domingo, 19 de agosto de 2018

Apasionante


Desde que di por terminadas las andanzas veraniegas y me retiré a los cuarteles de invierno no hago otra cosa que intentar reconciliarme con el mundo y la humanidad tratando de saber un poco más de ambos. Vía youtube, por supuesto. El caso es que como en las conversaciones mantenidas en los últimos tiempos no ha faltado quién se haya atrevido a fundamentar sus argumentaciones en la mecánica cuántica, allá que me he ido a ver que coño carajo podría ser eso. Ya he perdido la cuenta de los vídeos que he visto sobre el tema. Y no consigo entender ni papa. Me consuela escuchar decir a los profesores que hay multitud de aspectos de la teoría que no tienen explicación, como lo del spin de los electrones que, por un lado, la teoría dice que no lo pueden tener pero, por otro lado, se puede calcular echando mano de las matrices. Recuerda mucho a aquello de: me iré, pero volveré, más cuando volviere ne me veréis, pero estaré entre vosotros... el inconsciente o algo así. Está ahí, no lo vemos, pero nos condiciona en todo.  

Reconozco que mis aspiraciones no van más allá que las del puro entretenimiento, porque lo de atisbar, siquiera mínimamente, a donde han llegado ciertas mentes sé que ni aunque viviese mil años estudiando veinte horas todos los días podría conseguirlo. Hay, y ha habido, por ahí gente que seguramente son híbridos de humano y divino, titanes por así decirlo, que tienen acceso a la mesa de los dioses y pueden arrancarles secretos. Claro que también pudieran haber sido simples houdinis con una habilidad innata para desatar cadenas sin lo cual es de todo punto imposible escapar de la cueva donde la realidad son las sombras. Sea como sea, en fin, uno solo puede acercarse a la idea que tenemos de dios cuando descubre los límites que han rebasado esos titanes o houndinis o, como ahora se piensa, simples asperges al estilo Sheldon Cooper -perdonen mi erudición televisiva-.

Bueno, por lo que he podido sacar en limpio, esto del descubrimiento de la física, o mecánica, cuántica, viene a ser ese salto en el vacío que representa el pasar del determinismo al indeterminismo. Lo anterior, newtoniano y tal, podías predecir con tus cálculos lo que iba pasar. Ahora, con lo cuántico ya es más problemático. Es como la vida misma, cuando ves el mundo por un ojo de cerradura, o te limitas a las sombras de la cueva, es muy fácil montar una ideología que lo armonice todo, pero cuando sales a la luz y empiezas a acumular datos ya la has cagao: no te queda más remedio que estar a la expectativa de por dónde van a ir a los tiros para adaptarte a ellos si es que puedes. 

En cualquier caso, apasionante.

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