domingo, 14 de mayo de 2017

Regorge

Madrid regorge de vitalidad. Cené en el restaurante japonés que hay justo enfrente del hotel. Ocupé la ultima mesa que quedaba libre, una pequeña, en un rincón, pensada para un solitario. Era un buen puesto de observación. Todo gente entre los treinta, cuarenta, dominando a la perfección el uso de los palillos. Cosmopolitas, viajados y, eso sí, con el pelo de la dehesa española intacto. Lo digo por lo del griterío. Antes se acabará el mundo que los españoles se decidan a moderar su vehemencia. Claro, es evidente, que todo el mundo piensa aquí que tiene cosas importantes, o ocurrentes, que decir. Y hacerse un espacio, más que de codos, precisa de laringe. En fin, nada con lo que no puedas empatizar con la ayuda de un par de cervezas. 

Salí de allí con el equilibrio un poco inestable y eché a andar por Princesa hacia la Plaza de España. Parecía como en aquellas primeras películas en que se filmaba la salida de los obreros de l´usine. Costaba avanzar por las aceras repletas. Todo grupos de amigos con las expectativas todavía vírgenes a esas tempranas horas de la noche. Por las esquinas de la Plaza de España el viento, frío por demás, intentaba arrasar, pero como si nada, el gentío se llamaba Andana. La Gran Vía para arriba, ni te digo, parecía que lo regalaban. Incluso en las gélidas terrazas se demoraba el personal. Subí hasta Callado y me di la vuelta, ya, saciado de mundanal ruido. Por San Bernardo y luego los boulevares llegué al hotel, con la digestión ya hecha, apenas pasada la media noche.

Por lo demás, aquí sigo, a la espera de acontecimientos. Mi madre está en las últimas y toda su casa parece una canción de Aznavour. Lo único que cambia es que, como ya es muy mayor, sus nietos en vez de jugar silenciosos en un rincón beben cervezas en el salón mientras se entregan a un bavardeo ilustrado. Es lo suyo en tales circunstancias. 

2 comentarios:

  1. Bavardeo ilustrado? Exclarecedor pero no sorprendente, así es el mundo y las personas que lo pueblan.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar