Lo que pasa es que, como sostenía Poirot, los fuegos artificiales son un peu monotone, ¿n´est pas? Estamos ya aburridos de ver salir los misiles de sus lanzaderas y toda esa parafernalia de videojuego, pero, luego, ¿qué? Los muertos que vemos son todos de casa y los hizo un tipo cualquiera con un camión o un fusil de supermercado. Hace unos días lanzaron 50 tomahawks y lo único que nos enseñaron después fue unos hangares con el techo ahumado, como si hubiesen pasado la noche allí unos homeless. Así, la verdad, se desilusiona uno. Porque lo que cuenta en esta vida son los resultados inmediatos. Por ejemplo, tras un pepinazo como el de ayer nos hubiese gustado ver a dos o tres mil talibanes fritos. Porque la simple sospecha de que así haya sido, lo siento, pero no funciona.
Reconozco que el haber visto tanto cine me ha averiado la máquina de interpretar la realidad. Con la televisión, todavía más. Por cierto que hace un rato escuchaba en Fox TV que un alto cargo americano ha dicho que Putin les está dando armas a los talibanes. Me cuesta creerlo, pero de todas formas si no es Putin alguien se las está dando y esa es, precisamente, la parte de la película que se le olvidó al guionista. No sé, pero me parece muy subjetivo todo esto. Acabo de ver también, esta vez en TV5, un corto titulado "Lejos de casa" sobre los días previos a la retirada de las tropas francesas de Agfanistán. Ni me creo ni me dejo de creer lo que muestra, pero todo ello trasciende infantilismo y locura. Es el destino final de quienes luchan sin tener claro el porqué. Con lo fácil que sería dar todo tipo de armas a los afganos para que se maten entre ellos. Y cuando se hayan cansado, hablamos seriamente con lo que quede. Al fin y al cabo, esa gente no ha hecho nada hasta ahora para que nos importe su suerte.
Quizá, lo que esté necesitando el mundo más que nada es que se ponga ya en funcionamiento la tan cacareada inteligencia artificial. Como no podrá estar basada en otra cosa que en la lógica pura, será la manera de que por fin podamos disfrutar de las decisiones acertadas. Por cierto, ¿sabían que Donald es un nombre escocés que significa el que gobierna el mundo? ¿Y que trump significa triunfo? Desde luego que de lejos le viene el garbanzo al pico al tipo ese.
En fin qué día éste de pasión. Me he llegado hasta La Trapa y no había un alma allí. Pero en el patio de la capilla hay un crucero en cuyo mástil hay esculpidos cuatro clavos como si estuviesen cayendo. Y encima una escalera. No he entendido de qué iba la cosa. De vuelta he pasado por el monasterio Santa Clara y tampoco se veía un alma por allí. Por lo menos en el patio tienen una estatua de Jorge Manrique. Mejor que los clavos de Cristo, desde luego, aunque se estén cayendo. Por cierto que son dos monasterios impresionantes, pero al estar rodeados de autopistas, vías de ferrocarril y polígonos industriales, como que pierden la cosa mística. No sé por qué no los trasladan a otro sitio más turístico piedra a piedra. Seguro que acababa siendo rentable. Cada vez hay más turismo de monasterio. Incluso con cilicio y todo.
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