Por lo visto el cocinero Ferrán Adriá tiene un restaurante sala de fiestas en Ibiza y para publicitar un espectáculo que van a dar en él unas señoritas se han inventado el cartel que les muestro en la foto de arriba. Pues bien, no vean la que se ha armado. Hasta el gobierno de la isla se ha molestado en descalificarlo de la manera más contundente que ha sabido. Despúes, en eso que llaman redes sociales, ni te digo lo que ha tenido que escuchar el Señor Adriá. Grosero, nauseabundo, todo lo que quieran, pero la puntilla se la ha dado la calificación de sexista. ¡Anda que no se debe estar riendo el señor Adriá! Por supuesto ya ha retirado el cartel a la vez que pedido excusas a quienes se pudieran haber sentido ofendidos -es la formula que se usa en los casos de indignación colectiva a la vez que hipócrita-. Pero sabe de sobra que, una vez reproducido en todos los periódicos del mundo no habrá varón mentalmente sano desde aquí hasta Pernanbuco que no esté deseando acudir a su local.
En cualquier caso lo que me parece insoportable es que haya tanto inquisidor de la cosa del fornicio. Porque, ¿que es eso del sexismo? Le quitas a la vida la picaresca que emana del afán de poseer al otro, la otra o incluso a la cabra, y qué interés le queda a la vida. Y no es que piense yo que haya que andar por ahí asaltando a todo lo que te atrae, pero, leches, ese cartel, si algo es, es un monumento monumental, perdonen la aliteración, al género femenino. ¿O es que ha producido la naturaleza obra de arte que se pueda comparar a los culitos prietos? ¿Que sería de nosotros si al pasar a nuestro lado uno no nos volviésemos a contemplarlo con arrobo y frustración? Porque no se engañen, si hay algo que la imaginación puede hacer por nosotros eso es conservar pristino el deseo primigenio. Aunque todo lo demás esté ya de capa caída.
En fin, yo solo digo una cosa, que al respecto no me rindo. Con el debido respeto, pero siempre haciendo manifiesta mi admiración por lo que me parece es de ley ser admirado. Y quién, o quiena, me venga con reconvenciones le mando a tomar por el saco y que de gracias si no le pego un bastonazo en la cabeza. Porque ya está bien de tanta tontería y de usar el bastón solo para no caerse.

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