jueves, 22 de octubre de 2020

Saltar por la ventana

 A vueltas con el "Oráculo manual":

"133. Antes loco con todos que cuerdo a solas: dizen políticos. Que si todos lo son, con ninguno perderá. Y si es sola la cordura, será tenida por locura: tanto importará seguir la corriente. Es el mayor saber a vezes no saber; o afectar no saber. Hase de vivir con otros, y los ignorantes son los más. Para vivir a solas: ha de tener o mucho de Dios o todo de bestia. Mas yo moderaría el aforismo, diziendo: antes cuerdo con los más que loco a solas. Algunos quieren ser singulares en las quimeras." 

Ya no sé si soy dios, si todo bestia o mis múltiples complejos me arrastran a ser singular en las quimeras. Me da exactamente igual lo que los demás piensen de mí porque tengo un montón de amigos muertos que me sostienen con su aliento desde el más allá. Pongamos que Torres Villarroel o Thomas Bernhard, sin ir más lejos. Torres Villarroel cuenta en sus memorias como se salvó por los pelos de la estulticia médica saltando por la ventana. Bernhard dejó niquelada en sus novelas autobiográficas la calaña detestable de unos profesionales que en términos generales carecen de la necesaria formación humanística para ejercer su inmenso poder sobre personas que atraviesan un mal trance. Como pone, no recuerdo quién de nuestros clásicos, en boca de uno de sus personajes: "a fe Doctor, que con usted de nada sirve el acogerse a sagrado. 

Porque esa es la verdadera realidad, que cuando uno es un ignorante, o sea, como bien señala el Oráculo, casi todos, y detenta cualquier tipo de poder podemos estar seguros de que lo usará para intentar sacarse las mugres que le corroen por dentro. Porque todos tenemos algunas y solo una cierta formación humanística nos ayuda, si no a controlarlas, sí al menos a disimularlas. El ignorante con poder, por definición, cosifica a los que considera su subordinados. Se convierte en tirano, para que nos entendamos, y amárrate entonces los machos si caes bajo su égida. 

Pues bien, en esas estamos, médicos y políticos al alimón intentando sacarse las mugres que su ignorancia les impide reconocer. Está claro que tendremos que hacer la de Torres Villarroel, saltar por la ventana, si queremos sobrevivir a estas leyes que contravienen a las no escritas del cielo. Y si la realidad demuestra que no están funcionando, ellos, contumaces por naturaleza, dan otra vuelta a la tuerca. 

Así que ya saben, o saltan o aténganse a la tragedia... porque los dioses no toleran que unos pelanduscos vengan a poner en cuestión sus leyes no escritas... las de la naturaleza, esas que siguen los suecos con tan buenos resultados.   

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