martes, 15 de enero de 2019

Puro britis

Cuando Enrique VIII sacó a Inglaterra del control del Vaticano se nos dijo que había sido porque se encoño de una muher llamada Ana Bolena. Como el papa no le permitía deshacerse de su legítima de por entonces, Catalina de Aragón, pues nada, a tomar pol saco el papa y a casarse con Ana Bolena a la que por cierto, creo recordar, mató no mucho después de una patada en la barriga cuando, al parecer, estaba embarazada... pero esto no lo aseguro porque mi memoria ya está en la fase de jugar malas pasadas. Fuese como fuese, que una cosa es lo que se cuenta y otra como fue la feria, lo que es indudable es que aquella estampida fue un auténtico y real Brexit. No sé muy bien en qué consistió a efectos litúrgicos aquella separación de Roma, más allá, bien sure, de lo de la legalización del divorcio, pero, aunque no puedo asegurarlo, creo que de aquel movimiento estratégico se derivó el que Inglaterra quedase bastante al margen de aquella maldita Guerra de los 30 Años en la que por si el continente no hubiese tenido bastante con las consiguientes matanzas tuvo que hacer frente a la Pequeña Glaciación, o sea, un frío de todos los demonios. 

En definitiva, que no les pilla de nuevas esto del Brexit a los británicos. Quizá, como en aquel entonces, lo que esté pasando ahora es que se huelen la escabechina que se avecina entre los protestantes del norte y los católicos del sur. Porque la grieta está ahí y no hay forma de que disminuya sino todo lo contrario. Ya, en lontananza, se divisan los caudillos. Por arriba y por abajo: les escucho lo que dicen y se me abren las carnes. 

Nosotros, anglicanos. Ni chicha ni limoná. Pero que nadie de fuera nos diga lo que tenemos que hacer con lo que nos cuelga. Y así estamos donde estamos y seguiremos estando mientras vosotros os matáis a palos. Y porque os dimos un idioma común que, si no, ni existiríais. En fin, no sé, pero después de tanto escuchar soflamas por aquí y por allá, creo que lo prudente, y sabio, sería estar atento a las razones por las que los británicos se quieren ir de la Unión. Quizá, si escuchásemos desde la distancia comprenderíamos que muchas de ellas tienen sobrados fundamentos. O es que ustedes no notan en la nuca el aliento frío del Gran Hermano. ¡Por Dios, un poco de anarquía! O es que ustedes creen que con tanto orden se puede llegar a algo más que a dar con la cabeza en un pesebre. 

Por lo demás, en cualquier caso, no sé si neciamente, estoy encantado de que toda mi descendencia viva en Londres. Yo les veo y me da la impresión de que están a lo que están y, lo demás, pelillos a la mar. Puro britis. 

2 comentarios:

  1. veo que tienes a los churumbeles en la pérfida Albión.Siempre fueron estos britanos de muy mala follá.Yo chamullo algo el idioma,pero no soporto ese tono y ese e´nfasis que sólo ellos saben poner,cuando te llaman,de la manera más urbana y educada,hijo de Puta.Los Britanos estos ,a parte de poco agraciados ,han tenido muchos Brexits,están acostumbrados,mira el que les metió tio Adolf,casi los manda a la pemnísula del Labrador,pero ya sabrán ellos salir del paso,y si no,le cortan a algún Premier el camocho ,y solucionado.A ver si otros siguen el ejemplo.

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    1. Para mí los britis son los más genuinos herederos del espíritu ateniense. Un sentido de la libertad individual a ultranza con el consiguiente peaje de agonía para conseguirlo. La Isla del Tesoro, Robinsón Crusoe, La Trilogía de la Bounti, son buena muestra de ello. A mis hijas parece que les va bien ese espíritu. Seguramente fueron educadas para la lucha. A los veintidos años se largaron para allá y nunca pidieron la menor ayuda. Claro que son mellizas y forman un equipo indestructible.

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