Con muy buen criterio los creadores del cartel han decidido que lo sostenga una persona, un hombre en concreto, sin cabeza. Es lo suyo porque ya se sabe que los hombres, sobre todo cuando están de fiesta, en el sitio de la cabeza tienen un coño. Quedaría mal entonces ser realista. El caso es que, consideraciones estéticas aparte, Palencia está estos días dedicada en cuerpo y alma a torturar a los viejos -fiestas le dicen a eso- y por tal es que haya profusión de semejantes carteles por toda la ciudad. Y yo sin enterarme de que hasta justo este año en que llegaron las "me too" las fiestas del lugar venían siendo una bacanal aunque sin un Eurípides que la cantase. ¡Por dios, lo que me he perdido!
Imagínense qué clase de fiestas van a ser éstas que van a estar libres de agresiones sexistas. Una especie, supongo, de venid y vamos todos con flores a María, pero eso sí, con un ruido ensordecedor. Una vacarne que le dicen los franceses. ¡Ah!, y las francesas que, por cierto, ya no son lo que eran, por lo menos en nuestro imaginario.
Aunque me parece a mí que el sintagma "agresiones sexistas" tiene un punto de ambigüedad que convendría discernir convenientemente. Porque a ver si la muchachada se va a acojonar y va a optar por quedarse en casa viendo porno que en ningún caso tiene connotaciones violentas y sirve para salir del paso. En resumidas cuentas, que lo que yo echo a faltar en el cartel es la altura del listón. Porque alguna tendrá que tener supongo, so pena de llevarnos a la ruina a la que abres la boca. Así que ya veo yo ahí otro nicho de empleo para socialistas, ¡ah, y sociolistos. Porque alguien tiene que encargarse de señalar el listón y vigilar que nadie se le salte.
Bueno, en definitiva, menos mal que, aunque sea en plan zombi, vuelve Franco que de estas cosas de ir con flores a María sabía un huevo.

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