Durante los años de la infancia, adolescencia y primera juventud viví sometido, aunque de forma decreciente, al continuo bombardeo propagandístico que exaltaba las dotes cuasi sobrenaturales del líder máximo. Aquello, a partir de la adolescencia ya se empezó a percibir más que nada como un vivero en el que los chistes brotaban como por ensalmo. De hecho, fue por haberme dejado arrastrar por la corriente humorística imperante por lo que me vi inmiscuido en un desagradable incidente que me costó la expulsión de un colegio medio liberal y la inclusión en otro de régimen descaradamente penitenciario. En fin, no sé si sacaría alguna lección de aquello, aunque supongo que sí porque en la vida los malos trances nunca suelen ser en vano.
Luego, ya, muerto el patriarca y con los primeros vientos de renovación, las preocupaciones del ambiente en el que me desenvolvía pasaron a ser las de "El Cuarteto de Alejandría". Para que entiendan lo que era eso piensen en la serie "Friends", o "The Big Bang Theory", pero con un toque bastante más nihilista que cínico. Los dichosos treintaitantos en los que por una graciosa conjunción de circunstancias acabas por creerte miembro de una especie de Olimpo que contempla el mundo circundante con displicencia porque bastante ocupación tiene uno con dar a basto a los compromisos que la divinidad impone. En fin, bien se puede decir de tal etapa que de aquellos polvos estas nostalgias sin remedio en la botica.
Luego la madurez que llega con la adolescencia de los hijos. Todo el día tirándote de los pelos sin saber qué otra cosa hacer que te pueda traer algún alivio. Entonces lees a Shopenhauer y comienzas a entender qué quiere decir eso de aprender a convivir con el aburrimiento como única solución a todos los males del espíritu. La vida, aunque sea todo lo que tienes, es muy poquita cosa en el mejor de los casos. Es de idiotas tener grandes expectativas para algo tan efímero. Acabas por comprenderlo so pena de terminar infartando.
Y pasas a la vejez y todo regresa a los comienzos. Incluso aquel mítico líder máximo que nos proveía de material humorístico vuelve ahora revestido de criminal y genocida. Y te lo tienes que tragar porque te das cuenta que si quitas a la gente esa coartada luego te atienden mal cuando reclamas sus servicios. En fin, cuán presto se va esta vida que después, acordada, da más risa que dolor.
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