muy cansino todo esto!

Pero es que si no teníamos bastante con lo del canal DMAX,  vienen ahora la BBC en español y DW (alemana) en inglés a tirarte el alma a los pies. Las dos destilan descaradamente odio hacia Trump. Claro, en el caso alemán, lo comprendo, porque Trump les está llamando al orden y a nadie le gusta dejar de ser el niño mimado de papá. Pero lo de los ingleses... ¡dios, hasta que punto esta infiltrada la socialdemocracia en las conciencias! Y digo socialdemocracia por no decir doctrina social de la iglesia, porque explíquenme ustedes dónde está la diferencia. Sí, está más claro que el agua: Trump es el Anticristo. Que no por otra cosa que por su llegada es que se hayan empezado a extender miasmas por el ambiente. Así que, amárrense los machos porque la cosa va para largo porque la Iglesia no se rinde así como así. De momento ha puesto su inmensa red de púlpitos a disparar cañonazos a todo lo que huela a "no quiero que me pastoreen". En fin.   

domingo, 18 de octubre de 2020

Los suecos

La cuestión más sibilina que hoy tiene planteada el mundo es: ¿se han equivocado o han acertado los suecos? Como ya les he dicho, estoy muy poco informado de lo que pasa. Pero me han llegado rumores de que Suecia no hizo gran cosa para combatir ésta que le dicen pandemia y que los resultados obtenidos parecen haber sido mejores que los de los países que se han tirado a degüello. Claro, de ser verdad esto, querrá decir que alguien se ha columpiado. O quizá no, que nunca se sabe lo que puede haber detrás de las cosas muy aparatosas. Lo que es evidente es que los niveles actuales de sumisión de las masas, sobre todo las juveniles, no serían entendibles si la iglesia hollywoodiana no viniese desde hace tiempo atizando la caldera apocalíptica. Hace dos días, haciendo zapping me topé con el comienzo de una película titulada Infierno. La cosa era así: con un fondo de imágenes apocalípticas una voz tenebrosa iba relatando como había sido el crecimiento de la población a lo largo de la historia. Exponencial, como saben. Entonces, una suspensión y la voz retoma el relato: apretar un botón para cargarse al cincuenta por ciento de la población o resignarse a que dentro de cien años se haya extinguido. Después, todo era de una violencia extrema y sobre todo irracional. No duré ni treinta segundos con el invento. Me he dado cuenta de que hay multitud de películas de ese tipo que son vistas mayormente por los jóvenes. Y también he comprobado que hay sin parar documentales con aire cientifista que se dedican a propagar la superchería. Con todo eso de los ovnis y los extraterrestres, relacionándolos sobre todo con la cultura egipcia, la maya y, para redondear, los servicios secretos del ejército americano. ¡Jo!, es que eso de las pirámides y Tutankamon me recuerda a aquel chorizo que tenía el Domine Cabra sujeto a una polea encima del puchero en que hacía la comida para sus pupilos. Lo metía dos minutos en el puchero y tiraba de la polea para sacarlo. Y así todos los días y nadie le podía decir que sus cocidos no tenían sustancia. ¡Por dios bendito! ¿pero es que todavía les queda sustancia a las pirámides y a Tutankamón?

Pues sí, también parece que a la pandemia se le está acabando la sustancia. Porque parece ser que la segunda ola, o la tercera, que ya no sé, del coronapoyas, está afectando a todo el mundo menos a los suecos. Y ese es el problema, que los suecos, en el imaginario popular, de tontos, poco. Hace ya demasiados años que vienen siendo mitificados como el modelo a imitar en casi todo. Y ahora nos vienen con éstas.

En cualquier caso, suecos o no, lo que no se ve por ningún sitio es eso que hemos leído en todas las novelas que hacían referencia a epidemias, los Novios de Monzoni, El Decamerón de Boccaccio, Diario de la peste de Defoe, en fin, unos cuantos dado lo literario del asunto, o sea, que no hay epidemia que pueda blasonar de tal si no hay unos individuos horribles por las calles recogiendo cadáveres. Aquí, lo más sobresaliente de toda esta movida en curso es que han trasformado los aparcamientos de la calzada en terrazas en las que las muchedumbres se acogen a sagrado. En ellas el virus tiene prohibida la entrada de la misma manera que la policía o la inquisición tenía antaño vedado el paso más allá de las cadenas que circundaban las universidades o iglesias. ¿¡Interesante, no!?

En el entretanto, esperando a ver si nos alzan el entredicho. En teoría el próximo miércoles debiera producirse la epifanía. Sin embargo, no me fío. Este silencio ominoso de las autoridades no presagia nada bueno. Y eso que el otro día vi en un monográfico de la televisión australiana que en los países europeos todas las pruebas positivas que ustedes quieran, pero en lo que hace a enfermos y muertes, menos que las del año pasado por estas fechas. Bueno, los australianos son gente seria. ¡Ya quisiéramos...!

En fin, menos mal que he dado con las clases de jazz de Jens Larsen, que, no sé, pero parece que es sueco. ¡Jo! Sería fenomenal que empezásemos todos a hacernos los suecos. Pero en el sentido literal, porque en el figurado ya hemos visto que no sirve de nada.  

sábado, 17 de octubre de 2020

Los primos

Me mandó Santi un libro titulado "La Música de los Números Primos". Los números primos son los que solo son divisibles por uno o por ellos mismos. Es decir, no se pueden factorizar. Y precisamente por eso siempre llamaron la atención de los matemáticos. Desde Euclides a Euler, pasando por Fermat no hubo uno digno de tal nombre que no echase su cuarto a espadas sobre el asunto. El santo grial que anduvieron siempre buscando, y en ello siguen, sería dar con una formula que les identificase. Hubo ocasiones en que creyeron haber dado con ella, pero rebasado cierto límite relativamente corto dejaba de funcionar. Así ha sido que insiste que insiste, aparte de ir identificando nuevos primos de alturas astronómicas, la única fórmula sobre el particular que parece funcionar es una que aproxima el número de primos que hay según los dígitos que tiene una cantidad determinada. Menos da una piedra, desde luego, pero poca cosa es. 

Lo verdaderamente sorprendente de ese empeño es que no se le conocía la menor utilidad. Como subir al Everest, por buscarle una similitud. Espíritu de superación y punto. Pocas cosas habrá más humanas que aspirar a tocar el cielo. Ya sea escalando una montaña, descubriendo una fórmula o snifando una raya de cocaína. Cada cual según sus capacidades; cada cual según sus necesidades, como preconizan los comunistas. Claro, el problema de esto, caso de que lo sea, es que la cocaína se lo lleva de calle de todas todas. Pero, bueno, ésta es otra realidad en la que no vamos a entrar ahora.

Espíritu de superación, búsqueda de honor y gloria. Que los demás se inclinen a tu paso. La vanidad, el auténtico motor del progreso de la humanidad. El dinero, el poder, por añadidura, como todo lo secundario. Y así, con tales mimbres se sigue intentando construir el cesto de los primos. Y por ahí hay premios millonarios esperando para quien consiga algún avance en el camino que conduce al santo grial que les comentaba. Y, nunca se sabe porque la vida da sorpresas, pero hay mucho escepticismo en el ambiente al respecto. 

El caso es que como nunca se sabe por dónde va a saltar la liebre lo mejor es estar atentos a todo lo que se mueve. Y así, un buen día surgió todo esto del internet y, con ello, el descubrimiento por parte de los bancos de que el invento era vital para ellos. Si lo utilizaban bien se podrían obtener los mismos resultados prescindiendo de la mitad o más de las sucursales y los empleados. Pero había un problema que había que resolver antes de poder poner por obra tan halagüeña pretensión: la natural desconfianza en la condición humana... esa que dicen los russonianos que es buena por naturaleza y así seguiría siendo si no viniesen los capitalistas a corromperla. ¡Sancta simplicitas! Total, que como los bancos tienen los medios necesarios para recurrir a quien sea que necesiten en cada problema que se les presenta, en este caso, recurrieron a los matemáticos que, de inmediato, les proporcionaron, esta vez sí, el santo grial de la seguridad. Y es que desde Euclides para atrás se sabe que cualquier número no primo es el producto de dos o más primos. Y tambien se sabe que tú, coges, agarras dos números primos de, pongamos, veinte dígitos cada uno, los multiplicas, obtienes un nuevo número, tiras entonces esos números primos al fondo de los océanos y al cabo de un rato tratas de obtenerlos de nuevo utilizando el número que obtuviste de su multiplicación. Pues bien, ni dios, literalmente, lo conseguiría. Todos los ordenadores existentes puestos a la tarea no conseguirían resolverlo antes del día del juicio final. O sea, resumiendo, que es una operación de ida muy fácil, pero de vuelta imposible. Bueno dicen que cuando los ordenadores cuánticos estén operativos estará chupado, pero me parece que va a tener que correr mucha agua todavía bajo los ojos del puente para que eso llegue. En fin, la cosa es sencilla, el cliente sabe cual es su primo, el banco sabe el suyo, y el sinvergüenza que les quiere robar solo conoce el producto de los dos primos, o sea, como si no conociese nada. ¡Seguridad total! 

No sigo porque ya saben que dándole vueltas a cualquier cosa que sea se puede describir toda la historia de la humanidad en sus infinitas facetas. La vanidad, la desconfianza, la sinvergüenzonería, etc., etc., etc... y eso, sin olvidar, que primos también son esas personas a las que se engaña con facilidad.   

viernes, 16 de octubre de 2020

Demonios

Siempre he tenido por ahí a mano unos cuantos libros de los que se podrían incluir en la categoría de autoayuda. Las Cartas a Lucilio de Séneca, las Meditaciones de Marco Aurelio, el Oráculo Manual de Gracián, la lista podría ser el cuento de nunca acabar porque si pensamos fino no tardamos en caer en la cuenta de que en realidad todos los libros son de autoayuda, tanto para el que los escribió como para el que los lee. El que los escribió porque le evadió de un tiempo libre que le estaba corroyendo el espíritu y el que los lee, por lo mismo. Porque, vamos a ver, ¿ustedes creen que esos libros enseñan algo al que le falta tiempo para satisfacer sus necesidades y las de los suyos? No sé, porque nunca se puede saber nada a ciencia cierta, pero mi primera impresión sobre esta vida es que el que está ocupado con sus cosas ni necesita filosofías ni mucho menos organizar la vida a los demás. 

Pues sí, en eso consiste la maldición prometéica, en que un día inventas algo para facilitarte la vida, y es ese mismo algo lo que te la condena al procurarte tiempo libre. Sí, el tiempo libre, el verdadero cáncer del mundo porque lo es de los espíritus. Sin nada que hacer empiezas a notar como se resquebraja el edificio y te entra un miedo atroz. Si quieren una aguda reflexión sobre lo que les acabo de decir les recomiendo a lectura de La Caída de la Casa Usher de Edgar Allan Poe, un borracho, por cierto, de tomo y lomo. 

Así es que empiezas a notar el resquebrajamiento de ti mismo y el terror te enloquece. Y ya saben las tonterías que pueden llegar a hacer los locos. Y claro, hay tonterías inofensivas, pero también las hay letales. Y de entre las letales, la peor sin el menor lugar dudas es el dar en creer que estás capacitado para organizar la vida de los otros. Y el caso es que es tan frecuente este tipo de locura que el mundo no tiene medios para frenarla y por eso es que campe por sus respetos. Por así decirlo, esos locos han conseguido que el mundo gire a su alrededor. Mires para donde mires, ahí que te los encuentras diciéndote lo que tienes que hacer so pena de martirio. Son como los demonios que custodian las calderas de Pedro Botero. Porque puede que esa sea la realidad, que estemos muertos y padeciendo las penas del infierno. ¡Por Dios bendito, que me los saquen de encima! 

Sinceramente, no creo que esto tenga otra solución que la de levantar la veda. Me refiero a la veda de demonios. Salir a la calle y allí donde veamos uno disparar sin la menor compasión. No veo otra forma de conseguir que el Ave Fenix vuelva a levantar el vuelo. O lo que es lo mismo, que la gente se vuelva a ocupar solo de sus asuntos.   


jueves, 15 de octubre de 2020

Perdiendo pie

Aparte de ensayar escalas y acordes por el mástil de la guitarra, ya no sé qué hacer con la vida. Sigo a trancas y barrancas con el "Oráculo manual" como si de un ejercicio de masoquismo se tratase. ¡Pero, por Dios bendito, cómo he podido ser tan necio a todo lo largo de la vida! Bueno, me consuela pensar que nadie con dos dedos de frente que lo leyese podría escapar a esa sensación. Quizá por eso es que sea tan habitual la proclama: si volviese a nacer... pues bien, lo que pienso es que cien mil veces que volviese a nacer, cien mil veces que volvería a ser un necio... y no se necesita leer a Erasmo para tener esa certeza. Solo es necesario apartarse dos pasos de uno mismo y mirar. En fin, para que vean que digo verdad:

"126. No es necio el que hace necedad, sino el que, hecha, no la sabe encubrir. Hanse de sellar (disimular) los afectos, ¡quánto más los defectos! Todos los hombres yerran, pero con esta diferencia, que los sagaces desmienten las echas, y los necios mientan las por hacer. Consiste el crédito en el recato, más que en el hecho, que si no es uno casto, sea cauto. Los descuidos de los grandes hombres se observan más, como eclipses de las lumbreras mayores. Sea excepción de la amistad el no comunicarle los defectos; ni aún, si ser pudiese, a su misma identidad. Pero puédese valer aquí de aquella otra regla del vivir, que es saber olvidar."

Olvidar. Tendría que aprender, pero no sé cómo, Y también a encubrir, porque ni casto ni cauto. El típico exhibicionismo de los petits. Bueno, en realidad, si miras alrededor ves que no hay otra cosa en el mundo: solo petits esforzándose para que los demás les vean. Y eso es lo que me salva, la competencia. Es muy difícil hacerse un hueco entre tanta excelencia de imbecilidad. O sea, necio consuelo una vez más. 

Pero ya digo, también me salva, al menos en parte, el mástil de la guitarra. Nunca pude sospechar que hubiese tanta matemática en él. Miles, millones de fórmulas, relacionan sus casillas. Aunque, al final, todo se reduce a dar con una melodía que sintonice. Pero lo que natura non da insistencia non presta. Sin duda hay que nacer dotado para estas cosas. Seguramente es una cuestión puramente fisiológica. Sí el oído no da de sí, apaga y vámonos. Por eso a veces me siento como uno de esos niños de constitución bollicállica que se ponen una camiseta del Barça y se colocan un balón bajo el brazo. Inspira ternura, desde luego, Otra víctima de la milonga esa de la igualdad. Alguien nos debió decir...

Y es que, como señala el aforismo 34 del citado Oráculo: Conocer su realce Rei: la prenda relevante, cultivando aquella, y ayudando a las demás. Qualquiera hubiera conseguido la eminencia en algo si hubiera conocido su ventaja. Observe el atributo Rei, y cargue la aplicación: en unos excde el juicio, en otros el valor. Violentan los más su Minerva (dotes personales), y así en nada consiguen superioridad: lo que lisonjea presto la pasión desengaña tarde el tiempo. 

En fin, reconozco que todo esto que está pasando me está haciendo perder pie. 

  

miércoles, 14 de octubre de 2020

Las artes liberales

De las siete artes liberales de que se componía la enseñanza medieval, tres, el trivium que le decían, eran lo que luego se conoció como letras y las cuatro del cuadrivium, como ciencias. Pues bien, en las ciencias, junto a la aritmética, la geometría y la astronomía, estaba la música. Y en las letras, la gramática, la dialéctica y la retórica, es decir, el uso correcto del lenguaje. Bien es verdad que aquella enseñanza no estaba al alcance de todos, ni mucho menos, pero con la minoría que tuvo acceso bastó para que el mundo no parase nunca de evolucionar hacia una mejor comprensión de sí mismo. Claro, ahora miramos todo aquello con una especie de romanticismo: las novelas de Chrétien de Troyes o el mismo Tirant lo Blanc de Juanot Martorell, en donde los protagonistas son valientes, pero también sabios. No se les ahorra ninguna virtud y por eso lo mismo combaten a los malvados que componen una canción a la dama de sus sueños. Y, ya, si nos vamos a la baja Edad Media, cuando iba apuntando el Renacimiento en las ciudades meridionales, las justas matemáticas fueron desplazando a las justas guerreras del interés de los poderosos. La expectación habida en aquellas  ciudades por la mejor forma de resolver las ecuaciones de tercer grado las tuvo en vilo por decenios. En resumidas cuentas, que el mundo, en esencia, nunca cambia: siempre hubo, hay y habrá, una pequeña minoría encargada de tirar de él y, de paso, llevar a la inmensa mayoría sobre sus espaldas. 

Pero a lo que quería ir hoy es a lo de la importancia que se le daba por entonces, por comparación con hoy, al aprendizaje de la música. No era algo, como ahora, concebido para adornar a la persona para que así ligue mejor, o, simplemente, como un modus vivendi para personas algo especiales. No, por aquel entonces la música se concebía, en paridad con la aritmética y la geometría, como un instrumento para poner a punto el espíritu. Para afinarle, por así decirlo, desarrollando la intuición que es la madre de la creatividad.

Pues bien, cuándo fue que todo eso se fue al carajo. Cuántos entre la conocida como casta dominante tienen unos ciertos conocimientos de música y matemáticas. No sé, pero quizá fuese útil indagar esos aspectos de la vida pública porque de alguna carencia estructural tienen que emanar estos continuos sofocones que parecen amenazar con dar al traste con todo. Sí, desde luego, si por mí fuese o, como decía Buñuel, si yo fuera Dios, no iba a permitir que nadie sin probados conocimientos de música y matemáticas tuviese nada que rascar en lo que a mandar se refiere. Y es que tengo cierta experiencia al respecto. De entre los músicos que he conocido puede que algunos fuesen viciosos, incluso autodestructivos, pero casi nunca les oí decir tonterías. Gente, en definitiva, curtida en prácticas de soledad y, también, de lucubración matemática, porque, en contra de lo que creen los profanos, todo es cálculo en la música. 

Sí, me pregunto qué clase de necios intereses apartaron a la  música del centro del aprendizaje básico que no es otro que el de pensar con fuste. En fin, allá cada cual con sus particulares milongas, pero a mí no me la dan con queso. Ni a mucha gente tampoco. Lo demuestra, por poner un ejemplo, los millones de visitas que tienen los videos de Jaime Altozano. No, no basta con sentir, como sostienen los melómanos. Lo que nos hace humanos es saber porque sentimos lo que sentimos. Su fundamentación científica. No hay otra forma de acertar mínimamente. 

En fin, perdonen mi inmodestia, pero es que le debía a Carlos una explicación. 

   

martes, 13 de octubre de 2020

Por bulerías

Ahora va y dice la televisión alemana que son los parásitos intestinales los que protegen contra el Covid. Y yo que me descojono. Esta chusma mediática que ya no sabe en qué dar con tal de tener enganchada a la gente. Bueno, yo de estas cosas hablo por hablar porque la única información que tengo son los titulares de los vídeos que colocan las televisiones públicas en YouTube. Ni por asomo se me ocurriría abrir uno de esos vídeos. Veo que algo que es público y echo a correr como alma que lleva el diablo. Porque para mí lo público es sinónimo de hez. Es lo que recoge a todo lo que es incapaz de luchar, de valerse por si mismo. Nunca aportó lo público al mundo más que inmundicia y depravación. Y me da igual que me venga cualquiera con la milonga de las meriendas gratis a la orilla del Tiberiades. Le diré que muy bien, que le aproveche, y me apartaré todo lo que pueda de él para que no me contamine su ruindad. 

Como algún vecino ha tenido la amabilidad de ponerse a tirar de la cadena, y cosas así, a las tres de la mañana, he perdido el ritmo del sueño y he optado por levantarme. Total, que me he hecho una tortilla francesa y me la he tomado acompañada de un café con leche, Completamente reconfortado ya, me he sentado en la ikea reclinable, he colocado el laptop sobre mi lap y me he aprestado a navegar. Como por un regalo de los dioses lo primero sobre lo que ha caído mi vista ha sido una fiesta gitana por bulerías en Morón de la Frontera en homenaje a Diego de Gastor. Bueno, España también es esto, he pensado, y se me han disipado las pesadumbres acumuladas por los aciagos acontecimientos en curso. Claro, allí estaba reunida la aristocracia de la gitanería. Una aristocracia ligada al dominio de un arte ancestral. No se reúne esa gente para matar el rato, ni mucho menos. Se reúnen para para perfeccionarse como personas. Se reparten el protagonismo escrupulosamente y todos son jaleados en su momento de gloria. Niños, padres, abuelos, bisabuelos y hasta puede que tatarabuelos. La jerarquía no se nota pero está ahí, porque se da el caso de que todos saben distinguir. 

Así las cosas, uno no se extraña en absoluto de que en España haya tanta gentuza, Porque es necesario que tanta excelencia tenga su contrapeso so pena de descarrilar. Supongo que en todo los sitios será más o menos igual, pero apuesto que España es más igual que todos. Aquí, como decía aquel título de película, los extremeños se tocan. A la chusma le vienen repitiendo desde tiempos ancestrales y desde todos los púlpitos que nadie es más que nadie y por eso es que se atreve a tutear a la excelencia con absoluta impudicia. Precisamente, se lo tuvo que recordar Don Quijote a Sancho para bajarle los humos: nadie es más que nadie, amigo Sancho, si no ha hecho más que nadie, le dijo. Pero ya me dirán, a ver quién es el chusma que se atreve con El Quijote. 

Así que, si hacen caso a los alemanes, ya saben lo que tienen que hacer para poder prescindir del barbijo, que dicen los argentinos: agarrar la solitaria. Bueno, puede que con las lombrices baste. En cualquier caso, no pienso enterarme. 

lunes, 12 de octubre de 2020

You Know I´m No Good

Es típico de los niños tener un mejor amigo. Mis hijas, cuando eran muy pequeñas, me preguntaron alguna vez quién era mi mejor amigo. Se quedaron muy moscas cuando les dije que no tenía tal cosa. Que a todos los amigos que ellas conocían los apreciaba por igual. Supongo que las preferencias tan marcadas de los niños formará parte de esa perversidad polimorfa que según Freud les caracteriza. Luego, con la natural evolución que promueve la experiencia, las frustraciones y todo eso, las preferencias exclusivas se diluyen en un mar de pequeñas preferencias que se suelen manifestar en forma de manías si el carácter que las sustenta tiende a la obstinación. Todo ello, por así decirlo, son los trastornos propios de la normalidad psíquica. Sería imposible encontrar a alguien más loco que a una persona sin manías. Bien crean que no habría dios que le aguantase. Pero, en fin, vayan ustedes a saber, porque todas estas especulaciones  de tipo psicológico son mayormente la típica fuerza que se va por la boca. Puro alarde de la nada para que mejor nos entendamos.

Sea como sea, lo que no se puede negar es que hay personas adultas a las que les es imposible escapar de ese estado infantil de la preferencia exclusiva. Se emperran con lo que sea y si no lo consiguen montan la marimorena, por lo general en forma de autodestrucción cuanto más aparatosa mejor para que todo el mundo se entere. Es como un vengarse de no se sabe muy bien qué. Parece, por ejemplo, que es del amante injusto, pero eso, para mí, que solo son excusas. Hasta el más tonto de la clase sabe que si el amante es injusto le mandas a tomar vientos y te buscas otro... y ya tienes justicia por unos cuantos días al menos. Más bien creo que esas venganzas son contra uno mismo por aquello de no encontrar la manera de poder soportarse. Es muy frecuente, sobre todo en las personas a las que, como señaló el clásico, los dioses favorecieron porque les guardaban para mayores trabajos. 

En realidad me he extendido en este tipo de consideraciones porque ayer di sobre un vídeo en el que se ve a Amy Winehouse totalmente desnortada sobre un escenario en Belgrado. Al parecer la grabación se hizo muy pocos días antes de que apareciese muerta en su casa de Londres. Pocos días antes de lo de Belgrado hizo el dueto con Tony Bennet en el que se la ve radiante. Aunque no por ello engañó a Tony que, como después contó, se había percatado de que los días de Amy estaban muy contados. Dos vídeos que, en definitiva, me hacen llorar cuando los veo, ya sea de tristeza ya de felicidad. Porque es que amaba profundamente a esa chiquilla. Era para mí algo así como la belleza absoluta que no puede ser sino efímera. Una metáfora perfecta de lo mierda que es la vida si no sabes aceptar la muerte. 

En cualquier caso de lo que estoy seguro es de que Dios la tiene en su Gloria. Lo mismo que millones la llevamos en el corazón sin que el paso del tiempo consiga marchitar un ápice la admiración. Quizá seamos los millones de Peter Pan que vagamos por el mundo dolientes por ajenos a la ruindad que es la madurez. Y es que, en este caso, no es en el pecado sino en la pureza donde está la penitencia... el cáncer en definitiva. You Know I´m No Good.

domingo, 11 de octubre de 2020

Atlas y los multiplicadores

En mi particular percepción de las cosas, uno de los pocos reductos de libertad que hay en España es el Instituto Juan de Mariana. Afortunadamente toda, o la mayoría de la actividad que en él se lleva a cabo se puede ver en la red. En lo personal, les diré que escuchar las conferencias y debates que allí tienen lugar es uno de los pocos consuelos que me quedan. Y es que la experiencia y el conocimiento que he ido acumulando a lo largo de mi dilatada vida me dicen que el día que se cargaron al predicador de la montaña para convertirlo en mesías se jodió para siempre la libertad individual que hasta entonces había estado en el centro de la mayoría de las culturas mediterráneas. A partir de entonces lo que se puso de moda fue la pobreza de espíritu e ir de merienda por la cara y en comandita a la orilla de cualquier lago. Y en ello estamos y cada día que pasa parece que con más entusiasmo. 

Ya sé que es difícil tomar en serio estas cosas que digo, pero, quizá, si se pasasen por el citado Instituto y escuchasen la entrevista que le hacen a María Marty, a lo mejor ya no me tomaban por tan loco. María Marty es una especialista en la vida y obra de Ayn Rand, sin duda una de las mejores cabezas que dio la humanidad en el siglo pasado. En esa entrevista, aunque se hace un repaso a todo lo que tiene que ver con la autora, el contexto que le dicen, en lo que principalmente se centran es en su obra cumbre, "La Rebelión de Atlas". 

Como supongo que todo el mundo sabrá, Atlas fue el capitán de los Titanes que guerrearon contra los Olímpicos, los nuevos dioses, que venían a destituirles. Por supuesto, fueron derrotados y Zeus, capitán de los Olímpicos, condenó a Atlas a llevar el mundo sobre sus espaldas. Pues bien, lo que cuenta Ayn Rand en ese libro es que Atlas ya se ha cansado de soportar tanto peso y se ha rebelado. Ha cogido, agarrado sus bártulos, y se ha largado. Ahí os quedáis con vuestra pobreza de espíritu y ¿a ver para cuantas meriendas a la orilla del lago os queda?, ha dicho. Y eso es todo, lo que no es poco ni mucho menos. 

¿Y quién representa a Atlas en la imaginación de Ayn Rand? Pues muy sencillo: la gente creativa, guerrera, emprendedora. Una minoría muy minoritaria que se aburre merendando a la orilla del lago. Prefieren quedarse en el garaje de su casa enredando con cachivaches por si dan con algún tipo de ingenio que sirva para facilitar la vida de la gente y, por tal, poder vendérselo. De hecho, muchas veces dan con él y ese es el comienzo de una epopeya personal: la construcción de un imperio que sustenta una parte del mundo. El problema de todo ello es que ese imperio es inevitable que esté asediado por todas partes por los pobres de espíritu que quieren merendar gratis, a la orilla de un lago a ser posible. Ya saben que si de algo son millonarios los pobres de espíritu eso es de las pequeñas preferencias. 

Recuerdo ahora aquel lejano entonces en el que yo estaba en casa, en reunión familiar, recién llegado de Valladolid con el aprobado para acceder a la universidad bajo el brazo. Se trataba de dilucidar cuál era la carrera que más me convenía cursar. Yo me inclinaba por la de farmacia, quizá porque tenía muy sobrevalorado lo de las tertulias de rebotica que tantas veces había visto en la farmacia de mi tío. O por que lo de tratar con enfermos no me tiraba en absoluto. Por lo que fuese, en fin, que no me valió de nada porque mi padre tiró de argumentos irrefutables. Uno, que el no tenía dinero para ponerme una farmacia; dos, que había hablado con Palanca, el que por entonces ostentaba el cargo de Director General de Sanidad, y le había dicho que era voluntad del Estado la puesta en marcha del Servicio Nacional de Salud, lo cual implicaba que iba a haber trabajo a sueldo ad infinitum para los médicos. La suerte, por tanto, estaba echada: al día siguiente mi hermano se fue a Valladolid y me matriculó en la Facultad de Medicina. Ni siquiera me pidieron mi aquiescencia. Y, yo, que pasaba de todo con tal de irme cuanto más lejos de casa mejor. En resumen, que ahí comenzó mi parcour de pobre de espíritu aficionado a las meriendas gratis allí donde las hubiese. 

Y voy acabando ya. Según cuenta María Marty, "La Rebelión de Atlas" no es otra cosa que la historia de esos empresarios que hartos del agobio burocrático e impositivo de los Estados cogen lo que pueden salvar y se largan a otros ámbitos más aireados. Y ahí os quedáis con vuestras meriendas y vuestros multiplicadores de panes y peces... y a ver si son capaces de seguir multiplicando sin mi soporte. 

En fin, ya les conté que a Prometeo, el Titán por antonomasia que inventó mil cachivaches, le tienen arrumbado en el patio de una nave de un polígono industrial de tres al cuarto. Por contra, el del Sermón de la Montaña preside la ciudad desde lo alto de un cerro. Es lo que hay. Y tiene pinta de ir a durar.    

sábado, 10 de octubre de 2020

Dexar estar

Sigo con la lectura, nada fácil, por cierto, de "Oráculo manual y arte de prudencia". Se podría decir que es el libro del sentido común por antonomasia. Es tan impecable que sería casi imposible ponerle un pero. Tan absolutamente cristalino, o luminoso, que llega a hacer daño si te expones a él por mucho rato. Tan ruin te puedes llegar a ver. Porque esa es la cuestión, que has ido por la vida haciendo con más frecuencia de la debida todo lo que el sentido común desaconseja. Claro que siempre te quedará el mal de muchos como consuelo, porque sabido es que el sentido común es el menos común de los sentidos, valga el juego de palabras. 

"121. No hacer negocio del no negocio. Assí como algunos todo lo hazen cuento (chirigota), assi otros todo negocio: siempre hablan de importancia, todo lo toman de veras, reduziéndolo a pendencia y misterio. Pocas cosas de enfado se han de tomar de propósito, que sería empeñarse sin él. Es trocar los puntos tomar a pechos lo que se ha de echar a las espaldas. Muchas cosas que eran algo, dexándolas, fueron nada; y otras que eran nada, por aver hecho caso dellas, fueron mucho. Muchas vezes hace la enfermedad el mismo remedio, ni es peor regla del vivir el dexar estar."

Bueno, podría haberles transcrito cualquier otro de los 122 aforismos que llevo leídos y lo mismo hubiera dado en el clavo. Sin embargo, se me ocurrió recurrir -perdonen la aliteración- a éste porque su última frase me ha parecido que viene como de molde a la patética situación colectiva que venimos atravesando. Sí, muchas veces hace la enfermedad su propio remedio y por eso lo más sensato es dejarlo estar. Y si no se lo creen, echen un vistazo a las calles de Suecia y se convencerán. Lo dejaron estar y el virus hizo su trabajo y ahora están todos inmunizados. Desde luego que no se murieron más, ni mucho menos, que aquí, en donde la soberbia de los necios intentó poner puertas al campo. 

En fin, pelillos a la mar. Lo que cuenta es que entra un sol radiante por las ventanas y ahí delante tengo un par de guitarras que me están pidiendo a gritos que las toque. Fly me to de moon.  

viernes, 9 de octubre de 2020

Sudar la cucaracha

Quizá la más conocida de entre todas las canciones del grupo musical Los Ruiseñores de Santander sea El Viejecito Parrandero. Cuenta la historia de un viejo que va a los bailes y todas las jovencitas quieren bailar con él porque, y aquí viene lo bueno y misterioso, les "hace sudar la cucaracha". Bueno, así, de entrada, uno puede estar seguro de una cosa, y esa cosa es que ese Santander, que por así decirlo adjetiva a esos Ruiseñores, no es el Santander de cuando la hoy Cantabria estaba soltera. Es, sin duda, uno de los santanderes que hay diseminados por Hispanoamérica. Yo diría que, por la gracia y el arte que tienen los Ruiseñores, se trata de la Santander colombiana. Pero podría ser de cualquier otro país del Caribe, porque si hay una región en el mundo donde vida y música se confundan esa es el Caribe. 

Como es lógico, y yo diría que también natural, no me he querido quedar a uvas y por eso ha sido que de inmediato he googleado "sudar la cucaracha". Pues bien; nada de nada. Como tiene que ser cuando una lengua es ubérrima, que no hay tecnología por avanzada que sea que la pueda abarcar. Harían falta cien Googles para, por poner un ejemplo, dar cumplida cuenta del desbordamiento de tropos de todo tipo que contiene la Lozana Andaluza. Y es que la cultura hispana, o ibérica si mejor quieren, contiene en su ADN tal cantidad de herencias que se diría hija de un "polvo verbenero". O de "la gran chingada", que también pudiera ser. Sin necesidad de exagerar, bien se podría decir que, por la mera geografía, somos el crisol del mundo. En ningún sitio, que yo sepa, se estrellaron tanto el oriente con el occidente, la morangada con los teutones y, eso, se nos tiene que notar a la fuerza. Sobre todo en el lenguaje que, que nadie se engañe al respecto, es la quintaesencia de nuestro ser humanos. En fin, decir mucho, para decir nada. Solo, soltar una nota al aire y que cada cual la atrape a su manera dejando vagar la imaginación. Quizá por eso sea que es tan rara la disciplina entre nosotros: la riqueza del lenguaje dificulta el entendimiento. ¡Y qué le vamos a hacer si todo en la vida es paradójico!

Pero, bueno, a lo que iba, a lo de "sudar la cucaracha", ¿a qué demonios se puede referir eso? Bueno, si nos atenemos a la canción de marras, sin duda se trata de algo que a las jovencitas les encanta. Porque de no ser así, ¡buena gana de restregarse con un viejo pudiendo hacerlo con un joven! Y aquí nos topamos con una cuestión bastante trascendente: ¿cuál es el arma más poderosa de seducción? ¿La fuerza genésica que desprende un cuerpo adolescente o el arte que exhibe un papaito piernas largas? O es que acaso no daba Leslie Caron la impresión de estar sudando la cucaracha cuando Fred Astaire la agarraba por la cintura y la hacía dar volteretas.

En fin, por cierto, en otro orden de cosas, ¿se han enterado de que los americanos han dado con un remedio contra los estragos del coronapollas? Lo ha dicho Trump. Él lo tomó y mano de santo. ¡Estos americanos...!

jueves, 8 de octubre de 2020

¡Niñatos de mierda!

Seguramente la mayoría de los problemas que estamos arrastrando en este momento son debidos a que llegó Trump y dijo basta ya. En adelante el que quiera peces que se moje el culo. Y para más inri ahora vienen las elecciones en EEUU y según las encuestas Trump va a arrasar como no lo hizo nunca un presidente en ese país. La razón de todo ello me parece bastante evidente: Trump es el primer político en mucho tiempo que llama a las cosas por su nombre. Digamos que es como el padre que ha decidido plantar cara a sus maleducados hijos. Les pondré un ejemplo.

Resulta que Alemania tiene en marcha un megaproyecto para traer gas desde Rusia. Entonces Trump ha dicho: "O sea, nosotros venimos gastando miles de millones para defender a los alemanes de los rusos y ahora van los alemanes y se ponen a depender de los rusos en lo principal, que es la energía. Non sense. Se acabó." Claro, la cosa, al margen de que los americanos retiren sus bases militares en suelo alemán, lo que ya de por sí tiene calado, es muy grave debido a que Trump también ha dicho que las empresas alemanas que participen en ese proyecto no podrán hacer negocios en EEUU. Ahora, como hacen siempre los perdedores, arrecian los argumentos ad hominen: Trump, es tonto, Trump es facha, Trump es todo lo esto o lo otro que sea lo peor que se le puede achacar a un ser humano. En vano todo, porque, como digo, Trump arrasa. Y es que las cosas están más claras que el agua cristalina, o sea, dicen los americanos, nosotros venga a hacer fraking para sacar el gas y los europeos gimoteando porque si lo hacen ellos se les estropea el paisaje. ¡Ya está bien! En adelante de tú a tú. Yo te doy, tú me das. Se acabó el derecho a poner la mano por ser la cuna de la civilización. Ya ni para hacer turismo os necesitamos porque, para civilización, nosotros. 

Las cosas son como son y tarde o temprano aparece el niño que grita que el rey va desnudo. Y sí, Obama era muy elegante, con mucho glamour y todo eso que tanto les gusta a los europeos. Pero los americanos son más de "fast ans loud". Si no han visto ese programa, se lo recomiendo. Sí, a los auténticos americanos les gusta sellar sus tratos con un apretón de manos y pagando en cash. La confianza funciona entre ellos. Y también la autodefensa. Todo el mundo sabe disparar divinamente. Forma parte de su educación sentimental en la misma proporción que tiene el gimoteo en la de los europeos. 

En resumidas que el viejo orden de la guerra fría se va definitivamente al garete. Los americanos se han dado cuenta de que los europeos sienten más afecto por los rusos que por ellos. De hecho, sus regímenes políticos se parecen más a lo que hay en Rusia que a lo de EEUU. Sí, no se rasguen las vestiduras antes de ponerse a pensar. En Europa el Estado es omnipresente en la vida de los ciudadanos. Ni siquiera nos permiten la autodefensa. O cuidar de nosotros mismos, si quieren llamarlo de otra manera. Es una pura y dura dictadura enmascarada tras el trampantojo de la democracia. Bueno, y si no se habían dado cuenta, pasen y vean lo que está ocurriendo con el rollo este del coronapollas. Ahí están las más altas instancias científicas diciendo que esto solo se soluciona dejando que la gente se inmunice de forma natural y los gobernantes llamándose Andana. ¡Anda que no saben los políticos lo que les conviene hacer para mantener sus privilegios a buen recaudo! Y si les surge alguna duda solo tiene que mirar a Rusia o China para tranquilizarse. No, desde luego, los americanos ya no tragan más teatro. En adelante todo va a ser real. ¿Haces negocios con mi enemigo? Pues no los harás conmigo. Y ya te puedes hartar a insultarme que no te voy a oír. ¡Niñatos de mierda!

miércoles, 7 de octubre de 2020

Don Jaime

Justo enfrente de la casa en la que me crie mi padre tenía alquilado un pequeño local que utilizaba como garaje. No era un garaje con el exclusivo fin de proteger el coche, concretamente un Opel del 33, de los elementos. También se utilizaba como taller, dado que aquellos coches, los únicos accesibles, eran piezas de museo a las que continuamente había que estar reparando algo para que siguiesen funcionando. Por eso era que se hubiese excavado un foso para acceder cómodamente a los bajos del coche y, también, se hubiese adosado un gran tablero en uno de los laterales para poder colgar en él ordenadamente las numerosas herramientas. Adosado al tablero había una mesa con un tornillo de banco y una esmeriladora de manivela. Como fácilmente comprenderán, aquel local tenía una atracción fatal para mi hermano y para mí. Mi hermano, mayor que yo, según mi percepción de entonces, se las sabía todas. Mi padre le utilizaba siempre a él de ayudante mientras que a mí era como si no existiese. Y así fue que como mi hermano me había enseñado lo que había que hacer para arrancar el coche, un día que, por azar, me había quedado solo en el garaje me apeteció poner a prueba mis conocimientos y por eso subí al coche y tiré del starter hacia mí. La cosa podría haber quedado en nada, pero dio la casualidad de que el coche tenía metida la primera marcha y por eso se puso a avanzar inexorable. Cuando llegó al primer tabique lo atravesó como si fuese de papel. Siguió adelante y atravesó otro tabique. Hasta que, ya al aire libre, tropezó con algo que le paró en seco. Se trataba de una piedra de esas que había en los corrales a la que se le había excavado una cavidad que se llenaba de agua para que los patitos aprendiesen a nadar. Lo bueno del caso es que el coche apenas se hizo unos rasguños y mis padres se lo tomaron como una anécdota graciosa con la que presumir de hijos ante los amigos. Tengan en cuenta que mi edad no creo que sobrepasase por entonces los cinco años. En fin, recuerdo que mis padres se fueron al día siguiente de viaje en el coche como si no hubiese pasado nada. 

Perdonen la batallita, pero es que estaba intentando introducirles en un ambiente, el que hace referencia al de las personas multifacéticas, es decir, que lo mismo te fríen una corbata que te planchan un huevo. Mi padre era de esos y, según mi memoria, todo lo que hacía le salía bien. Lo mismo el coche que la fontanería o la electricidad de la casa, todo muy precario, conseguía que se mantuviese en un estado de operatividad más que razonable. Por supuesto que con frecuencia recurría a los profesionales locales, pero ni por asomo les perdía de vista un solo minuto cuando les dejaba actuar. Porque es que si en la práctica le podían aventajar en la teoría no le llegaban a la suela del zapato. Pero, bueno, dejemos aparte a mi padre,

Lo que les quería decir es que no sé si la gente en general, ahora, tendría muchos medios para defenderse si el mundo se desbaratase. Bien es verdad que las tiendas de bricolage son fastuosas, pero no tengo ni idea de a qué tipo de clientela sirven. Aunque mi impresión es que, ya sea a profesionales, ya a aficionados, todo lo que venden es como si fuera alimento que ya estuviese masticado.,, vamos, que no hay que ser muy ingenioso para poder utilizarlo. Así que, con estos mimbres, como dicen los tertulianos, no me queda más remedio que preguntarme si sería posible hoy día que un ciudadano del común se convirtiese en un Robinsón Crusoe. Es decir, organizar su supervivencia disponiendo solo de  cuatro cachivaches. Porque en la televisión nos enseñan a gente que vive en lugares remotos de Alaska, pero con tal cantidad de sofisticados gadgets que, ¡alucina vecina! No, no es es eso a lo que yo me quiero referir. Mas bien es a tipos como Don Jaime, el maestro de Pámanes que me preparó para el ingreso de bachillerato y luego me dio clases en los periodos vacacionales. Me entusiasmaba como tenía la escuela llena de aparatos que explicaban las leyes fundamentales de la física y que había construido él con sus alumnos. Incluso había inventado un artilugio que colocó junto al ventanuco del gallinero  para contar las gallinas que entraban en él cada noche para protegerse de los zorros. O zorras. Ese tipo de gente, o de maestros, es el que me parece que ha dejado de existir. Y ya sé que la gente ahora sabe cosas muy sofisticadas, como Don Jaime, que también las sabía, pero el caso es que a él lo cortés no le quitaba lo valiente y por eso quizá fuese que en Pámanes tantos niños de su escuela acabasen estudiando en la universidad. 

En fin, no sé por qué me ha dado hoy por estas cosas. Quizá es que ayer estuve viendo  al chico de mantenimiento de la caldera del gas que no paró de sacar aparatos electrónicos del maletín para comprobar si todo estaba en orden. Por la tarde vino el cristalero y me pareció más interesante, no por como colocó el cristal, que lo puede hacer cualquiera, sino porque me estuvo contando cómo había montado su empresa de carpintería metálica. Eso también exige ingenio dado el número de políticos y burócratas que parasitan el sistema. Ya digo, en fin.     

martes, 6 de octubre de 2020

Los Duetos de Tony

Lo de Trump en el hospital no sé si habrá sido todo real o simplemente una representación con fines pedagógicos. Esto viene a ser nada, ha dicho ya de vuelta en la Casa Blanca. Por su parte, el presidente del colegio de médicos de Madrid ha asegurado que, desde luego, las medidas que se han tomado en la ciudad de sanitarias no tienen nada. No ha querido decir que son políticas, Han dicho que "serán de otro tipo". Al buen entendedor... Por otra parte, regreso a Palencia y, por la tarde, hablando con mis hermanas que viven en Madrid, me entero de que Palencia está confinada. Entonces, me voy a mirar por la ventana y veo que el despliegue terracil está casi desierto, pero lo achaco al viento helador que corre por el valle entre los cerros a la izquierda y los alcores a la derecha. Me acerco luego al cajero a por cash y lo único que me llama la atención es que hay más gente de lo habitual sin mascarilla. En resumidas cuentas, que el ataque de histeria colectiva ya va de retirada. Y, ahora, supongo, vendrá lo bueno. O lo duro, como dicen algunos. 

Que sea bueno o sea duro es lo de menos. Porque ya sabemos que nunca llueve a gusto de todos. No ha habido día en la historia de la humanidad que no haya sido así. Es como un teorema matemático. La felicidad de los unos sumada a la desesperación de los otros siempre da cero. Así que esa es la única predicción creíble que pueden hacer los augures. 

Por tanto, como de desesperación ya tiene uno bastante con la propia, me digo que lo mejor será darse un baño de felicidad ajena por ver si se pega algo de ella y poder sumar, si no cero, sí tender a él. Por eso estaba estos días insistiendo en los duetos de Tony Bennet. Bueno, si no han visto el que hizo con Amy Winehouse se lo recomiendo vivamente. Es como si se tratase del único momento de paz que tuvo esa atribulada mujer que parecía vivir aplastada por el peso del don que los dioses le habían concedido. Body and Soul. De hecho, apareció muerta pocos días después de esa grabación. Me resulta imposible verlo y escucharlo sin que se me salten las lágrimas. En fin, algo muy personal y quiero suponer que estará por los cielos junto a Castor y Polux, o así, para que se la pueda ver por los siglos de los siglos las noches estrelladas. Luego, si quieren, miren el que hizo con Lady Gaga. Es aire fresco en su mejor versión. Nadie como ella para representar The Lady is a Tramp. Sí, desde luego, pero Tony parece feliz por estar atrapado en ella. Y no digo ya si pasan a Dian Krall. Love Is Here Yo Stay. Elegancia y oficio sobre elegancia y oficio. Pocas veces habrán alcanzado cotas tan altas ambas cualidades. ¡Por dios bendito, ese Tony! ¿Por qué los dioses reparten tan desigualmente su gracia? Ahí le tienen a sus noventaitantos siendo el objeto del deseo de las más grandes estrellas. En fin, pasen y vean si quieren compensar con ventaja toda sordidez de este mundo. La lista de estrellas es larga. 

lunes, 5 de octubre de 2020

Campanas

 Trump esta ingresado en un hospital militar para ser tratado de una infección viral. Como es habitual en estos casos se ha formado un equipo de profesionales de altos vuelos para que, en teoría, no quede resquicio de desconocimiento médico por donde se les pueda ir el enfermo. Pero, que no les engañen, porque la finalidad de ese numeroso equipo no es otra que la de diluir responsabilidades si se diera el caso de que las cosas se tuercen y el ilustre paciente la palma. Todo ello no es más, en definitiva, que ritual del poder. Algo así como cuando los reyes absolutistas tenían un equipo de galenos a su servicio cuya primera obligación de cada día era inspeccionar lo que el rey había cagado y meado. Lo olían, lo tocaban y quién sabe si no lo probarían... y felices por el honor. 

El caso es que el citado equipo de Trump da continuas ruedas de prensa en las que todos los que toman la palabra lo primero  que manifiestan es su orgullo por formar parte de ese equipo. Después se extienden en detalles técnicos con la finalidad, supongo, de que los tertulianos, que en América también los hay, tengan con qué apabullar a sus iletradas audiencias. En lo que más insisten es en la saturación de oxígeno. Está en el 93%, luego, con dos litros de oxigeno, sube a 95%, y venga y dale a una cuestión que es algo así como querer explicar la Identidad de Euler a José el de La Vega, aquel deficiente mental cuyo voto en las urnas valía igual que el de mi padre. 

Pero lo más interesante de todo ese teatro es, a mi juicio, las preguntas que hacen los periodistas. Son el más puro alarde de la nada elevado a la categoría de arte. Una genuina representación de la decadencia intelectual que señorea nuestro mundo. Da la sensación de que ya nadie es consciente de la limitación de sus conocimientos. Entonces, insisten una y otra vez, uno detrás de otro, si es 93, si es 95, y venga y dale, sin tener la menor idea del valor de una prueba que se hace con un cachivache que se puede comprar por 18 euros en las ofertas de Lidl. Ya les expliqué el otro día, y supongo que no entendieron una palabra, lo que es la tensión de oxígeno en sangre y la saturación de oxígeno de la hemoglobina. Son dos cosas relacionadas por una fórmula parecida a la del crecimiento de las poblaciones en relación con la abundancia de alimentos. Bueno, algo que no se puede aprender a golpe de wikipedia, para que nos entendamos.

En fin, así corre el mundo, que todo sirve para el convento del aburrimiento, lo mismo la enfermedad de Trump que la curva de la saturación de oxígeno de la hemoglobina. El caso es que estemos todo el día oyendo campanas para que no nos quede el tiempo necesario para poder preguntarnos en dónde es que suenan. Y ya saben lo que pasa entonces, que ni sabes donde está el fuego ni tampoco en donde dicen misa.  

domingo, 4 de octubre de 2020

Casandras´Home

Como supongo sabrán, Apolo es el dios de la luz y la lejanía. Digamos, para abreviar, que de la clarividencia. Lo cual que no quitaba para que le apeteciese echar unos polvos cuando veía a alguna chica de su agrado. Tal fue el caso con Casandra, la hija de Príamo y Hécuba, reyes de Troya. Así fue que la propuso el trato: tú te pones bien y te estás quieta y yo te otorgo el don de la adivinación. Pero Casandra, que en griego, o troyano, viene a querer decir algo así como enredadora de hombres, una vez en posesión del don le dijo a Apolo que, sencillamente, no le apetecía nada lo del folleteo. Apolo se cabreó y la condenó a uno de los peores tormentos que se pueden concebir, es decir, ver con claridad lo que los demás no pueden ver. Así fue que Casandra se pasó el resto de su vida desgañitándose para advertir a los demás de lo que se les venía encima sin que nadie le hiciese el menor caso. Reconozcan conmigo que tiene que haber pocas cosas más desesperantes. Porque es que, además, se dio el caso de que Casandra acertó en sus premoniciones. Advirtió de que el Caballo de Troya era una trampa y, también predijo la caída de Troya. 

Pues bien, fuese como fuese aquello, si es que fue, lo cierto es que quedó la leyenda. o mito si mejor quieren. Y la razón de que quedase supongo que habrá sido la necesidad de poder expresar con una sola palabra ese, digamos, síndrome que atormenta a tantas personas que creen ver lo que los demás no ven y, por lo cual, son tomados por locos. O poco menos. 

Les cuento estas cosas porque me está pareciendo observar que estos tiempos que corren, que les dicen de las redes sociales, sería más justo llamarles los de la proliferación de las Casandras. Y es que las citadas redes, si para otra cosa no, para lo que sí sirven es para que las Casandras den rienda suelta a sus premonitorias visiones. Por así decrilo, a YouTube sería mucho más propio llamarle Casandras´Home. Hay ahí millones de ellas advirtiéndonos de todo lo habido y por haber que se nos está viniendo encima, lo cual como que, si le haces un mínimo caso te vuelves tarumba. Y, sin embargo, también intuyes, que ahí, entre tanta paja, también tiene que haber grano. Y es natural que te esfuerces por encontrarlo porque entre las estúpidas e inevitables pretensiones de los humanos está la de poder ver la flecha que viene porque, pensamos, esa es la única forma de que te hiera menos. 

En resumidas cuentas, de Casandras todos tenemos un algo, o un mucho. Porque esa es la principal característica que nos diferencia del resto de los animales: vivir pensando siempre en el futuro. Es decir: vivir sin vivir en nosotros, como dijo el místico con toda la razón del mundo.