lunes, 30 de abril de 2018

Trasmitir

Me he pasado la vida picando por aquí y por allá sin profundizar en nada y, seguramente, eso me ha servido para que a estas alturas tenga una cierta comprensión bastante avanzada respecto del común cuando escuchó a Joe Pass o Diego del Gastor o leo a Pessoa o Gracián o, simplemente, las noticias de un periódico en su día más histérico. Pero me doy cuenta, que a la postre, todo eso bien poco es. Y me veo retratado en La Bruyere cuando describe a los petits que saben hacer un montón de pequeñas cosas que a la hora de la verdad no les sirve para nada. Bueno, los dioses omnipotentes quisieron que así fuese y sería tonto no aceptarlo, pero ello no quita para que mire con admiración y, por qué no, un punto de envidia a los que limitan su campo de acción para profundizar en él. 

Y vuelvo a Pessoa: 

"Hay una erudición del conocimiento, que es propiamente lo que se llama erudición, y hay una erudición del entendimiento que es lo que se llama cultura. Pero también hay una erudición de la sensibilidad. 

La erudición de la sensibilidad nada tiene que ver con la experiencia de la vida. La experiencia de la vida nada enseña, lo mismo que la historia nada informa. La verdadera experiencia consiste en restringir el contacto con la realidad y aumentar el análisis de ese contacto. Así, la sensibilidad se ensancha y profundiza, porque en nosotros está todo; basta que lo busquemos y sepamos buscar."

Ahora, que paso los días colgado de los tutoriales musicales, me doy cuenta de la multitud de gente apasionada por su afición que, aparte de que puedan vivir más o menos holgadamente de ella, proporcionan al mundo el impagable sustento espiritual que brota de su sensibilidad ensanchada y sofisticada. Porque es lo que tiene profundizar, que se comprende más y mejor que es la condición sine qua non para poder trasmitir. Y no nos hagamos ilusiones infantiles con esto o con aquello que se puede comprar en las tiendas, porque colocar, lo que se dice colocar, no hay más droga en el mundo que sea capaz de proporcionartelo que la capacidad de trasmitir conocimiento. 

Así, Sol mag7, Sol #disminuido, Re menor7 invertido, Re menor 7, Re bemol 7 y Do 7. Una bonita manera de pasar de tónica a subdominante en los dos primeros compases de un blues, con ese avance y retroceso cromático en plan walking bass tan característico. En fin, más conocimiento de petit que no voy a ser capaz de ponerlo a funcionar... al menos con alguna gracia.   

domingo, 29 de abril de 2018

Andana

Yo comprendo que una interpretación somera de la realidad produzca desazón. Esa connivencia emocional entre los políticos y la chusma elevada a la categoría de pueblo es de todo punto demoledora, pero si nos paramos a considerarlo quizá lleguemos a la conclusión de que no puede ser de otra manera, y es más, que si no fuese para esa connivencia no harían falta para nada los políticos. El caso es, entonces, que existan otros mecanismos que contrabalanceen ese infantilismo social. El poder judicial, por ejemplo, que por su propia naturaleza le quedan pocos resquicios para los amores cósmicos, aunque a veces se cuela por esas rendijas y la caga bien cagada. Pero hay más. 

Si ustedes miran la historia no tardarán en caer en la cuenta de que lo único que va quedando incólume en la memoria a través de los siglos  son las cabezas pensantes. Esquilo, Sófocles, Eurípides, Heródoto, Tucidides, Platón, Aristóteles... sin esos nombres la Hélade no existiría ya. Y de allá para acá todo igual, una retahíla con los nombres que pusieron en limpio el pensamiento. El buen pensar, ese es el mecanismo que hace que, a la postre, reine la concordia y el mundo siga girando sin excesivos chirridos. Cuando se gripa ese mecanismo, nos echamos a temblar porque presentimos lo peor... que no es el caso de este presente que vivimos.

Así que no sufran porque cabezas brillantes, haberlas, háilas quizá más que nunca y no sólo en el mundo en general sino también en éste en apariencia atormentado solar. Aquí, en España, el último maldito embrollo que parecía abocarnos a la guerra civil lo resolvieron una docena de aventajados intelectuales en una conversación de sobremesa en un restaurante de la Plaza Real de Barcelona. Fundaron Ciudadanos y a estas alturas, lo que era la larga marcha del pueblo elegido hacia la tierra prometida, se ha convertido en un sainete a punto de echar el telón. Y lo mismo toda esta barahunda que hay montada estos días a propósito de la bacante que subió al Citerón en compañía unos cuantos coribantes. Lean el artículo, no para aprendices desde luego, que escribe hoy Espada en El Mundo y olvídense ya del tema... porque pasarán más de mil años, muchos más, y las bacantes y los coribantes seguirán subiendo al Citerón y siempre bajaran de allí, como les decía, chorreando sangre por las comisuras de los labios.  

En otro orden de cosas, si es que es posible otro orden, muy sintomático del presente el minirreportaje que vi ayer en el telediario de una televisión francesa. Nueve de cada diez franceses ya no van nunca a un restaurante sin antes leer los comentarios que los clientes dejan en internet. El asunto, al parecer, ya ha adquirido las características del más puro infierno para el sector de la hostelería. Tres comentarios negativos seguidos y la facturación cae un significativo porcentaje, incompatible en cualquier caso con la viabilidad del negocio. Por supuesto que como buen gremio francés, los hosteleros ya han pedido a sus políticos que tomen medidas represivas, pero los políticos han contestado que se llaman Andana. En fin, las barbas del vecino y qué mundo más divertido el que se nos vine encima... o se les vine, porque a mí ya...

sábado, 28 de abril de 2018

La maná

En mi lúcida opinión, en España pasan demasiados pocos percances desagradables para todo el culto que le damos a Dionisos. Y eso es lo que me gustaría saber a mí, qué porcentaje del PIB es debido a ese culto. Ahora, aquí, en esta Palencia que dicen sobria, no hace ni una semana que el pueblo fue en masa de romería al otero de El Cristo y ya han montado una carpa en El Salón para celebrar la Feria de Abril. Y todo con el consiguiente alboroto y regocijo como diría un juez en su sentencia. Y al que no pueda dormir que se joda, porque esto es como el humo de las fábricas que no queda más remedio que convivir con ello porque es la madre del empleo.

El único problema que yo le veo a esto es que los millones de intelectuales de izquierdas que escriben, o largan, en los medios de comunicación no den señales de ser conscientes de esta paradójica realidad, que de las juergas del Citerón siempre se baja con sangre chorreando por las comisuras de los labios. Y es que la ignorancia sobre las enseñanzas de los padres fundadores tiene esa contrapartida, la propensión a revestirse de respetabilidad echando mano de la indignación, como se suele decir. 

Bueno, parece ser que en el Parlamento de la Nación aprobaron los pasados días una ley con la que se pretende multar a los padres de los menores que sean pillados bebiendo alcohol. Sin duda algo sensato, lo cual me lleva a tener la casi seguridad de que los partidos que se sientan a la izquierda del Señor se habrán opuesto. Por sus principios, claro, que siempre van a favor de la carne fresca en el Citerón, su caldero preferido. Los adolescentes y el amor cósmico. Y con calimocho, ya ni te digo: socialistas forever.   
  
De todas formas, no hay que desesperar porque si hasta lo de las Coreas se arregla porque no vamos a conseguir aquí conformarnos con una subida anual al Citerón. Seguro que así habría muchos más toros enamorados de la luna que abandonarían por la noche a la maná y se irían a casa a estudiar astrofísica. En fin, qué vida esta. 

viernes, 27 de abril de 2018

Hechos

Ahora, cuando ya no me sirve para casi nada, me doy cuenta de que el gran problema de la ciudad en la que vivo, del país al que pertenezco y el mundo por el que transito no es otro que yo mismo. Ya no quiero engañarme más con las típicas excusas sobre las carencias de los otros, que seguramente las tendrán, porque mi gran problema es y siempre ha sido, las mías. Mi permisiva convivencia con todos los pecados capitales y mi corrosiva habilidad para disimularlos de tal manera que ni yo mismo los veía. Gracias a los dioses y, también, a unos cuantos amigos ya muertos, pude caer en la cuenta para, aunque sólo sea, no tener que llevarme como compañero a la tumba el rencor. 

Leo hoy, otra vez, a Maria Elvira Roca Barea que insiste en sus tesis. A Alemania no es de ayer que le venga el garbanzo al pico. Es como quien dice de siempre que se sientan superiores a los demás. Y de ahí que sus jueces dicten esas sentencias injustas que nos perjudican. Y sobre todo nos humillan. Pues bien, mi consejo de anciano es que no se dejen engañar: nuestro problema no es que los alemanes nos miren por encima del hombro como, por otra parte, nosotros miramos a los que nos superan en zafiedad; nuestro problema es que somos incapaces de articular una sociedad más equitativa y educada. Más introspectiva, en una palabra. O apolínea, si mejor quieren. Que otro gallo nos cantara. 

Otro engaño por el estilo al que hoy estamos asistiendo es el desgarramiento de vestiduras por parte de casi todos los que tienen acceso a los diversos púlpitos a causa de una sentencia que juega con la semántica haciendo distingos entre abuso y agresión. Una bacante sube al monte Citerón en medio de una manada coribantes. Y pasa lo que es de esperar que pase. No entiendo, la verdad, a que viene tanto ruido. En todo caso, quizá los padres de la bacante debieran explicar qué hicieron para conseguir que su hija fuese una bacante. Todo lo demás es el ruido que hacen los curetes entrechocando sus escudos para que Cronos no detecte al niño Zeus por sus llantos. Porque si lo detecta se lo comerá como a sus hermanos. ¡Por Dios bendito, cuánto nos está costando que el niño Zeus se haga de una vez hombre!

Por lo demás, sí, todo indica que en Alemania hay mucha menos mierda en las cunetas que aquí. Un fact muy a tener en cuenta. 

jueves, 26 de abril de 2018

Cristina

Yo tenía una amiga que no se podía poner un vestido encima si no era robado. Una vez, su madre, que era una señora de cierta prosapia y posibilidades, le envió un chaquetón de piel vuelta de los que por entonces eran moda. Pues bien, de inmediato mi amiga se lo regalo a la primera que se le puso a mano y se fue corriendo a una tienda a robar uno igual. La operación no le llevó ni una hora. Tal era la habilidad que ya tenía adquirida para tales menesteres. Por lo demás, quizá haya sido la mujer con mayores capacidades intelectuales que he conocido. Son las cosas de la diosa naturaleza que parece como si tuviera celos de la perfección por aquello de que no vaya a ser que me destrone. 

Cuentan las crónicas que en la Atenas de Pericles lo de robar sólo era oprobioso en el caso de que te pillasen con las manos en la masa; de lo contrario era un signo de inteligencia. Claro que en aquel tiempo no existían las cámaras de vigilancia, así que lo tenían chupado. Pero, para el caso, ahora es igual, porque el lastre de las cámaras lo suplimos con creces a golpe de masters en choricería. En realidad, me pongo a hacer recuento y no conozco a nadie que no tenga uno de esos masters. Las especializaciones son casi tan infinitas como las posibilidades de camuflar el latrocinio tras una cortina de legalidad. Luego están las cuestiones morales, sí, pero a quién le importan si no meten en la cárcel. 

La cosa viene de lejos, de las tablas que bajó Moisés del monte, no hurtarás señalaba el séptimo precepto, justo por detrás del sexto que pedía otro imposible si acaso mayor: no fornicarás. Se comprende ese laudable esfuerzo, porque todo el mundo sabe que las pasiones desatadas llevan a la ruina, pero, no nos engañemos, una vida sin pasiones destructivas ni es vida ni es nada. Así, la sabiduría, caso de existir, consistirá, digo yo, en estirar la cuerda justo hasta un centímetro antes de su punto de rotura. 

En cualquier caso, mi padre, que solía compendiar toda la ciencia moral en los refranes, siempre estaba con el dime de que presumes y te diré de qué careces. Y, ya, cuando se ponía estupendo, se explayaba con el típico "prevención a destiempo, malicia arguye". ¡Ay, esa pobre chica de Madrid! No me extrañaría nada que hiciese a la vieja usanza romana y tomase las de Pan y Guindas como dicen aquí en Palencia. Es lo que tiene meterse a político, o política, que para el caso es igual, sin antes haberse aprendido de memoria "Oráculo manual y arte de prudencia". ¡Elemental, Cristina, para todo hay que saber! 

miércoles, 25 de abril de 2018

Puta la madre, puta la hija, puta la manta que las cobija.

PACMA es como se llama un partido político que dice trabajar por los derechos de los animales, por el medio ambiente y la justicia social. Así, todo de golpe. El caso es que ayer pusieron el grito en el cielo porque un buey que estaba siendo trasportado en un camión por una autopista del País Vasco se escapó y sembró el caos entre los conductores. En esto que vino un erchaina, le descerrajó dos tiros al grito de "a tomar por el culo" y le dejó frito. Caos resuelto. Que ya lo decía Tácito en una de sus famosas sentencias: "lo pagó luego con la vida; remedio que calificó la experiencia por más saludable y mejor que la piedad y la misericordia." Claro que no sabemos que hubiera opinado Tácito sobre si el verdugo debe o no gritar ¡a tomar por el culo! en el instante álgido de su cometido. Al fin y al cabo hasta el más despreciable ser merece un respeto cuando está a punto de to pass away, irse al otro barrio que decimos por aquí. Pues bien, yo, y no es por especial animadversión hacia ellos, pero a los del PACMA les cogía, les agarraba por el cuello y les ponía a limpiar toda la inmundicia que hay en los pilares de los soportales que, para mi desgracia, es lo primero que estoy obligado a ver nada más salir de casa. Creo que sería de estricta justicia y, de paso, sería lo que les daría a ellos un plus de credibilidad cuando se indignan, ponen el grito en el cielo y se rasgan las vestiduras, porque un erchaina grita "a tomar por el culo" en el acto de descerrajar dos tiros a un buey. 

Otros que tal bailan son los putos sociatas. Resulta que para una ley sensata que hacen en el parlamento, ellos van y se oponen. ¡También son ganas de fastidiar! Así que yo cogía, agarraba, pagaba a unos cuantos ocupas para que se intodujesen en los pisos o chalés de los líderes socialistas tan pronto como comprobasen que no había nadie dentro. ¡Y a vivir que son dos días! Después, sería suficiente con espetarles: ¡ah, pero vosotros no estabais en contra del desalojo exprés de los ocupas! ¿Entonces, de qué os quejáis ahora? Porque mira que hay que ser necio para oponerse a una cosa tan sensata. ¡Madre del Verbo Divino, qué gente!

Claro que para echarlos de comer a parte, han sido, son y serán, los del puto Vaticano. Allí donde intuyen que puede haber un nicho de discordia acuden presurosos seguros de poder sacar réditos. Ahora le toca el turno a un pobre niño que la justicia británica ha decidido desconectar de la máquina que le mantenía en vida ficticia. Sus padres, unos adolescentes carcomidos por las emociones, se oponían a la desconexión y rápidamente su irracionalidad ha encontrado eco en los curas. Nosotros os lo llevamos a Italia al hospital del Vaticano y que se haga la voluntad de Dios... que ya sé yo cual es, otros dos años de carne insensible conectada a la máquina y, gastos aparte, la vida de los padres destrozada forever. Pero da igual, los curas se habrán salido con la suya que siempre ha sido, es, y será si las erinias no lo remedian, hacer el populismo más repulsivo de todos los que se conocen... y mira que hay dónde escoger. ¡Ya te digo, los italianos enmendándole la plana a los ingleses en cuestiones puramente médicas! ¡Pero por Dios bendito, si al respeto lo han aprendido todo de ellos! 

Las putas religiones, en fin.  

martes, 24 de abril de 2018

La del monje

A mi lúcido parecer, el gran problema de la democracia es que los verdaderos responsables de los acontecimientos que la ponen en peligro siempre se van de rositas. Manos y mentes ocultas instigan, financian y se refugian tras su poder institucional o financiero. Se sospecha de ellos, pero las sospechas sólo sirven para abrir procedimientos cuando los sospechosos son purria. Esa es la realidad y, en contra del famoso mantra, para lo que menos somos iguales es para la justicia. 

En este aspecto concreto, el poder absoluto le da sopas con honda a la democracia. Al respecto siempre recordaré aquella curiosa anécdota de un noble aragonés que por los azares de la vida se vio en la tesitura de convertirse en Rey. Él no quería serlo porque sabía que el reino estaba muy revuelto por las disputas en curso entre los señores feudales. De todas formas, antes de tomar una decisión, subió al monasterio de Siresa a tomar consejo de un monje que había allí y del que todo el mundo se hacía lenguas sobre su sabiduría. Pues bien, el monje consultado en vez de abrir la boca llevó al noble hasta el huerto. Allí, en un cultivo de lo que fuese se dedicó a cortar con una tijera la parte de algunas plantas que sobresalía del resto. Luego acompañó al noble a la puerta y le despidió amablemente. Y así fue que el noble salió del monasterio cabizbundo y meditabajo, pero a medida que avanzaba camino de la corte se le iban aclarando las ideas. LLegó a la corte, aceptó el cargo y mandó reunir a todos los señores feudales del reino. Cuando les tuvo juntos, llamó a su guardia y la ordenó que cortase la cabeza a todos aquellos señores. Bueno, señalan las crónicas que el tal rey tuvo un reinado largo y fructífero. Lo uno por lo otro. 

En fin, yo no es que vaya a decir ahora que la democracia es una mierda con la que hay que acabar, ni mucho menos. Pero no nos hagamos ilusiones, la única manera que tiene el país de solucionar sus grandes problemas es seguir el consejo del monje. En Cataluña y en el País Vasco hay unos cuantos magnates que a estas alturas y en buena justicia les correspondería estar tras las rejas. Todo lo demás mandangas que sólo sirven, como estamos viendo, para eternizar el desaguisado. 

lunes, 23 de abril de 2018

Inflamación patriotica

En esta vida no hay cosa más chusca que ser polilla de tu casa y querer ser honra de la ajena. Consejos vendo y para mí no tengo. Y otras cuantas consejas más por el estilo que sin duda alguna encontraría de ponerme a buscarlas. No, mira, la cuestión primera y principal es no perder la perspectiva de lo que en la pura realidad has sido y eres. Ese reconocimiento que según Pessoa puede ser el trabajo inacabado de toda una vida. 

Hay en estos días que corren un laudable esfuerzo por parte de algunas cabezas notables para corregir la imagen que los españoles tenemos de nosotros mismos y, para qué hablar, de la que tienen muchos de nuestros vecinos. Si distorsionada es la una, dicen, no digamos ya la otra. No hay más que ver el brete en el que nos han puesto en estos últimos tiempos los putos catalanes. Así es que hemos podido comprobar con el consiguiente menoscabo de la autoestima que por ahí nos toman por el pito de un sereno. 

Y aquí es donde tenemos que ser meticulosos y no caer en los  excesos emocionales propios del humillado. Lo suyo entonces es escrutar sin complejos el pasado y el presente para ver en que se basan los que nos toman por el pito. Porque corre una corriente por aquí muy tranquilizadora revestida de "leyenda negra" que, sí, no es que quiera yo despreciarla, ni mucho menos, pero, seamos serios, hemos tenido cuatrocientos años para desmontar el fraude y a los hechos me remito. Por tanto, tiene que haber algo más y es nuestra obligación encontrarlo. 

El caso es que estando yo estos últimos años con algún interés por las matemáticas compré unos cuantos libros de la materia de los que usan los alumnos de bachillerato. Tengo que decir que por comparación con los que se utilizaban por aquel entonces estos son un verdadero prodigio de pedagogía. Entre sus logros está el colocar en los márgenes de las hojas biografías muy resumidas de los matemáticos que hicieron los hallazgos que ahora se estudian. Pues bien, la realidad incontestable es que ni uno sólo de esos matemáticos que se citan es español. Ni matemáticos, ni físicos, ni químicos, ni biólogos, ni nada de nada que tenga que ver con la ciencia. Y esa pudiera ser una de las madres del cordero, que en estos últimos siglos nada como el nivel de la ciencia para establecer el prestigio de las naciones. Porque ese nivel esta ligado a muchas otras constantes que determinan el grado de civilización. 

Y sí, las cosas a ese respecto han cambiado mucho aquí y no creo que haya ya grandes diferencias respecto de los que nos humillan, pero, no se engañen, de las pequeñas las hay a millones y esas son las que contribuyen a formar esa imagen de chisgaravises que seguimos dando. En fin, es sólo la opinión de un fóbico desesperado, pero para mí que tanta romería, tanta procesión, tanta mierda de perro por las calles, tanta arrogacia de nuevo rico, etc., no nos favorecen en absoluto. 

En fin, perdonen la soflama, pero es que me pudre ver como se responde con inflamación patriótica a las presuntas ofensas, porque es que hasta el más tonto de la clase debería saber a estas alturas que eso no sirve para nada.  

domingo, 22 de abril de 2018

Basura en las cunetas

Como cuando voy por ahí en bicicleta no tengo la menor intención de hacer deporte sino simplemente ejercicio es inevitable que me vaya fijado en los avatares del paisaje que aquí, precisamente, en Castilla, son prodigiosos por su velocidad cambiante y recurrencia. Se diría al contemplarlo que la naturaleza domesticada a base de miles de toneladas de fitosanitarios, herbicidas, fertilizantes y demás sustancias cancerígenas, es la obra de arte más acabada de todas las que el ser humano pudo concebir. Realmente uno iría flipando todo el tiempo si no fuese por el contrapunto de desazón espiritual que produce la orla de inmundicia que la chusma rodante se empeña en colocar a las carreteras. Hay de todo en las cunetas aunque lo que más pega el cante son las bazas de retrete partidas y las carcasas de televisión. 

El otro día, no recuerdo por qué perdida carretera vi a un ejercito de camineros provistos de sofisticadas herramientas que iban recogiendo la basura de las cunetas y metiéndola en bolsas de color butano que luego dejaban arrumbadas para, supongo, su posterior recogida. La verdad es que daba gusto contemplar como iban quedando las cunetas. Y por supuesto que una vez retiradas aquellas, miles acaso, bolsas, la cosa quedará, por así decirlo, niquelada. 

Curiosa sociedad ésta en la que vivimos en la que la basura de las cunetas se puede convertir en metáfora del sistema. Porque, veamos, qué destino les esperaría a esos ejércitos de camineros si la gente del común no hubiese desarrollado una especie de adicción gozosa (pleonasmo) a lanzar objetos por la ventanilla del coche cuando van rodando a toda velocidad. Es exactamente lo mismo que lo que pasaría con los ejércitos de camellos si se extinguiese la adicción a las drogas. O, para acabar, todas las adicciones promovidas por las modas que cada una tiene su ejército de mantenimiento. Y de ahí al pleno empleo, dos pasos. Bueno, no sé si esta teoría que les expongo estará ya consignada en "Sobre la riqueza de la naciones" de Adam Smith, pero de no estarlo bien pudiera haber cabido en ella. 

En fin, por lo demás, no se pierdan el artículo de Arcadi Espada en El Mundo de hoy sobre los obispos vascos pidiendo perdón por su connivencia con ETA. Está claro, son los primeros que debieran haber ido a la cárcel. Y tras ellos los dirigentes de PNV, verdaderos artífices del desaguisado. Pero, ya digo, basura en las cunetas de la historia.  

sábado, 21 de abril de 2018

Genialidad

En el ABC han publicado un artículo de Sostres titulado "Las tragedy girls" que más que rozar da de lleno con la genialidad. Claro que eso es una apreciación muy personal. Supongo que muchos, y sobre todo muchas, de los que lo lean opinarán que es basura cuando no terrorismo de género. Pero bueno, ya sabemos que las personas poco inteligentes odian verse reflejados en cualquier espejo que no sea el convencional. ¡Y qué le vamos a hacer!

En realidad el artículo viene a ser como el guión de una película de vampiros. Como "Déjame entrar" por citar una de las más lúcidas. La única diferencia y novedad es que aquí se prescinde del simbolismo y se muestra al bicho en carne viva. Al bicho o, mejor, a los bichos. Tonta ella, tonto él, como los amantes de Teruel. 

En definitiva: valiente ABC (¿lo hubieran publicado en El País?), genial Sostres y suerte la nuestra por disponer de semejantes terapeutas del espíritu que nos dan las pautas precisas para saber en qué momentos cruciales nos tenemos que atar al mástil de la nave. Mejor lo leen. 

viernes, 20 de abril de 2018

Panglosismo








La comida en La Tata de Cuenca de Campos nos importó 25,15 €. María pidió de primero alubias con almejas y yo menestra. De segundo, los dos lechazo asado. Yo, de postre, me limité al café solo, magnífico por cierto como todo lo demás. María remató con arroz con leche más que nada, supongo, para poder poner su preceptivo perinquinoso pero. ¡Y que le vamos a hacer si eso parece aliviarla!

En resumidas cuentas que si te levantas, no lees los periódicos, agarras el coche y te vas hasta Villalón. Allí aparcas y tomas el camino que han acondicionado por donde antes iba uno de los ramales de aquel Tren Burra que interconectaba los principales núcleos de la Tierra de Campos. Un verdadero entretejido de raíles, por cierto, del que poca noticia se tiene. Pues bien, ahora, ese trozo de Medina de Rioseco a Villalón, pasando por Cuenca, es parte del Camino de Santiago que viniendo de Madrid va a juntarse con el ramal conocido como el Francés en Sahagún. 

En fin, yendo al grano, lo que quería decirles es que si no lees los periódicos y luego paseas por ese camino hasta Cuenca de Campos para comer allí en La Tata, bien podrás decir aquello de Panglós de que vives en el mejor de los mundos posibles, incluso, como habrán podido comprobar por las fotos que les muestro, con una estatua de Damien Hirst en el jardincillo con césped artificial de una casa modesta de Cuenca. Y ya no les digo si hubiesen visto a todos aquellos comarcanos venidos en sus mercedes a disfrutar de la comida de La Tata: sencillamente obsceno. Les hubiesen visto los de Amnistía Internacional y a buen seguro que les da algo. 

Y la cosecha, si los dioses no la tuercen, se intuye excepcional. 

jueves, 19 de abril de 2018

¡Que les den!

Recibo un whatsapp que me recuerda que hoy es el día de la bicicleta. Se me quitan las ganas de cogerla. ¡Tanto político de mierda metiéndose en todo! ¡Dios, cada día me entran más ganas de largarme a las Batuecas y meterme en una de aquellas cuevas a esperar el final! Aunque ya dudo que esa gentuza no llegase hasta allí a darme por el saco. En fin, que les den. Voy a comprarme un amplificador para la guitarra eléctrica porque el que me han dejado no sirve para nada. ¡Ale, otra mierda más para el salón!

miércoles, 18 de abril de 2018

Lo natural

Estoy releyendo, no sé por qué, una antología de los primeros estoicos griegos. Es uno de los poquísimos libros que salvé de las sucesivas quemas. Tampoco sé el porqué. El caso es que me ha hecho recordar aquella mañana que a falta de mejor cosa que hacer tiré calle Balmes arriba hasta las faldas del Tibidabo con la intención de encontrar la casa madre de los  hare krishna. Por fin, di con ellos. El motivo de mi interés me lo había proporcionado precisamente la lectura de este librito que les digo. Es difícil, por no decir imposible, entender la doctrina estoica sin haber conocido antes los textos clásicos del hiduismo, el Bhagavadgita en concreto. Que no por casualidad fue que todo el rollo de la Stoa surgiese en Grecia a raíz de los viajes de conquista de Alejandro Magno a la India. Pues bien, resumiendo, había intentado comprar el Bhagavagita en las librería al uso y todo en vano, pero de mis pesquisas extraje la información de que seguramente los hare krishna me podían proporcionar uno. Y sí, me lo proporcionaron previo pago y un par de horas de tostón doctrinario. ¡Y qué le vamos a hacer si quienes profesan no lo pueden evitar!

El Bhagavagita ya no recuerdo ni cuando lo tire a la hoguera. Me pareció un prodigio de reiteraciones. Mil páginas se pueden resumir sin perder un ápice en estas pocas líneas:

"Su Belleza, el Bienaventurado (Krishna), dijo: cuando un hombre abandona todos los deseos, ¡oh Hijo de Arjuna!, que acuden a su mente, contento en sí mismo, consigo mismo, entonces se dice que es un hombre de firmes convicciones; con la mente libre de cuidados en las penas, libre de ansias en los placeres, libre de pasiones, de miedos y de cólera, es llamado sabio de espíritu resuelto; quien libre de afección en toda circunstancia, recibiendo bienes y males, ni los desea ni los rechaza, tiene una sabiduría bien establecida."


Pasar de todo, en definitiva. Vanitas vanitatis, una vez más. Y es que no es por casualidad que el gran instigador de la Stoa, un tal Zenón, hubiese decidido dedicarse a la filosofía después de recibir un varapalo en sus negocios que le dejó arruinado. Y así fue como dedujo que el fundamento del bien es vivir conforme a la naturaleza. Y de ahí la necesidad de estudiar la física para conocer qué es la naturaleza; la lógica, para razonar rectamente y así aplicar correctamente la ética que es el conjunto de leyes y prácticas que nos sirven para adaptarnos a la naturaleza. 

Luego vino Nietzche y se descojonó de todo esto. Y yo con él. Y también, al parecer, un tal Ferrán Adriá que ayer aseguraba en un titular que es imposible comer natural. Porque vamos a ver, ¿qué es la civilización si no domesticar la naturaleza para adaptarla a una convivencia lo más pacífica posible? Claro que tampoco conviene pasarse no sea que la asfixiemos. Sí, desde luego que hace falta un equilibrio y ahí es donde cada uno hace de su capa un sayo y al que Dios se la dé, San Pedro se la bendice. Porque esa es la cuestión, que todos somos filósofos porque todos sabemos encontrar justificación a nuestras acciones. Lo más natural de todo. Sin duda.

martes, 17 de abril de 2018

Cum laude

Hoy, por fin, ha amanecido un día diez y yo lo voy a sentir mucho por las ingentes masas chusmáticas que no podrán disfrutarlo porque están entregadas en cuerpo y alma a autoconvencerse de que la guerra civil española fue entre el autoritarismo de los ganadores y los principios de los que la perdieron. Y siguen, y siguen, y siguen, incapaces de comprender que tanta insistencia es la prueba del nueve de que el invento no funciona. Claro, es lo que tiene ser chusma: poca formación, pero, sobre todo, nula inteligencia. 

La cosa cada día se pone más graciosa. Ahora, como si la epopeya de haber sido perseguido por el franquismo ya estuviese un poco devaluada por la sobrexplotación a la que ha sido sometida, van los más listillos y listillas y le añaden un master en violación: ¡yo también fui violada! O violado, que, ya puestos, todos los agujeros sirven. Y no te digo nada ya si encima vas y denuncias a un vecino que maltrata a su perrito; entonces ya tienes un cum laude asegurado. 

En fin, da igual, porque lo suyo es querer al tonto del pueblo. Y no por caridad, Dios mío, sino por simple egoísmo, ya que nos proporciona por comparación un puntal para la autoestima que no tiene precio. Porque, qué sería de mi comparándome todo el día con Glenn Gould, un malogrado, sin duda, como Thomas Bernhard, y perdonen mi erudición. 

Así que nada, como la vecina del piso de abajo se me quejó educadamente de la matraca que le doy con mis ensayos musicales, ayer fui y me compré una guitarra eléctrica que con cascos solo oye el que la toca y poco más. Y esto es todo que ahora voy a agarrar la bicicleta y me voy a tirar a los caminos. 

lunes, 16 de abril de 2018

Los prados

Es curioso. O mejor, chocante. No sé si se habrán percatado, pero en los últimos tiempos no hay periódico que no intercale en sitio bien visible la ominosa noticia de que cinco copas de vino a la semana acortan la vida. Imagínense, con toda la vara que nos habían dado sobre los beneficios para el sistema cardiovascular de una copita de vino de vez en cuando. Claro que del material y métodos para llegar a tan contradictorias conclusiones nunca se supo, lo cual me hace pensar que en ambos casos anda por medio la multinacional de la hipocondria, la más poderosa donde las haya. 

Anyway the wind blows y a los hechos hay que remitirse. Si hubiese el menor atisbo de verdad en tales noticias, una de dos, o nadie se moriría nunca o todos estaríamos muertos, porque cinco no, más bien cincuenta o cien cuando no quinientas es el consumo habitual de la inmensa mayoría. Pero bueno, nada de lo que preocuparse porque toda información de pretendido cariz saludable y moralizante es de inmediato contrapunteada por otra de signo contrario. Así, los males que te pudiera causar el vino serían de inmediato compensados, dicen, por la tenencia de un perro, que no por otra cosa es que a la puerta de los bares haya siempre unos cuantos de estos animales esperando a que su dueño salga a fumar un cigarrillo. 

En fin, cosas veredes y siempre serán las mismas. Que ya lo dijo Guzmán el de Alfarache, al que la experiencia le enseñó todo:

"Este camino corre el mundo. No comienza de nuevo, que de atrás le viene el garbanzo al pico. No tiene medio ni remedio. Así lo hallamos, así lo dejaremos. No se espere mejor tiempo ni se espere que lo fue el pasado. Todo ha sido, es y será una misma cosa. El primero padre fue alevoso; la primera madre, mentirosa; el primero hijo, ladrón y fratricida. ¿Qué hay ahora que no hubo, o qué se espera de lo porvenir? Parecernos mejor lo pasado, consiste sólo que de lo presente se sienten los males y de lo ausente nos acordamos de los bienes; y, si fueron trabajos pasados, alegra el hallarse fuera dellos, como si no hubieran sido. Así los prados, que mirados de lejos es apacible su frescura, y si llegáis a ellos no hay palmo de suelo acomodado a sentaros. Todo son hoyos, piedras y basura. Lo uno vemos, lo otro se nos olvida."

Por cierto, la última vez que me tumbé a echar la siesta en un prado, previa comida bien regada porque si no imposible, se me pegaron tres garrapatas al cuerpo. Y es que lo uno trae lo otro y no hay quien se libre.

domingo, 15 de abril de 2018

La escondida senda

En Salamanca hay un camino que va hacia Babilafuente o así, creo recordar, que algunos llaman el camino de Fray Luis. Y es que por allí es por donde la leyenda dice que Fray Luis, del monte en la ladera, tenía un huerto, que por la primavera, de bella flor cubierto, mostraba en esperanza el fruto cierto. Allí era en donde, dicen, Fray Luis, huía del mundanal ruido y seguía la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido. 

En fin, todo un manual de la buena vida que ya va siendo hora de que sea tomado en consideración. Y no es que uno quiera ser de los pocos sabios que en el mundo son, pero sí, ¡por los clavos de Cristo!, sacarme de encima todo este alarde de la nada que me atormenta las meninges. Vamos a ver qué conseguimos.  

sábado, 14 de abril de 2018

A uvas

Ya sólo miro la televisión cuando estoy en casa ajena o a la espera en algún local público. Pues bien, de esas escasas veces, diría que más del noventa por ciento hay en pantalla programas que tienen que ver con la pitanza. Y más concretamente pitanza con turismo de fondo. Un cocinero inglés recorriendo el mundo para enseñar maravillas gastronómicas en entornos de ensueño como, por poner un ejemplo, langostinos en salsa de tomate en un restaurante de la costa croata. Claro, si ves eso cuando llevas unas cuantas horas sin comer te subes por las paredes. ¡La biología no engaña!

Esa es la cuestión, que nos vamos quedando en el puro animal. Todo sentimiento y emoción. O instinto, si mejor quieren. Y es que, con tanta inteligencia artificial y demás mandangas ya no es necesario pensar para casi nada. Y así corre el mundo que veo desde la ventana, grupos de gente a la puerta de los bares que entran y salen según les apetezca beber o fumar. Sólo necesitan dejarse llevar. 

El mundo, diría yo, está atravesando las mayores "uvas de la ira" de su historia. Ya casi sólo quedan camareros y conductores con una función que cumplir y todo indica que tienen los días contados. ¿Qué vendrá después! Bueno, siempre nos quedarán las guitarras para pasar el rato.  

viernes, 13 de abril de 2018

Manga por hombro

Hay una cosa que está meridianamente clara: los reveses son la universidad de la vida. No hay forma más contundente de aprender a nada que conserves dos neuronas. Y en esas estamos con todo lo que nos está pasando con los catalanes y los tribunales europeos. Sería de necios ir echando culpas por ahí y no aprender la lección elemental: los problemas de la casa de cada uno los tiene que resolver cada uno y no esperar que te respeten si no sabes hacerlo. 

O es que vamos a ser tan simples como para ser incapaces de reconocer que nos hemos equivocado de pe a pa  en la relación que el resto de los españoles mantenemos con catalanes y vascos. Una relación como de acomplejados. Y todo porque al reunirse la industria en aquellas regiones son un poco más ricos. No hay otra razón. Así es como esa gente montaraz e inculta nos ha tomado la medida y no paran de infligirnos humillaciones. Y nosotros aguantando. Y no digamos nuestro gobierno, que no para de mirar para otro lado como si tal cosa. 

Yo lo tengo claro. Con esa gente hay que empezar por cerrarles el grifo. Antes morir de hambre, que no va a ser el caso, que consumir productos vascos y catalanes. Un treinta por ciento de lo que vende Mercadona es de origen catalán, así que ojo al parche, porque es que además tratan por todos los medios de ocultar su origen, supongo que porque saben de que pie cojeamos cada vez más españoles. Eso por el lado de la economía. Por el de la política, primero señalar a los culpables del desaguisado, partido socialista y partido popular, segundo apoyar con nuestros votos y comentarios favorables a Ciudadanos que son los únicos a los que hemos visto hacer algo sensato al respecto. 

En fin, cualquier cosa menos echar la culpa de lo que nos pasa a los alemanes o el que toque en cada caso. Ellos han hecho, y seguirán haciendo, en este caso lo correcto: tener una pésima opinión de quienes tienen su casa manga por hombro. Así que nada que reprocharles porque todos tendemos a hacer lo mismo con la gente que se carga de problemas por su mala cabeza. 

miércoles, 11 de abril de 2018

Cuentos chinos

Ahí hay una cuestión filosófica, respondió Mark Zuckerberg a una de las preguntas que le hicieron ayer en el Senado.  Desde luego que podía haber respondido lo mismo a todas y cada una de las preguntas que le hicieron. Porque ese embrollo de Facebook no me parece que sea más que la eterna cuestión entre libertad y seguridad. Sube la una, baja la otra. Y viceversa. Y más eterno problema aún, el de los malos que siempre andarán una jornada por delante de los buenos. Y que siempre se las ingenian para saltar todas las trampas y barreras que les ponen. Y así, al final, lo que explica Adam Smith, que si tienes que proteger tanto el huerto no te merece la pena cultivarlo.

Pero en eso consiste la labor de los políticos, en contar cuentos chinos para convencer al personal de que sí merece la pena cultivarlo porque ellos se encargan de controlar a los malos. Al final, claro, como en El Hombre que fue Jueves, es imposible identificar quien es el guardián y quién es el ladrón. El resto, ya, para que encajen todas las piezas, consiste en señalar chivos expiatorios. El pobre Mark, ayer, jugaba ese papel. Ya le quieren echar del puesto de presidente de la compañía que creó con su ingenio.

Ese es el gran problema que tiene y ha tenido siempre el mundo, que se despachan las cuestiones filosóficas con cuentos chinos. Y menos mal cuando los que los cuentan no se los creen, pero es que hay momentos en la historia en los que los que los cuentan se los creen y entonces sí que estamos apañados. En fin, cuando los ingenuos empiezan a acusar de cinismo a los que piensan: el comienzo de la debacle.

No sé, pero no me explico el porqué de ese interés de los políticos porque no se estudie la mitología griega. Si todos aquellos Senadores que preguntaban ayer a Zuckerberg hubiesen conocido la Teogonía de Hesíodo como supongo que conocerán las historietas de Hollywood, a buen seguro que no hubiesen necesitado tanta reiteración. Porque lo que pasa no es otra cosa que lo de Prometeo. Zuckerber está encadenado a una roca en el Cáucaso y todos los días viene un hacker ruso a roerle los hígados. Y así será hasta que Atenea le ayude a convertir la roca en un diamante.

martes, 10 de abril de 2018

Desnudez

Qué duda cabe de que de todas las metáforas la del rey desnudo se lleva la palma. Porque a veces uno mira por ahí y no ve otra que reyes desnudos a los que todo el mundo reconoce como tales menos los que viven de que siga desnudo. Los vividores, para que nos entendamos.

Estoy viendo una serie que me ha recomendado encarecidamente Pedro M. Va de Iglesia Católica. El más desnudo de todos los reyes que se pueda concebir. Pero hay está tan pichi, porque están férreamente organizados, cosa que es las madre de todas las perdurabilidades. Como la Cosa Nostra, sin ir mas lejos. O todos los intentos fallidos de Cosas Nostras que se esconden tras siglas de Partidos políticos. 

También Churchill puede que fuese desnudo cuando soltó la universalmente conocida como su mayor genialidad: "la democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos". Es seguro que un viejo amigo que vivía de vigilar el bosque desde una torre le hubiese contestado con su mantra preferido: ¿en qué te basas? Porque, aunque sea el que menos, la realidad es que reconocemos que es malo y no parece que a alguien le interesen los porqués de tal maldad. 

Porque el caso es que llevamos unos cuantos días bastante aciagos a causa de tanta desnudez aceptada. A lo mejor, yo qué sé, habría que echarle por encima "al menos malo de lo peor" una tuniquilla que le tapase un poco las vergüenzas. Unas cuantas hostias por aquí y por allí, que siempre demostraron ser mejor remedio que el Sermón de la Montaña. 

En fin, cuánta miseria moral en casa de los que van dando lecciones de moral por el mundo. La desnudez total. Invisible, por supuesto. 

lunes, 9 de abril de 2018

De cavernicolas

Han pasado ya muchos años, quizá treinta, desde que cayó en mis manos un libro de Camille Paglie que me dejó bastante fascinado. Como estaba a la sazón en Barcelona en donde la gente está tan adelantada respecto de la del resto de España, comenté mi hallazgo con unas amigas muy de allí y las pasé el libro. Unos cuantos días después despacharon mi entusiasmo con unas cuantas frases cortantes y despectivas. Camille, lo tenían claro, era una facha. 

Pues bien, pasan los años y la imagen de la facha no hace más que crecer. Y más en estos tiempos de zozobra en los que las estultas se han puesto al frente de la manada. El titular de la magnífica entrevista que le hacen hoy en El Mundo, como para abrir boca, reza así: "Sin el hombre, la mujer nunca hubiera salido de la cueva." No hay nada que se pueda decir que sea más definitivo. Ni más hiriente para las con dientes en la vagina. Porque es que mira que hay que aguantar majaderías con esto de los comités para la defensa de la nostra identitat. Cada imbécil tiene el suyo, comité quiero decir, tras el que esconder su cobardía. 

Por lo demás, es lo de siempre, cuando persiste la opulencia es natural que se incremente la blandenguería y se recurra a la magia potagia de las religiones que es la de las superioridades morales. Ser de esto o aquello es una forma superbarata de apuntalarse. Apuntalarse, pero eso sí, dentro de la cueva. El calorcito de la cueva, todo lleno de miasmas. 

En cualquier caso, estén tranquilos porque Dios aprieta, pero no ahoga. Y cuando nota que las cosas se empiezan a desmadrar manda a una Camille cualquiera para que ilumine la vía de salida. De salida de la cueva, por supuesto. No se pierdan la entrevista de El Mundo de hoy.  

domingo, 8 de abril de 2018

Big slepp

Con esta pesada broma que nos han gastado los alemanes parece como que hubiésemos despertado de un sueño. Bien, alegrémonos. Ya nos lo advierte María Zambrano: sólo puede despertar el que previamente está dormido. Parece una perogrullada, pero tiene miga para tomar y dar. Porque despertar es reconocerse en lo que eres, lo mismo que dormir es creer lo que no es. 

Supongo que todo este sueño tiene mucho que ver con tantos bares de tapas, tanta casa en el pueblo, tanto perrito dando pol saco al vecino, tanto explorador de aeropuerto, tanto abuelito dime tú... tanto, en definitiva, a creerse con derecho a todo sin necesidad, valga la metáfora, de haber pasado antes por un tribunal que califique tus méritos. Tanto estar seguro de haber nacido con una flor en el culo que, como dice una canción santanderina, tiene el abono cerca y el regadío seguro.

De todas formas, hay que achacar a cada uno lo suyo, porque está en la esencia de lo natural el que haya jerarquías. Como dijo el clásico: al que más favorecen los dioses, para mayores trabajos le guardan. Y aquí, al parecer, ha habido unos favorecidos que se han querido pasar de listos y nos han hecho a todos la gran puñeta. ¿Por dónde empezar? Bien, empecemos por "el gran vendedor de burros teñidos". Yo te libro de la cárcel, le dijo al enano saltarín, y tú te estás quieto por una temporada. Los millones esfumados en Banca Catalana, pelillos a la mar. Y el enano, ¡pues buenos son los enanos!, siguió saltando, claro está, sólo que a la chita callando para quién metía la cabeza debajo del ala. Después vino el hombre providencial con su pelo engominado y más de lo mismo. Si te estas quieto, le dijo al enano, yo te quito de en medio a Vidal Cuadras. Pacto sellado y desastre asegurado, claro que a medio plazo, cuando yo ya me llamaré Andana. Luego ya, cuando llegó el adolescente, para qué hablar: henchido de amor cósmico se subió a los balcones de palacio para anunciar la buena nueva. ¡Pide por esa boquita ricura que yo te lo daré! Y se acabarón los problemas. Y por fin llegó el experimentado y, lo confieso, me tuvo una larga temporada seducido con sus métodos: dar al envalentonado cuerda para que se ahorque él solo. Pues bien, al principio parecía que funcionaba el invento, pero llegó un momento en el que surgieron señales alarmantes de que en vez de ahorcarse estaba utilizando la cuerda para atarnos a los demás de pies y manos. Y el hombre experimentado se limitó a los paños calientes. Te la meto, pero sólo un poquito. Porque no quiero hacerte daño. Y menos hacérmelo yo. 

Sí, hemos tenido unos dirigentes nefastos al respecto. Y la prueba del nueve de que así ha sido es Ciudadanos. Porque Ciudadanos no tiene otro origen, ni otra causa de su gran remontada, que proclamar a gritos que el rey estaba desnudo. Basta escuchar los discursos de Rivera en el "parlament de los cojones" para saber la dolosa dejación de funciones que estaban cometiendo las instituciones del Estado. Cuarenta años de pasarse las leyes por el forro y como si nada. ¿Qué esperaban entonces? 

No, mira, las cosas no pasan porque sí. Detrás de un hijo desastre siempre hay unos padres calzonazos. Lo siento mucho, pero los hijos no están, bajo ningún concepto, para ir de cañas con ellos. Una sana relación con los hijos implica llevarse mal con ellos hasta que hayan alcanzado cierto grado de madurez, lo cual, por supuesto, incluye su independencia económica. Pero, claro, llevarse mal... con lo fácil y agradable que es posponer las obligaciones. Y mañana, Dios dirá. Como si Dios no se ajustase siempre a derecho. 

En fin, espero de todo corazón que sea cierto que, broma alemana mediante, hayamos despertado de un largo sueño. Como en aquella novela de Chandler.  

sábado, 7 de abril de 2018

Master of the universe

A veces en la vida se te empiezan a acumular los problemas y como es poco a poco sigues a lo tuyo, que si dónde voy a ir de vacaciones, que si el perro ya está muy viejo y hay que ir pensando en cambiarle por otro, lo mismo que el coche, que no es que este viejo, pero es que los vecinos se están comprando unos que son la hostia y, bueno, a la empresa en la que trabajo le han aireado últimamente los problemas que tiene en la prensa, y un hijo se ha quedado sin trabajo y a la hija no parece que le vaya muy bien con el marido, pero eso son cosas de los tiempos. La típica carcoma que se va disimulando con pintura. Quién, a lo largo de su vida, no se ha visto unas cuantas veces en situaciones similares y... el tiempo todo lo cura. Hasta que no y petas. 

El gran nudo gordiano de la cuestión está ahí, a la vista de todos, y nadie se va a atrever a sacar la espada para desatarle porque hay conciencia generalizada de que es precisamente ese nudo el que permite a la máquina seguir en funcionamiento. Si le desatas, las piezas saltarán cada una por su lado y será la gran debacle. Sí, desengáñense, esta gran máquina se mantiene en funcionamiento gracias a la grasa que vierte sobre sus engranajes una escala de valores absolutamente detestable. La diversión fraudulenta es the master of the universe. Cientos, miles de millones de personas se tiran a la calle cada noche a pillar droga para evadirse de una realidad que les atormenta. Y no pasa nada porque a la mañana siguiente los robots se encargan de todo y los walking dead vuelven a sus tumbas hasta que vuelva a caer la noche. Siempre la noche. En fin, si no entienden lo que les quiero decir, lean "Plataforma" de Houellebecq y saldrán de dudas. 

Todas las piezas empiezan -¡qué linda aliteración!, que diría Borges- a encajar cuando uno se despierta y piensa. ¿Quién decide, por poner un ejemplo, sobre lo que pasa en Cataluña, Alemania o España? ¿Alguien se ha preguntado acaso quién es el dueño de aquel territorio? ¿De dónde creen que sale la materia prima para todas esas salchichonas que consumen los alemanes a diario? Pues, se lo digo, de las apestosas granjas catalanas. ¿Y toda esa industria química que envenena el medio ambiente de Cataluña de quién se creen que es? Pues de los alemanes, por supuesto. Por no hablar de la industria de la manufactura, con los coches a la cabeza... no, miren ustedes, a los alemanes les va de perlas con esa clase política corrupta que por dos perras no pone el menor reparo a ser el basurero de Alemania. Y luego, por no hablar de las putas y las drogas, que Barcelona es el paraíso al respecto para los desahogos de fin de semana de la estresada chusma teutona. 

Sí, ese es el nudo, el dinero fácil que cuadra todas las cuentas. El dinero fácil para una vida fácil. Siempre recordaré aquel chiste que vi en una revista médica de las que mandaban a mi padre. Uno con pinta de millonario le decía al profesor de piano de su hijo que no le apretase mucho porque de mayor se iba a poder comprar todos los discos que quisiese. Y ese es el gran fraude que sostiene vigente el nudo de marras, el tener convencidas a las multitudes que es más o menos lo mismo tener discos que tocar el piano, viajar de negocios que hacer turismo, ir de paseo en moto que hacerlo en bicicleta, tomar el sol en la playa que recorrer El Camino... el caso es descartar la agonía como fuente de vida. Y así le va de bien a la economía y de mal a los estados de ánimo. 

Y eso es todo por hoy. 

viernes, 6 de abril de 2018

Insulsez

"En todas partes veo hombres que sin cesar hablan de sí mismos; son sus conversaciones un espejo que siempre retrata su impertinente cara; hablan de las menores cosas que les han sucedido y quieren que la eficacia con que las pintan les dé valor a ojos ajenos; todo lo han hecho ellos, todo lo han visto, todo lo han dicho, y todo lo han pensado; son dechado universal, materia inagotable de comparaciones y manantial inexhausto de ejemplos. ¡Oh! ¡Qué insulsa cosa es el elogio que se refleja en el mismo sitio de donde sale!", Montesquieu dixit. 

Pues sí, como diría Ángel el Proscrito, así es. El mundo está lleno de cretinos y qué le vamos a hacer. Así es que la insulsez se ha convertido en la reina del universo. Si es que alguna vez dejó de serlo. Sí, somos insulsos por naturaleza, y en reconocerlo cuanto antes está la clave del éxito personal consigo mismo, que sería lo único que podría servir para algo caso de existir tal cosa. 

Aprender a convivir con la insulsez y hacer arte de ello: "el libro del desasosiego". Reconozco que es una de mis biblias preferidas. Porque, ¿que diferencia hay entre lo que ves asomándote a la ventana de tu habitación de barrio popular o dando siete vueltas a mundo a la caza de instantáneas? Te lo diré, tu destreza con el lenguaje. Tu sensibilidad. Si no tienes asumida tu insulsez ya puedes darle al jarro o a los aviones que siempre estarás frente al muro de la caverna.  

En fin es que he oído por ahí que un futbolista de postín anda corriendo la voz de que los catalanes son la hostia, y no sólo eso, que están muy adelantados del resto de España, que son muy trabajadores, muy creativos... y hasta honrados, creo que ha añadido, que mira que hay que estar ciego de agradecimiento para afirmar tal cosa. ¡Lo que es la insulsez de la ignorancia! Siempre con las comparaciones.

jueves, 5 de abril de 2018

¡Tres hurras!

Me encanta esta Reina que tenemos. De exactamente la misma edad que mis hijas y nacida en la misma ciudad, Vetusta, es muy probable que coincidiesen en la misma guardería, porque era a la que recurríamos los padres que veníamos pegándole duro en aquel final de época -todos lo son-. Como siempre, cuando un mundo se va, otro viene con ínfulas adánicas. La sinfonía del nuevo mundo. Mas de lo mismo. La mismas tragedias griegas para que nos entendamos. 

El caso es que esta chica ha cogido el toro por los cuernos y se dedica en cuerpo y alma a la pedagogía de costumbres que es para lo que están los reyes. ¡Peruestu qué ye! La abuelita a la salida de misa se quiere hacer fotos con el brazo por encima de los hombros de las nietas, como si éstas hubiesen nacido en un piso de Moratalaz. ¡Por Dios, las formas, que una de ellas será la Reina de España! Bastante hago con tragarme estas putas misas que ya va siendo hora de que empecemos a ponerlas en el mismo sitio que los toros y demás morralla que entorpece nuestra puesta al día. Las reinas están para ser elegantes y apoyar causas nobles. Siempre desde la distancia y con su punto de frialdad porque, si no, el populacho se cree lo que no es: que todos somos iguales... la mayor y más demoledora fake news que fue capaz de concebir la estulticia humana. ¡Ni ante la ley, por Dios bendito!

Yo por mis hijas no sé si daría la vida, pero debo suponer que sí. Aunque sólo sea para quedar bien conmigo mismo. Pero mis nietos, por los que siento el lógico afecto, ya me quedan un poco lejanos. Y, desde luego, ni se me pasa por la cabeza organizar mi entretenimiento en función de ellos, por más que si se tercia pedalear por el páramo en su compañía estoy encantado. Pero no cada dos por tres, por favor, que yo no tengo colmillos. 

Personalmente lo tengo superclaro: los abuelos donde mejor están es donde menos se les note. Y me parece del todo nefasta esa moda de los padres jóvenes de recurrir a los abuelos para ahorrarse los canguros. Porque, a la postre, les va a salir caro. Y es que, con las excepciones de rigor, los abuelos son demoledores para la educación de los niños. En esa relación abuelo nieto está el origen, no lo duden, de la plaga de hombres, y mujeres, blandengues que convierten el recoger las caquitas del perro en el principal objetivo de sus vidas. 

En fin, por lo menos en esto de pegarle un corte a la abuelita, ¡tres hurras por Leticia!  

miércoles, 4 de abril de 2018

Alejandro

Quizá no haya habido en la historia de la humanidad vida tan glosada como la de Alejandro Magno. Y eso que ni siquiera llegó a los treinta y tres años. El caso es que a los veintitrés o así, recién heredado el reino de Macedonia, se puso al frente de un ejercito y empezó a conquistar, primero Grecia y después todo lo que había sido el Imperio Persa. Y una vez conquistado militarmente, como suele pasar, intentó hacerlo culturalmente. El oriente se helenizó bastante en aquellos años y ni siquiera la hecatombe musulmana que sucedió diez siglos después pudo borrar del todo sus vestigios. Por lo visto, a día de hoy quedan valles perdidos entre las montañas del Pakistán en donde se sigue interpretando el mundo a la luz de los dioses olímpicos. Bueno, no sé si lo he soñado, pero me parece que no.  

Sea como sea, lo que tengo entendido es que la pasión de Alejandro por avanzar hacia el oriente estaba en gran parte motivada por el deseo de beber de las fuentes del conocimiento hinduista. Porque ya por aquel tiempo estaba extendido por el mundo el mito de la sabiduría de los gurús que sentaban cátedra a las orillas del Indo y el Ganges. Alejandro, que había tenido a Aristóteles para el solo, sin embargo debía de sentir un vacío de conocimiento que le atormentaba. Porque una cosa es saber como controlar el mundo y otra muchísimo más complicada tomar el control de sí mismo. Y esto último es lo que debía querer aprender porque es que, además, su biografía muestra como en medio de tanta grandeza se suceden los episodios de mezquindad a causa de su carácter tornadizo o infantiloide. 

Y les cuento estas cosas porque, salvando las distancias, uno está en las mismas que Alejandro. Quizá como todo el mundo a medida que las conquistas de la vida van dejado al descubierto la desnudez del propio yo. Uno quisiera tanto llegar ya de una vez a ese estado nirvánico en el que el único deseo es no desear nada. Estar bien como estás y, lo más, lo más, si acaso, cruzar dos veces a la semana la calle para ir a ensayar con una orquesta de pulso y púa. La del manojo de rosas y así. 

Bueno, en fin, ya veremos, porque llega el buen tiempo y con él el diablo con con sus propuestas tentadoras.    

martes, 3 de abril de 2018

Me entristece

En el cotidiano barrido de los periódicos digitales encuentro desde hace días una noticia que me conmueve: "los problemas de alopecia de Sakira". Tan persistente hallazgo hizo que ayer ya no pudiese eludir más la curiosidad y pasase de los titulares a la letra pequeña. Una chorrada, desde luego, Sakira tiene problemas con el fisco, con su controvertido marido, con su garganta y, por todo ello, está estresada, lo cual, como es sabido de sobra, es fatal para el pelo. En definitiva, el regodeo en el ocaso de una estrella, algo que siempre ha dado mucho juego. Me conmueve.

Hace ya unos cuantos años pase una velada gloriosa contemplando en la cadena ARTE a esta mujer en un concierto que dio en Amsterdam. Le habían montado en el escenario un dispositivo como la proa de un barco que hendía los procelosos mares del público agitado. Encaramada allí desplegaba tales encantos que más que humana parecía divina. Y que conste que por aquel entonces yo ya no fumaba nada. ¡Cómo se movían aquellas caderas, Dios mío! Bueno, poco tiempo después leí que había tenido problemas con su columna lumbar. ¿Cómo hubiese podido ser de otra manera?

Por así decirlo, la Sakira de aquel espectáculo me pareció la encarnación del magnetismo erótico. Algo así como un capullo recién eclosionado. O sea, tan deslumbrante como efímero. Porque en términos estrictamente artísticos no creo que la chica fuese para tanto. Con esos gallitos tan característicos que hace al cantar no creo que se pueda llegar muy lejos. Sirven para identificarla, pero nada más. Y para colmo va la inocente y se casa con un capullo catalán que coquetea con el nazismo. En dos días la dejará porque, además, debe ser bastante más joven que ella. 

En resumidas cuentas, la envidia, la malicia, todas esas emociones detestables, se cobran su cuota contando los pelos que se le caen a Sakira. Me entristece, porque al fin y al cabo ella nos dio grandes momentos de fabulación erótica que, no nos engañemos, es de lo mejor que tiene la vida. 

lunes, 2 de abril de 2018

Scarface

Me di cuenta hace ya bastantes años y se me cayeron los palos del sombrajo como se suele decir. Yo era uno de ellos y por eso, quizá, esa especie de atracción/repulsión que sentía por las películas de vampiros. A partir de entonces, lo mismo que empecé a verme en los espejos y por ello a ser cuidadoso con mis efusiones amistosas empecé también a troncharme con películas como el "baile de los vampiros" o "déjame entrar". Ya no las puedo ver como de vampiros sino como de sentido del humor acerca de la inocencia reinante en la mayoría de las relaciones entre humanos. ¡Es que te quiero tanto!

Otro género que se me hizo apestoso ya hace bastante es el que trata sobre las mafias. La sagas de El Padrino o Los Soprano no pude con ellas. Unas interpretaciones maravillosas, desde luego, pero todo era meridianamente previsible. De Scarface para acá, hemos visto exactamente lo mismo un millón de veces. Unos tipos se organizan para controlar un territorio y al que les molesta le quitan de en medio. En definitiva, una parcela de totalitarismo, más o menos consentido, dentro del Estado democrático. Las razones del consentimiento serían para largo y tendido, pero de entre ellas ninguna se puede comparar a la de la facilidad y rapidez con la que esas organizaciones acumulan ingentes cantidades de capital, cosa que, como es de sobra conocido, es la madre de todos los progresos. 

Controlar el territorio, es decir, la guerra si aparece competencia. Así les explicaba el otro día la crisis catalana. A esa entidad mafiosa que eufemísticamente llaman "burguesia catalana" le ha salido la competencia de Ciudadanos y ha reaccionado con la lógica mafiosa. Es una cuestión puramente mecánica. O biológica. El instinto de supervivencia. Elemental. Lo mismo que las declaraciones que hemos escuchado estos días a los aberzales vascos. Para disimular que tienen sus barbas puestas a remojar se dedican a insultar e incluso amenazar. Saben de sobra que el ciclo está cambiando y que ya de nada les va a servir sacar las pistolas a pasear. Y no es que lo de las mafias se vaya a acabar, ni mucho menos, sino que asoman por el horizonte otras mucho más poderosas. "El rancio nacionalismo español", declaman los sicarios de la organización en las campas donde pastan los adeptos. ¡Qué más quisieran! Lo que viene es más rancio y de mucho más lejos. Y les aplastará de un simple manotazo. Llámense instituciones comunitarias, llámense corporaciones multinacionales, llámese Partido Comunista Chino -yo prefiero llamarlo Escuela de Mandarines-. El mundo, como tantas veces fue previsto en la ciencia ficción no da para tantas organizaciones. Con media docena ya son multitud. Y todos felices, porque cuantas menos haya más lejano estará el poder y más cuestión individual será la libertad. Así que, pobres catalinos y pobres aberzales, y pobres todos los que se apuntan a las pequeñas mafias para sobrevivir. Casi me inspiran ternura. 

domingo, 1 de abril de 2018

Resurrectus

Hoy es eso que llaman Domingo de Pascua o Resurrección  y, por simpatía o lo que sea, el día ha amanecido gorgeous que dicen los ingleses. Desde la confortabilidad de mi reclinable  Ikea oigo en la distancia explosiones de petardos, volteos de campanas y ronroneos de harleydavinsons. La calle, y las carreteras, pienso, van a ser hoy un hervidero de ansiedades que voy a procurar evitar por todos los medios a mi alcance. Hoy, me prometo, voy a vencer a la serpiente que no tardará en aparecer con su tentadora manzana en la boca. 

No recuerdo que dandy fue aquel que dijo algo así como que sólo se arrepentía de las tentaciones a las que no había cedido. Una hermosa provocación, sin duda, porque qué sería de nuestra experiencia de vida sin haber sucumbido mil veces y una más a la ilusión de una promesa redentora. Un día de playa, unos sanfermines, una mariscada gallega, yo qué sé, porque parecía que todo iba a servir para el convento cuando la realidad era que todo quedaba en nada cuando no en dolor de cabeza mañero. Esa época de la vida en la que Dioniso te tiene agarrado por los cojones y si no le rindes culto cada día aprieta. Es la esclavitud disfrazada de sabérselo montar.

En fin, que por el querer de los dioses, no hay estupidez que cien años te dure. Golpe a golpe endurece uno la piel y se hace inmune a las picaduras de serpiente. Y así, ahora, cuando ya quizá de nada sirva, a las únicas tentaciones que uno se siente receptivo son a las que vienen cargadas de exigencia. Entonces, en vez de Dioniso las pelotas es Apolo el que viene a apretarte las neuronas... todas esas partituras que me he comprometido a aprender ¡Dios mío, qué tormento más excitante! No me deja ni dormir.