sábado, 8 de julio de 2017

Datiste cuestion

Lejano en la memoria, perdido en el recuerdo, como en la canción del Gato Pérez, tengo el sintagma datiste cuestion que soltaba a la menor oportunidad un personaje de novela que se las daba de culto. Ser o no ser, tener o no tener, ir o no ir, comer o no comer, etc, datiste cuestion. Ahora bien, lo que nunca de Sócrates para acá he visto es que alguien se cuestionase si sabe o no sabe de aquello de lo que se atreve a opinar incluso, a veces, con raro desparpajo. Pues sí, esta sí que me parece una cuestión que hubiese merecido ser inmortalizada por el mismísimo Shakespeare en alguno de sus dramas. Porque, qué diferente, para mejor seguramente, sería todo si viviésemos con la continua conciencia del poco conocimiento que abarcamos se trate de lo que se trate.

El otro día quedé muy impresionado por una titular en el que Miguelito Bosé afirmaba que nunca perdonaría a este gobierno lo que ha hecho. Así que no me quedó más remedio para calmar mi ansiedad que tragarme toda la entrevista, auténtico monumento a la estulticia a mi modesto juicio. Se puso el señorito a teorizar sobre estructura económica del Estado con semejante desparpajo que, a buen seguro, José, el tonto de La Vega, por comparación hubiese parecido catedrático opinando de lo mismo. En realidad Miguelito no hacía más que echar leña al fuego que calienta a su tribu de creyentes. Para ellos el PP es Franco, es, en definitiva, el mal absoluto que canaliza sus rencores de fracasados. No se precisa más razón: odiándolo soy decente y no hay más que hablar. 

Por contra les señalaría el artículo de Richard Dawkins opinando sobre el asunto del brexit. Pues bien, la que está considerada como una de las mejores cabezas de la actualidad, se irrita ante la idea de tener que decidir su voto sobre algo de lo que, confiesa, no tiene ni pajolera idea. A el que le dejen opinar de aquello para lo que ha estado preparándose toda la vida. Y sobre el brexit, un asunto complejo donde les haya, que decidan los que cobran porque han estudiado para saber de esas cosas. Y esa es toda la cuestión, sabes o no sabes. Y si sabes que no sabes, callas y delegas. 

En fin, lo que todavía no entiendo es como se puede ser político sin apenas tener estudios. Sospecho que tiene que ser porque fuera de lo puramente simbólico no pintan nada de nada. Y para lo real ya están los funcionarios que, esos, sobre todo los de los altos cuerpos de la administración del Estado, se lo tiene que currar a base de bien. 

En cualquier caso, estén tranquilos, porque mi experiencia trescuartoscentenaria me dice que, si siempre estarán en el escenario los Miguelitos, los que moverán los hilos de la trama serán los Richard Dawkins. Aunque a veces, bien es verdad, todo se trastoca y pasa lo que pasa que no hay forma de olvidar la lección que se recibe.  

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