El caso es que ayer recomendaba un artículo titulado "more is more", una reflexión sobre el consumo. Le eché un vistazo porque es un tema que, valga la redundancia, me consume. Porque, por lo que sea, no llevo nada bien lo de tener cosas. Así, miro a mi alrededor y veo tres guitarras, tres bicicletas, dos ordenadores, un plasma considerable, y yo qué sé cuantos wherables... ya he perdido la cuenta. ¿Para qué necesito tres guitarras y tres bicicletas? Sin duda esa profusión es el signo delator de una debilidad psíquica. Posiblemente de estados de depresión que traté de corregir corriendo a la tienda a comprar algo. Es el poder terapéutico que queremos asignar a la posesión. Un chute de autoestima por más que lo sepamos efímero.
Así es que había regresado de Madrid un poco chungo de salud física y espiritual. No estoy entrenado para tanta intensidad emocional prolongada en el tiempo. O lo que sea, que el caso es que de pronto me vi hablando con el concesionario de la marca Peugeot que está aquí al lado de casa. Me ofrecía un cochecito que no se podía amoldar más a mis deseos del momento. Una verdadera monada por un precio que, a D. G., puedo pagar sin tener que privarme de cualquier otra cosa que desee. Ya saben, como aquella canción en la que el demonio te estaba diciendo a la oreja. En resumidas cuentas que la tentación está aquí al lado y menos mal que no sucumbí a la primera. Me lo voy a pensar le dije; algo que me ha costado mil años aprender a decir.
Y ayer, un día glorioso, lo pensé bien pensado mientras pedaleaba entre campos que dan pena si uno mira con atención y ve que detrás del verde hay una cosecha mierdosa. Decididamente no compraré coche hasta que tenga las camas encarcaradas y sin atisbo de solución. Mientras pueda caminar y pedalear y subirme a un tren con la bicicleta no me voy a dejar convencer por el demonio de la depresión. Cuando necesite coche, que probablemente será nunca, lo alquilaré.
Y hoy me he reafirmado al leer que Cristiano Ronaldo que tiene ocho coches de superlujo debe ocho millones de euros al fisco. ¡Pobre asshole! Es la prueba del nueve de que los músculos que cuentan son los del cerebro. Y también los amigos ilustrados que te ayudan a mejor comprender el mundo.
En resumidas cuentas, que no sé si, como dijo un famoso arquitecto, less is more, pero de lo si estoy bastante seguro es de que more is less... sobre todo cuando te metes en cosas que necesitan "papiles".
No hay comentarios:
Publicar un comentario