En Mazariegos hace un siglo vivían poco más de medio millar de personas, hoy apenas llegan al cuarto y es más probable que veas un ciervo volando que un niño por sus calles. Así y todo tiene un bar que hasta te pueden hacer un bocadillo de chorizo. Supongo que también pasará consulta un médico dos o tres días a la semana y que un cura dirá misa los sábados o domingos. Por lo demás está cuidado y limpio y la gente que te topas es como la de cualquier sitio; es casi seguro que la mayoría habrán pasado la vida activa en una gran urbe... quitando el pastor y tres o cuatro agricultores que se bastan para cultivar todo el termino municipal y parte de los de al lado.
Digamos que está sentenciado. A medida que vayan muriendo los oriundos que se fueron y volvieron a vivir la jubilación. A los hijos de estos que ni les hablen del pueblo. Acaso por fiestas mientras vivan sus padres, pero después todo se reducirá a intentar vender la casa que nadie les va a comprar. Es ley de vida: donde no hay nada que hacer se desertifica. Los cuatro agricultores, o incluso sus hijos, seguirán labrando pero vivirán en la cercana ciudad.
Yo como no lo veré me da exactamente igual que pase lo que tenga que pasar. Pero por el momento y mientras las piernas me lo permitan seguiré disfrutando de la inmensidad de la nava y de los bares de sus pueblos. Es lo mas parecido a una película del oeste.
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