lunes, 5 de octubre de 2020

Campanas

 Trump esta ingresado en un hospital militar para ser tratado de una infección viral. Como es habitual en estos casos se ha formado un equipo de profesionales de altos vuelos para que, en teoría, no quede resquicio de desconocimiento médico por donde se les pueda ir el enfermo. Pero, que no les engañen, porque la finalidad de ese numeroso equipo no es otra que la de diluir responsabilidades si se diera el caso de que las cosas se tuercen y el ilustre paciente la palma. Todo ello no es más, en definitiva, que ritual del poder. Algo así como cuando los reyes absolutistas tenían un equipo de galenos a su servicio cuya primera obligación de cada día era inspeccionar lo que el rey había cagado y meado. Lo olían, lo tocaban y quién sabe si no lo probarían... y felices por el honor. 

El caso es que el citado equipo de Trump da continuas ruedas de prensa en las que todos los que toman la palabra lo primero  que manifiestan es su orgullo por formar parte de ese equipo. Después se extienden en detalles técnicos con la finalidad, supongo, de que los tertulianos, que en América también los hay, tengan con qué apabullar a sus iletradas audiencias. En lo que más insisten es en la saturación de oxígeno. Está en el 93%, luego, con dos litros de oxigeno, sube a 95%, y venga y dale a una cuestión que es algo así como querer explicar la Identidad de Euler a José el de La Vega, aquel deficiente mental cuyo voto en las urnas valía igual que el de mi padre. 

Pero lo más interesante de todo ese teatro es, a mi juicio, las preguntas que hacen los periodistas. Son el más puro alarde de la nada elevado a la categoría de arte. Una genuina representación de la decadencia intelectual que señorea nuestro mundo. Da la sensación de que ya nadie es consciente de la limitación de sus conocimientos. Entonces, insisten una y otra vez, uno detrás de otro, si es 93, si es 95, y venga y dale, sin tener la menor idea del valor de una prueba que se hace con un cachivache que se puede comprar por 18 euros en las ofertas de Lidl. Ya les expliqué el otro día, y supongo que no entendieron una palabra, lo que es la tensión de oxígeno en sangre y la saturación de oxígeno de la hemoglobina. Son dos cosas relacionadas por una fórmula parecida a la del crecimiento de las poblaciones en relación con la abundancia de alimentos. Bueno, algo que no se puede aprender a golpe de wikipedia, para que nos entendamos.

En fin, así corre el mundo, que todo sirve para el convento del aburrimiento, lo mismo la enfermedad de Trump que la curva de la saturación de oxígeno de la hemoglobina. El caso es que estemos todo el día oyendo campanas para que no nos quede el tiempo necesario para poder preguntarnos en dónde es que suenan. Y ya saben lo que pasa entonces, que ni sabes donde está el fuego ni tampoco en donde dicen misa.  

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