Es típico de los niños tener un mejor amigo. Mis hijas, cuando eran muy pequeñas, me preguntaron alguna vez quién era mi mejor amigo. Se quedaron muy moscas cuando les dije que no tenía tal cosa. Que a todos los amigos que ellas conocían los apreciaba por igual. Supongo que las preferencias tan marcadas de los niños formará parte de esa perversidad polimorfa que según Freud les caracteriza. Luego, con la natural evolución que promueve la experiencia, las frustraciones y todo eso, las preferencias exclusivas se diluyen en un mar de pequeñas preferencias que se suelen manifestar en forma de manías si el carácter que las sustenta tiende a la obstinación. Todo ello, por así decirlo, son los trastornos propios de la normalidad psíquica. Sería imposible encontrar a alguien más loco que a una persona sin manías. Bien crean que no habría dios que le aguantase. Pero, en fin, vayan ustedes a saber, porque todas estas especulaciones de tipo psicológico son mayormente la típica fuerza que se va por la boca. Puro alarde de la nada para que mejor nos entendamos.
Sea como sea, lo que no se puede negar es que hay personas adultas a las que les es imposible escapar de ese estado infantil de la preferencia exclusiva. Se emperran con lo que sea y si no lo consiguen montan la marimorena, por lo general en forma de autodestrucción cuanto más aparatosa mejor para que todo el mundo se entere. Es como un vengarse de no se sabe muy bien qué. Parece, por ejemplo, que es del amante injusto, pero eso, para mí, que solo son excusas. Hasta el más tonto de la clase sabe que si el amante es injusto le mandas a tomar vientos y te buscas otro... y ya tienes justicia por unos cuantos días al menos. Más bien creo que esas venganzas son contra uno mismo por aquello de no encontrar la manera de poder soportarse. Es muy frecuente, sobre todo en las personas a las que, como señaló el clásico, los dioses favorecieron porque les guardaban para mayores trabajos.
En realidad me he extendido en este tipo de consideraciones porque ayer di sobre un vídeo en el que se ve a Amy Winehouse totalmente desnortada sobre un escenario en Belgrado. Al parecer la grabación se hizo muy pocos días antes de que apareciese muerta en su casa de Londres. Pocos días antes de lo de Belgrado hizo el dueto con Tony Bennet en el que se la ve radiante. Aunque no por ello engañó a Tony que, como después contó, se había percatado de que los días de Amy estaban muy contados. Dos vídeos que, en definitiva, me hacen llorar cuando los veo, ya sea de tristeza ya de felicidad. Porque es que amaba profundamente a esa chiquilla. Era para mí algo así como la belleza absoluta que no puede ser sino efímera. Una metáfora perfecta de lo mierda que es la vida si no sabes aceptar la muerte.
En cualquier caso de lo que estoy seguro es de que Dios la tiene en su Gloria. Lo mismo que millones la llevamos en el corazón sin que el paso del tiempo consiga marchitar un ápice la admiración. Quizá seamos los millones de Peter Pan que vagamos por el mundo dolientes por ajenos a la ruindad que es la madurez. Y es que, en este caso, no es en el pecado sino en la pureza donde está la penitencia... el cáncer en definitiva. You Know I´m No Good.
es que era muy buena,Querido Pedro
ResponderEliminarDe lo mejor. Lo sentí mucho cuando se murió. Es una historia como la de Janis Joplin. Que también la adoraba. Lo que en Janis era rabia y desesperación en Amy era decepción. Al menos eso es lo que me parecía.
Eliminarpues tenemos los mismos gustos.yo también ,curiosamente,lo sentí mucho.Y suelo pensar bastante en ella,lo que hubiera sido si aún etuviera entre nosotros.Aunque imagino que le sucedía algo parecido a lo que nos pasa a nosotros.Algunos no pueden aguantar con tanto gilipollas dando por culo cada dos por tres.Nosotros hemos aguantado,mal,pero aguantado.Un abrazo
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