domingo, 18 de octubre de 2020

Los suecos

La cuestión más sibilina que hoy tiene planteada el mundo es: ¿se han equivocado o han acertado los suecos? Como ya les he dicho, estoy muy poco informado de lo que pasa. Pero me han llegado rumores de que Suecia no hizo gran cosa para combatir ésta que le dicen pandemia y que los resultados obtenidos parecen haber sido mejores que los de los países que se han tirado a degüello. Claro, de ser verdad esto, querrá decir que alguien se ha columpiado. O quizá no, que nunca se sabe lo que puede haber detrás de las cosas muy aparatosas. Lo que es evidente es que los niveles actuales de sumisión de las masas, sobre todo las juveniles, no serían entendibles si la iglesia hollywoodiana no viniese desde hace tiempo atizando la caldera apocalíptica. Hace dos días, haciendo zapping me topé con el comienzo de una película titulada Infierno. La cosa era así: con un fondo de imágenes apocalípticas una voz tenebrosa iba relatando como había sido el crecimiento de la población a lo largo de la historia. Exponencial, como saben. Entonces, una suspensión y la voz retoma el relato: apretar un botón para cargarse al cincuenta por ciento de la población o resignarse a que dentro de cien años se haya extinguido. Después, todo era de una violencia extrema y sobre todo irracional. No duré ni treinta segundos con el invento. Me he dado cuenta de que hay multitud de películas de ese tipo que son vistas mayormente por los jóvenes. Y también he comprobado que hay sin parar documentales con aire cientifista que se dedican a propagar la superchería. Con todo eso de los ovnis y los extraterrestres, relacionándolos sobre todo con la cultura egipcia, la maya y, para redondear, los servicios secretos del ejército americano. ¡Jo!, es que eso de las pirámides y Tutankamon me recuerda a aquel chorizo que tenía el Domine Cabra sujeto a una polea encima del puchero en que hacía la comida para sus pupilos. Lo metía dos minutos en el puchero y tiraba de la polea para sacarlo. Y así todos los días y nadie le podía decir que sus cocidos no tenían sustancia. ¡Por dios bendito! ¿pero es que todavía les queda sustancia a las pirámides y a Tutankamón?

Pues sí, también parece que a la pandemia se le está acabando la sustancia. Porque parece ser que la segunda ola, o la tercera, que ya no sé, del coronapoyas, está afectando a todo el mundo menos a los suecos. Y ese es el problema, que los suecos, en el imaginario popular, de tontos, poco. Hace ya demasiados años que vienen siendo mitificados como el modelo a imitar en casi todo. Y ahora nos vienen con éstas.

En cualquier caso, suecos o no, lo que no se ve por ningún sitio es eso que hemos leído en todas las novelas que hacían referencia a epidemias, los Novios de Monzoni, El Decamerón de Boccaccio, Diario de la peste de Defoe, en fin, unos cuantos dado lo literario del asunto, o sea, que no hay epidemia que pueda blasonar de tal si no hay unos individuos horribles por las calles recogiendo cadáveres. Aquí, lo más sobresaliente de toda esta movida en curso es que han trasformado los aparcamientos de la calzada en terrazas en las que las muchedumbres se acogen a sagrado. En ellas el virus tiene prohibida la entrada de la misma manera que la policía o la inquisición tenía antaño vedado el paso más allá de las cadenas que circundaban las universidades o iglesias. ¿¡Interesante, no!?

En el entretanto, esperando a ver si nos alzan el entredicho. En teoría el próximo miércoles debiera producirse la epifanía. Sin embargo, no me fío. Este silencio ominoso de las autoridades no presagia nada bueno. Y eso que el otro día vi en un monográfico de la televisión australiana que en los países europeos todas las pruebas positivas que ustedes quieran, pero en lo que hace a enfermos y muertes, menos que las del año pasado por estas fechas. Bueno, los australianos son gente seria. ¡Ya quisiéramos...!

En fin, menos mal que he dado con las clases de jazz de Jens Larsen, que, no sé, pero parece que es sueco. ¡Jo! Sería fenomenal que empezásemos todos a hacernos los suecos. Pero en el sentido literal, porque en el figurado ya hemos visto que no sirve de nada.  

1 comentario:

  1. Pues yo creo que la han vuelto a cagar.Ahora se está viendo que vamos a una reducción de la población general.Todo los escenarios que pronosticaban un gallinero a rebosar de bocas sedientas,peleándose por el agua y vaya Ud.a saber estaban equivocadas.Pienso en la cantidad de libros,panfletos periodísticos,etc..que se han publicado y llenan las Universidades de tésis.La cantidad de "expertos" que pululan por las cajas tontas .Esto de los "expertos"es la hostia en verso.

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