Ayer les decía a propósito del Sagrado Corazón de Jesús en Vox -¡uy, uy!- Confío que big is better. Y de su relación con los perros, por la cosa de los sentimientos. Y sí, eso creo, que el mundo siempre ha sido, es y será sentimental, porque es lo que no necesita de la muy escasa voluntad, o del esfuerzo, pero es que, juraría, estamos atravesando uno de esos momentos de la historia en los que esa sentimentalidad natural se desborda y adquiere tintes francamente asquerosos. U obscenos que diría un tertuliano.
Todo esto es muy curioso. Veamos. Anda gran parte del cotarro mediático, con La Vanguardia a la cabeza, desgañitándose para que el mensaje de que VOX es el demonio llegue hasta los últimos confines. Cojan, agarren ese periódico y cuenten las veces que en sus artículos de opinión de hoy aparece el sintagma extrema derecha refiriéndose a ese partido. Bueno, admitamos que es una forma de hablar que no oculta desprecio y ganas de desprestigiar.Ya saben, identificar con Hitler, el amante a ultranza de los perros allá donde les hubiese... cosa que por cierto, y sigo sin entenderlo, pasa desapercibida. Muy bien, todo ello -no lo de los perros, sino lo de desprestigiar a VOX-, al margen de lo que pudiera haber de cierto, está dentro de una lógica de competir por los empleos de las administraciones públicas
Lo sorprendente de esto es que nunca jamás habrán podido leer un artículo en ese periódico en el que tachen de extremistas a los comunistas de Podemos. Y es que, ¡hijos míos!, no es lo mismo Hitler que Stalin que al fin y al cabo no es más que una representación en cuerpo mortal, punto por punto, del Sagrado Corazón de Jesús. El asunto, desde luego cuela como si viniese impregnado en vaselina. ¡Venga, vino para todos que pago yo! Eso sí, con la intercesión de la Virgen María trasmutada en MeToo por necesidades del guión.
Esta es una gran paradoja de la política, las relaciones humanas, ciencias sociales o cómo lo quieran llamar. La misma extralimitación, o incluso mucho peor si quieren, pasa por normal cuando viene avalada por concomitancias sagradocorazoniles. Y digo mucho peor con fundamento, porque los comunistas, por contra de los fascistas, no te dejan ni hacer negocios ni tener un pasaporte. Pero los fascistas, ¡ay!, apelan a la razón en su versión más darwinina. Nada de sermones en la montaña ni meriendas a orillas del Tiberiades. Aquí, el que que quiera peces que se moje el culo cosa que, no nos engañemos, está entre las que peor prensa tienen, han tenido y tendrán, en todo el mundo mundial. Sí, es evidente, Jesús siempre caerá más simpático que Darwin. Por la misma razón que la magia potagia siempre se impondrá a la ciencia en las mentes sencillas que son casi todas.
Jesús contra Darwin, esa es la dialéctica del mundo y, afinando más, hasta dónde debe llegar la filantropía... porque hay muchas formas de interpretarla y la mayoría son venenosas. ¡Vino para todos y a tí y a mí qué nos va en ello mujer! Irresponsabilidad absoluta.
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