"Oráculo manual. 140. Topar luego con lo bueno en cada cosa. Va luego la abeja a la dulçura para el panal, y la vívora a la amargura para el veneno. Assi los gustos, unos a lo mejor y otros a lo peor. No ai cosa que no tenga algo bueno, y más si es libro, por lo pensado. Es, pues, tan desgraciado el genio de algunos, que entre mil perfecciones toparán con solo un defecto que hubiere, y ese lo censuran y lo celebran: recogedores de inmundicias de voluntades y entendimientos, cargando de notas (infamias), de defectos, que es más castigo de su mal delecto (discernimiento) que empleo de su sutileza. Pasan mala vida, pues siempre se zeban de amargura y hazen pasto de imperfecciones. Más feliz es el gusto de otros que, entre mil defectos, toparán luego con una sola perfección que se le cayó a la ventura."
La cuestión es si uno nace o se hace. Se decía antiguamente de alguien que no había nacido, pero se había hecho, por méritos propios, un hijo de puta. La propensión, que le dicen, a ser de una manera u otra. Digamos que el carácter. Aquí, sin duda, también es injusta la naturaleza. Unos tanto y otros tan poco. De bueno y de malo. Aunque supongo que también la risa, más que por barrios, va por temporadas. Las buenas o malas rachas de las que nadie se libra.
Andaba pensando en estas cosas, por lo que toca, y entonces recibí un PDF, enviado por Isi, que contenía la breve autobiografía que Hume escribió es sus acaballas, cuando ya sentía los pasos de la muerte en los bordes de su cuerpo, por decirlo a la poética manera de Emilo Prados. Se añade a esa autobiografía una carta que su amigo del alma Adam Smith envía a un amigo común para darle cuenta de los últimos días de Hume. Todo ello sumamente interesante se mire como se mire.
Tendría que consultarlo con Escohotado, que se las sabe todas al respecto, pero para mí que el bueno de Hume tuvo que utilizar algún tipo de socorro para sobrellevar con tanta benevolencia por lo menos la parte puramente física del proceso. Porque una diarrea crónica durante años... seguramente había láudano por medio, tan natural y habitual en la época. Pero eso es lo de menos, en cualquier caso. Lo que cuenta es el buen rollo que destila toda su vida. El tener claro desde los inicios a lo que se quería dedicar y no haberse dejado distraer de ello por las típicas veleidades adolescentes que son las que en definitiva destrozan y amargan tantas y tantas vidas. Empezando por el espinoso tema del fornicio que Hume resolvió, al parecer sin mayores contratiempos, recurriendo a las "mujeres humildes", su forma de llamar a las putas, supongo.
Así que, putas, frugalidad y desapego, las tres pilares de una vida cumplida. Aunque quizá fuese más justo llamarla libertaria. No depender de nadie ni de nada, empezando por las propias pasiones. Sí, sin frugalidad y desapego cualquier vida es un infierno. Uno empieza por la codicia de la seguridad que vendría a ser formar una familia. ¡Sancta simplicitas! Es la más segura manera de condenarse a no volver a dormir tranquilo. A no poder concentrarse en cosa alguna de sustancia. Tienes que ganar dinero como sea porque, como me dijo un compañero de colegio que me encontré, ya adultos, la familia es como un perro gorilero que te tiene cogido por los cojones y solo afloja si la satisfaces los caprichos. Ganar dinero como sea: ¿es que hay algo más degradante? Bueno sí, quizá celebrar los cumpleaños.
En fin, lo que sea, porque lo que cuenta es que Hume, prescindiendo de algunas cosas que parecen imprescindibles para la mayoría, consiguió lo que pocos han conseguido: lo primero dejar un buen recuerdo entre sus amigos y, lo segundo, una obra muy notable que ha sido inspiración para muchos, entre los cuales destacaría los conocidos como Padres Fundadores de los EEUU de América. Por lo demás, estamos en lo de siempre: tener o no tener... una buena cabeza. Regalo de los dioses.
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