A medida que el tiempo pasa la niebla se va disipando y van apareciendo con contornos nítidos los verdaderos protagonistas del desastre. Digamos que el Midazolam.
El caso es que como de todo queda constancia en este mundo que nos hemos construido para nuestra desgracia, podemos constatar yendo a los archivos que en aquellos días de marzo y abril del año pasado, cuando hasta yo llegué a creerme, siquiera someramente, que esto iba de plaga bíblica, el consumo de Midazolan se disparó de una manera escandalosa. Para que se hagan una idea de lo que estamos hablando les diré que el Midazolan es la sustancia que se aplica a los condenados a muerte para dejarles fritos antes de suministrarles la, por así decirlo, puntilla. Sí, el Midazolam es el potente sedante que por ordenes venidas de no se sabe donde, aunque lo sospechemos, se administró a todos los viejos que estaban estorbando tanto a sus familias, en la mayoría de los casos, como en todos los casos a los dirigentes políticos. Y no fue una cosa de aquí ni de allá, fue práctica generalizada en todos estos países que presumen de ser los más guais del mundo.
Pues bien, como les digo, la niebla se va disipando y empieza a ser lugar común en los más selectos foros del espacio libre que a aquellos viejos no se les dio la menor oportunidad. Es decir, simple y llanamente se les asesinó en aras de un bien superior. O sea, el de intentar cuadrar las cuentas.
Lo que no quieras que se sepa no lo hagas, nos decían en casa cada vez que intentábamos infructuosamente ocultar cualquier picia. Porque no siempre, pero casi siempre la verdad sale a la luz. Y ahora, ya salida, es tiempo de pedir cuentas. Y no lo duden de que se pedirán.
Y perdonen que le siga dando a la matraca, pero es que me consuela hacerlo.
Pues sí,querido Pedro.Un manera más de recaudar el impuesto de Sucesiones.Y o más siniestro,legal.Espero que aguna vez acaben todos en el Maco.Creo recordar que ha sido una práctica generalizada en Catalunha.Es que los pobres ya no saben de dónde sacar pasta.
ResponderEliminarLos viejos el dinero. Un buen título para un ensayo o tesis doctoral. Porque si no tienen son una carga insoportable. Y si lo tienen, una fuente de ansiedad para los que albergan expectativas de apoderarse de él.
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