Han pasado ya muchos años, quizá treinta, desde que cayó en mis manos un libro de Camille Paglie que me dejó bastante fascinado. Como estaba a la sazón en Barcelona en donde la gente está tan adelantada respecto de la del resto de España, comenté mi hallazgo con unas amigas muy de allí y las pasé el libro. Unos cuantos días después despacharon mi entusiasmo con unas cuantas frases cortantes y despectivas. Camille, lo tenían claro, era una facha.
Pues bien, pasan los años y la imagen de la facha no hace más que crecer. Y más en estos tiempos de zozobra en los que las estultas se han puesto al frente de la manada. El titular de la magnífica entrevista que le hacen hoy en El Mundo, como para abrir boca, reza así: "Sin el hombre, la mujer nunca hubiera salido de la cueva." No hay nada que se pueda decir que sea más definitivo. Ni más hiriente para las con dientes en la vagina. Porque es que mira que hay que aguantar majaderías con esto de los comités para la defensa de la nostra identitat. Cada imbécil tiene el suyo, comité quiero decir, tras el que esconder su cobardía.
Por lo demás, es lo de siempre, cuando persiste la opulencia es natural que se incremente la blandenguería y se recurra a la magia potagia de las religiones que es la de las superioridades morales. Ser de esto o aquello es una forma superbarata de apuntalarse. Apuntalarse, pero eso sí, dentro de la cueva. El calorcito de la cueva, todo lleno de miasmas.
En cualquier caso, estén tranquilos porque Dios aprieta, pero no ahoga. Y cuando nota que las cosas se empiezan a desmadrar manda a una Camille cualquiera para que ilumine la vía de salida. De salida de la cueva, por supuesto. No se pierdan la entrevista de El Mundo de hoy.
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