Dice el titular que el Papa confiesa su vergüenza por la sangre inocente que se derrama cada día. ¡Leches! Y yo me digo, ¿no sería mejor que sentir vergüenza el invitar a Chuck Norris al Vaticano?
Siempre me ha maravillado la capacidad de algunos para identificar inocentes. Periodistas y políticos en general suelen tener un doctorado por Harvard o Yale en esa sutil distinción: ¿es inocente un guardia civil que muere en un atentado de ETA? Pues no. ¿Es inocente un hijo de guardia civil que muere en un atentado de ETA? Pues sí. Ya ven que fácil. Y claro, el que no es inocente ya saben lo que es. Son las trampas del lenguaje.
Y llegados aquí, me tengo que preguntar: ¿que pesa más en una persona, ser Papa o ser argentino posiblemente con un cierto toque peronista? Evidentemente a tenor de lo que vamos viendo, y sobre todo escuchando, lo segundo. Porque, argentinos, no sé, supongo que habrá de todo como en botica, pero peronistas, está claro, unidad de destino en lo universal, verborrea mediante.
Les explico. No se crean que lo del peronismo es un síndrome que afecta mayormente a los argentinos. Eso sería como pensar que el de Pickwick afecta sobre todo a los ingleses. Nada más falso. El que la primera descripción del síndrome se hiciera en esos países en nada resta a su universalidad. Peronistas hay hasta decir basta a todo lo largo y ancho del mundo porque tiene que ver con el deterioro casi imperceptible de una de las más delicadas estructuras del pensamiento: la que filtra antes de salir por la boca el batiburrillo de ideas que se cuecen en el cerebro.
Ese batiburrillo en el que son predominantes las ideas que ayudan a caer simpático en primera instancia al margen de las consecuencias que tengan en segunda. Efectos secundarios que le dicen. Si el filtro funcionase, claro, se hablaría la mitad, o menos, y no se daría tanto pábulo a los necios, que son la mayoría, desgraciadamente.
Así que ya saben, mírense el filtro porque ya saben lo importante que es para que el carburador funcione correctamente. Si le tienen trucado es seguro que llegarán antes, pero echando pedorretas y demás efectos secundarios que tendrán como resultado que cada vez haya menos gente esperandote en la meta.
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