miércoles, 19 de julio de 2017

Autocastración

En esta especie de Arcadia de sacristía en la que nos quiere hacer vivir el reaccionarismo progresista el mayor peligro que corremos a mi juicio es que nos muramos todos de aburrimiento. Y es que se está produciendo aquí por medio de la insistencia machacona una especie de autocastración espiritual que coarta cualquier destello de la inteligencia, sobre todo si viene expresado en forma de humor. Hay que estar todo el tiempo vigilante, y al ser posible en silencio, porque digas lo que digas siempre hay alguien al que no le gusta verse en ese espejo y en vez de recapacitar salta de inmediato al cuello del mensajero. La primera y previsible consecuencia de semejante despropósito ha sido que hayamos sustituido el chiste por la queja como válvula de escape de las tensiones interiores. En fin, el famoso valle de lágrimas que se decía. 

El caso es que el otro día se ha producido un hecho realmente gracioso, de gracia negra por cierto, y todo lo referente a él que he leído venía en forma de lamento. El asunto ha consistido en que unos vascos pues se han puesto a derribar una cruz de diez metros de altura que venía de fábrica con el estigma franquista. Y mira tú por donde que lo han hecho tan mal que se les ha caído encima y ha descalabrado a unos cuantos. Es lo que tiene fiarlo todo a los agüeros y hechicerías, que acabas envenenado por la propia pócima. ¡Anda que no debe andar Franco riéndose allí donde esté! Porque mira que hay que ser melón para andar todavía persiguiendo ese fantasma. 

 Tremenda contradicción compañero, como dice la chusma castrista cada vez que se queda sin argumentos que es casi siempre. Que va a ser del día que ya amaga en que se haga público y notorio que el verdadero artífice de la transición a la modernidad de los españoles fue Franco. O es que ya hemos perdido la memoria de la velocidad a la que las cosas cambiaban para mejor para todos sin prácticamente excepción durante los años de su dictadura. Mírese como se quiera y dígase que de otra forma hubiese sido mejor, pero eso solo será superchería. La realidad es la que fue y, también, que a los adolescentes nos lo pusieron a güevo lo de matar al padre, cosa que la chusma con su característica miopía luego ha interpretado a beneficio de inventario: un culpable de la inepcia que la tiene postrada; así huelga todo esfuerzo para escapar del marasmo.

Total que, una de dos, o la gente inteligente se pone las pilas y arriesga o esta oleada de empequeñecimiento espiritual se nos lleva a todos por delante. Así que, ¡ala, a hacer chistes de todo! Aunque sean malos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario