Cualquiera que haya tenido la oportunidad de tratar con el homus catalanicus comun seguramente habrá tenido la oportunidad de escuchar más de una vez esa máxima filosófica que compendia todo el discernimiento: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Y no se rían, que el asunto tiene mucha más enjundia de la que a primera vista pudiera parecer. Porque el caso es que se ha puesto el cotarro divertidísimo con motivo de que un juez ha admitido a trámite una querella contra Arcadi Espada por homofobia, que se incluye en el delito de odio. Por lo visto llamó mariconazo a un político que lo es, mariconazo, no político, y todas las asociaciones LGTB, o sea, de mariconas, pusieron el grito en el cielo y las querellas correspondientes.
Pues bien, al parecer, el juez, que no ha debido tener el privilegio de tratar con catalanicus, no alcanza a comprender que una cosa es la homofobia y otra intentar pararle los pies a una maricona que no para de dar por el saco todo el tiempo. Porque esa es la cuestión, que hay demasiadas mariconas viviendo de eso, de ser mariconas, aliadas al cien por cien, como no podía ser menos, con las feministas que viven de ser feministas. En fin, como les comentaba el otro día, modus vivendi y a mí que me registren.
Yo, ya lo saben, admiro mucho a Arcadi por las mismas razones que admiro al chico que llega al saloon del pueblo se sienta a la mesa de juego y al poco descubre al que juega con las cartas marcadas. Las cartas marcadas, ¡qué gran metáfora!, porque un profesional del juego puede estar utilizándolas durante años y años sin que le pase nada hasta que un día llega el bueno de la película que pasaba por allí. Arcadi en este caso. Y, ya saben, el bueno siempre dispara más rápido. De lo contrario no tendríamos película.
Bueno, no hay nada nuevo bajo las estrellas. En el mundo desde que es mundo siempre ha sido igual. El que no está dotado para las matemáticas lo está para marcar las cartas. El instinto de conservación lo exige así. Y díganme, ¿acaso nunca jugaron ustedes con las cartas marcadas? Y pena que entonces no pasase por allí el bueno de la película a llamarte maricona. ¡Con lo que eso enseña sobre uno mismo!
querido Pedro,yo siempre he pensado y sigo pensando que a las mariconas les encantaba y les encanta que las llamen mariconas.Entre ellas-ellos-elles les encanta .Por cierto,esto de los artículos nuevos me encanta,lo que da de sí la imaginación.Un abrazo,maestro
ResponderEliminarme rio mucho con lo de la supuesta superioridad racial de los catalanes.No puedo evitarlo.Losantos,que tiene esa mala hostia sililina muy espanhola de las medias verdades o mentiras,dice que Torra lleva una nariz de plástico de esas con goma para el carnaval..y compara a Junqueras con Alain Delon..por eso de los genes comunes que al parecer los catalanes tienes con los gabachos...Más me río cuando se comparan ,para desmarcarse de los pobres carpetovetónicos peludos e ignaorantes,con los Franceses.Con los Franceses!!!como diría mi madre,esto está como la casa de tócame Roque
ResponderEliminarte dejo esto:https://www.youtube.com/watch?v=bBWeZe1CCw
ResponderEliminarMe alegro que te guste lo escribo. Para mi levantarme y ponerme a dar leña al socialdemócrata es como tomarme una bebida energizante que me mantiene en forma el resto del día. Y ya si, luego, bajo al Bariloche y me chuto un pincho de tortilla, ni te digo. Jo, desde que tienen una camarera rubia de bote y con un hermoso culo ni te digo como está aquello.
ResponderEliminar