Ayer me envió Pedro M. el enlace a una entrevista que le hace Sánchez Dragó al filósofo Gustavo Bueno. La verdad es que andaba un poco turbio cuando me llegó, pero me puse de inmediato a la tarea y como por ensalmo se me desprendieron las inmundicias y pude levantar el vuelo hacia las etéreas salas que dijo el poeta. El caso es que por indicación también de Pedro M. llevo una temporada enganchado a "la fonda filosófica", una serie de vídeos de filosofía que hay en youtube que no requieren de grandes conocimientos previos para ser entendidos. Claro, y por eso es que no sé si servirán para algo más que para generarte la ilusión de que estás engrasando las neuronas, pero en cualquier caso entretienen lo que no es poco. Así, de filosofía en filosofía y algo de física cuántica, que también me parece que lo es, voy rematando el verano con menos pena que gloria que es de lo que se trata.
A Gustavo Bueno, como a Antonio Escohotado, les incluiría en la categoría de filósofos maníacos. Los dos tienen tan llena la cabeza que cuando abren el grifo les sale tanto a borbotones que hay que mantenerse a cierta distancia para que no te salpiquen las excrecencias y poder captar algo de la mucha enjundia que sin duda destilan. Y, si tuviera que escoger, por afinidad, me quedaría con Escohotado aunque sólo fuese por la de veces que te recuerda lo consciente que es de su condición maníaca, cosa de la que Bueno parece no darse cuenta en absoluto. Ser consciente de las propias limitaciones, o patologías, eh ahí la quintaesencia del ser inteligente en el sentido más profundo del término.
Sea como sea, siguiendo a mi querido Pessoa, la sensación que me dio ayer Bueno es que se trata de un erudito del conocimiento o, incluso, del entendimiento -sin duda es un hombre muy culto-, pero en ningún caso erudito de la sensibilidad como pudiera ser Escohotado que según parece ha reducido voluntariamente su ámbito de investigación a dos temas y en ellos ha gastado toda la vida: las drogas y los enemigos del comercio. Sin embargo Bueno, no parece dejar títere con cabeza ya que tanto abarcar al final es lo que tiene que si no nadas a la contra te arrastran las mareas.
Así, podríamos decir que Escohotado es un maníaco concentrado y Bueno, desparramado. Anyway, en ese desparrame se desprenden perlas que si estás atento pillas al vuelo. Por ejemplo, las argumentaciones a favor de la pena de muerte que en ningún caso debe de ser considerada como castigo ejemplarizante del reo sino como liberación filantrópica de una persona atormentada por el peso insoportable de su culpa. Tesis sin duda interesante y muy digna de ser sometida a debate antes de apresurarse a demonizarla para sentirse apuntalado por la moda. Pero la otra perla sobre la que me hubiese gustado oírle extenderse más fue la relativa al mito de la caverna. Toda la filosofía se funda sobre ese mito, dijo, y ahí se detuvo. Efectivamente, yo no puedo estar más de acuerdo con esa apreciación. Y como él pienso que se debería empezar a enseñar ese mito en las escuelas desde muy temprana edad. Porque lo único que se ve en la cueva son las modas del momento, es decir, el fundamento del pensamiento macaco. Y de ahí que sea tan importante y difícil romper las cadenas para escapar y salir a luz del día para poder constituirse como individuo.
En fin, revisitando a Sofía o a la vejez viruelas.
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