miércoles, 12 de diciembre de 2018

Socialistillos

El domingo pasado agarré la bicicleta y me lancé a los caminos. Había muchos coches aparcados en mitad de la nada y cada sí, cada no, sonaba un tiro en la lejanía. Supongo que los cazadores a todo lo largo de la provincia se podrían contar por miles. Pues nada, muchachos y muchachas, también con eso quieren acabar los socialistos... y las socialistas, por supuesto. Desde luego que, qué falta de visión de la jugada o. simplemente, qué no estar en este mundo. 

Matar a los animales, ¡pero por dios bendito, si ayer mismo me zampé las siete sardinillas que venían, como su propio nombre indica, amontonadas en una lata! ¿Es eso matar? Imagínense si, ahora, cada vez que cocino una pechuga de pollo -las de pavo no me van- voy a tener que experimentar un agudo sentimiento de culpa. Pero es que, además, en dónde vamos a tener que poner la raya de lo vivo comestible. Porque las plantas, al decir de algunos naturalistas, también tienen sentimientos. Por cierto que el otro día iba yo por una de esas calles solitarias y unas chicas de mediana edad, unos metros delante, comentaban con alborozo acerca de una filia que se está poniendo muy de moda que es, ni más ni menos, excitarse hasta la masturbación viendo árboles. Les dije al sobrepasarlas que, sencillamente, no me lo creía. 

De niño me apasionaba la pesca de la trucha. Con los amigos comentaba y nunca acababa acerca de tal afición. El río era como el paraíso donde ponía a prueba mis más sofisticadas habilidades. Luego, ya, me hice urbano y empezó a dejar de interesarme. Pero aquella remota sensación de felicidad casi absoluta ha permanecido conmigo a todo lo largo de la vida. Y justo por eso puedo entender perfectamente que los cazadores estén hasta los mismísimos de todo lo que huela a socialisto y socialista. Un hombre abrumado por la cotidianidad espera ilusionado el domingo. Llegado el momento, no espera el alba para levantarse. Acude al lugar de encuentro. El orujo, los perros, los todo terreno, las frases cortas, las escopetas al hombro, comienza la acción. Será una jornada trepidante. Justo el alimento espiritual para el resto de la semana. ¡Y qué le vamos a hacer si todo el mundo no está preparado para pasear con El País debajo del brazo por El Retiro los domingos por la mañana?

Luego, claro, está lo puramente crematístico. El dueño del coto, los bares y restaurantes de la región, las casas de putas... todo un entramado económico que contribuye con fuerza a lo que hoy llaman sostenibilidad del territorio. Pero es que, luego, existe otro detalle de no menor importancia que hay que haber tragado mucha catequesis para no entender: tener un arma en casa da seguridad. Sobre todo si vives en un pueblo perdido en medio de la nada. ¿Sabrá un socialista de los de El País por El Retiro los domingos por la mañana en cuántas casas de nuestros pueblos hay o no hay un arma? Y anda que no es disuasoria de mil conflictos la conciencia de que puede haberla. 

En fin, siempre será igual: al que no está bien sólo le consuela fastidiar a los demás. Ser socialista, para que nos entendamos. Y perdonen que insista, pero es que el demonio tiene muchos disfraces y todos hechos de bienaventuranzas.  

6 comentarios:

  1. imagino que lo conoces ,te dejo un vídeo de este tío,muy interesante a pesar de la pinta un abrazo https:

    //www.youtube.com/watch?v=pfUEbRGmCGY

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué bueno! Un síntoma más del despertar que creo que se está produciendo por todos los lados. Las famosas redes sociales tan denostadas.

      Eliminar
  2. sí ,querido Pedro,este tío,a pesar de las pintas-Pobre,para que no le reconzcan y lo escarnien-es bastante bueno.La esperanza que tengo y pienso,es que mucha gente opina lo mismo,o casi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo único que a mi juicio le falta al discurso de ese vídeo es la variable sueldos. Para la izquierda, más que para la derecha, los sueldos del poder son esenciales. Quizá por eso ponga menos remilgos a la hora de denigrar a sus adversarios. Todo le vale para salir de la miseria. Imagínate al Dr. Sánchez con su sueldillo de mil euros de profesor adjunto en la Camilo José Cela. Compara con los quince mil que pasó a ganar Rajoy nada más dejar el poder.

      Eliminar
    2. con al Igleisa hemos topado...al final todo se reduce a los monises,como pensaba el leproso de Viridiana...

      Eliminar
    3. Sí, no se habla del dinero porque por lo visto es de mal gusto.Es mejor hablar de vocación de servicio y esas mandangas. Imagínate el salto pecuniario que ha dado nuestro actual vicepresidente, de maestro de escuela que era... bueno, ya no pasan hambre, pero tampoco para tirar cohetes.

      Eliminar