miércoles, 10 de octubre de 2018

Capital humano

Hay noticias realmente estremecedoras que, sin embargo, como quien oye llover: ni puto caso. Y digo estremecedoras porque esas sí que representan las auténticas revoluciones en el sentido utópico del término. Después de eso, ¿qué? 

A lo que me refiero es a esa realidad sorprendente de países como Corea del Sur, Singapur o Taiwan en los que el 80% de su población adulta tiene una titulación académica superior. 

Taiwan, 36000 Km2 -poco más de una tercera parte de Castilla y León-, 24 millones de habitantes, permanentemente sometida a tifones, terremotos y demás regalos de la naturaleza y ni una sola noticia en años de que allí pasen cosas desagradables. Y es que a la gente allí la educan para estar a lo que está. Ya, en los informes Pisa, si no la primera es la segunda o tercera. Y luego, claro, el esfuerzo mental se retrata en la renta per cápita, casi el doble de la española. 

Corea del Sur viene a tener la extensión de Castilla y León para una población que ronda los 52 millones. La renta per cápita también casi dobla la nuestra. Y es verdad que Corea sí que da qué hablar, pero es que según tengo entendido, los coreanos -no aquellos que iban a trabajar al País Vasco en los años cincuenta- tienen de natural un componente friki que no pueden controlar. Pero ahí han estado aguantando el tipo con sus descarriados hermanos del norte hasta que, según parece, han conseguido llevarles al buen camino. Y esperen un poco para ver, porque, según cuentan, lo del Norte tiene la mecha encendida y todo parece indicar que de aquí a diez años será como el Sur si no más porque la disciplina férrea se les supone y eso es gasolina suplementaria. 

De Singapur no hay ni que hablar porque todo el mundo sabe ya que es el modelo más acabado de ciudad que hay en el mundo. Con decirles que allí, ni se puede comer chicle, ni los perros pueden mear en la calle, no digo ya cagar... y primera, segunda o tercera, intercambiando siempre con Corea del sur y Taiwan, en las evaluaciones de PISA. O sea, en resumidas cuentas, que cuadriplican nuestra renta per cápita. 

Pero no se engañen con ese 80% de titulados universitarios, porque no sólo es la cantidad, es sobre todo la calidad. Sus sistemas educativos enseñan por encima de todo a pensar. Y por eso allí no proliferan como en otros sitios los engendros políticos tipo "soluciones fáciles para problemas complejos". No, la cosa en esos países no va de "sabérselo montar" como solemos presumir aquí. Allí dan el callo hasta la extenuación para conseguir la excelencia, algo que desde los clásicos griegos sabemos que es la esencia del sentirse vivo. 

El caso es que, volviendo a lo de nuestro "sabérselo montar" leo hoy que el creador del informe PISA ha dicho que las leyes educativas de España son casi del siglo XIX. ¡Acabáramos! Donde vamos a encontrar mejor explicación a lo que pasa en la calle. Nada más salir lo primero que veo es que las columnas que sostienen los soportales tienen un zócalo o friso inferior de inmundicia perruna y eso por no hablar del suelo en donde todo el mundo tira lo que le sobra más lo que se le cae y no recoge: no hay espejo que nos retrate mejor. Dice, el citado creador del informe PISA: "Los alumnos españoles son buenos al reproducir los contenidos de las asignaturas. Pero son menos buenos al aplicar su conocimiento de forma creativa y tener una idea conceptual y profunda de lo que aprenden. El aprendizaje se centra en la memorización, faltan estrategias de pensamiento complejo."

En fin, no hace falta fijarse en Sánchez, Urqullu, Torra, Iglesias y demás para darse cuenta de que nuestro problema es exactamente de incompetencia para el pensamiento complejo. Basta salir a la calle y, como les decía, mirar hacia abajo y ver como está.  

2 comentarios:

  1. Sanchez ,querido Pedro,es un garrotillo que en condiciones normales,como dice Losantos,no valdría ni para presidente de una comunidad de vecinos.Es lo que tenemos hoy en Política,ell espejo de la desoladora educación de los últimos anhos,las barbaridades educativas...

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  2. Yo creo que lo de la desoladora educación es consecuencia inevitable de la luna de miel del populus con la opulencia. De hecho, la escasa proporción de ciudadanos con cierto pedigree ilustrado no educan a los hijos a golpe de celebración. Y por eso se perpetuan las clases sociales. Los hijos de la alta burguesia son educados para la guerra y los de la pequeña para la paz. Así es fácil comprender quienes son los que van a mandar en lo que realmente importa. Luego, para todo este teatro de la política cualquier guapo de barrio sirve. Conviene no equivocarse con el verdadero significado de las cosas.

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