jueves, 6 de abril de 2017

Take for granted


Los seres humanos venimos de fábrica con unos cuantos talones de Aquiles. Unos tienen más que otros, bien sure, pero todos, absolutamente todos, padecemos de unos cuantos de carácter tan insidioso que ni siquiera somos conscientes de su existencia. Me referiré aquí a uno de entre los más perversos que los ingleses, tan de actualidad, llaman take for granted y nosotros, más modestos sin duda, dar por hecho. 

Digamos que éste es el talón por excelencia de los niños mimados o favorecidos por la fortuna. Los que vienen al mundo regalados ni siquiera son conscientes de que todo aquello de lo que disfrutan son meros privilegios, es decir, concesiones de la perversa Fortuna que, como bien es sabido, nunca tarda en pedir compensaciones. No por otra cosa es que la suerte de la fea, la guapa la desea. 

Así fue que Aquiles, el más favorecido por los dioses, estaba furioso porque Agamenón le había birlado a Briseida, una nadería para él que solo amaba a Patroclo, ya ven, lo quería todo, ciego de ambición y por tal ajeno a que Paris, que en realidad era Hermes, el dios artero, no paraba de observarle para encontrarle el talón donde clavar una flecha mortal. Y a tomar todo por el saco: Briseida, Patroclo, los tirabuzones dorados, los pies alados y demás dones del cielo. 

Observen el dibujo que exhiben las manifestantes en su camiseta. La Sr. May nos ha engañado, viene a querer decir. No amiguitas, ella es Hermes y por tanto artera hasta las cachas. El problema es que vosotras y yo y tantos otros ingenuos damos por hecho que todo lo que tenemos es lo normal y aún nos parece poco y nos agarramos un rebote si por casualidad nos arrebatan cualquier Briseida de tres al cuarto. Pues no, no es lo normal tener tanto, que solo tendríamos que mirar un poco alrededor para darnos cuenta. Tenemos lo que tenemos porque alguien antes se partió los cuernos para conseguirlo. Y nuestra obligación sería partir los nuestros para conservarlo. Pero no somos conscientes porque la Sra. May, el Hermes de turno ya digo, se encarga de dorarnos la píldora para tenernos distraídos y poder clavarnos la flecha cuando mejor le convenga. Es nuestra culpa el vivir con la guardia baja. 

Ayer leía un artículo de Richard Dawkins en el que pedía la formación de un Partido Europeo. Así, sin otra ideología que la de preservar y mejorar la Unión Europea, sin duda lo mejor que nos ha pasado a todos los vivimos dentro de ella. Y, sin embargo, por lo general tan poco conscientes de ello. En fin, ahora mismo, tan pronto acabe con esto, voy a escribir a la Consejería de Educación de la Comunidad para advertirles de que en la fachada de la Escuela de Idiomas de esta capital están todas las banderas menos la europea. Que lo sepan. Y también que hay gente a la que no le parece adecuado. Es un grano de arena, pero así se hacen las playas. 

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