viernes, 6 de abril de 2018

Insulsez

"En todas partes veo hombres que sin cesar hablan de sí mismos; son sus conversaciones un espejo que siempre retrata su impertinente cara; hablan de las menores cosas que les han sucedido y quieren que la eficacia con que las pintan les dé valor a ojos ajenos; todo lo han hecho ellos, todo lo han visto, todo lo han dicho, y todo lo han pensado; son dechado universal, materia inagotable de comparaciones y manantial inexhausto de ejemplos. ¡Oh! ¡Qué insulsa cosa es el elogio que se refleja en el mismo sitio de donde sale!", Montesquieu dixit. 

Pues sí, como diría Ángel el Proscrito, así es. El mundo está lleno de cretinos y qué le vamos a hacer. Así es que la insulsez se ha convertido en la reina del universo. Si es que alguna vez dejó de serlo. Sí, somos insulsos por naturaleza, y en reconocerlo cuanto antes está la clave del éxito personal consigo mismo, que sería lo único que podría servir para algo caso de existir tal cosa. 

Aprender a convivir con la insulsez y hacer arte de ello: "el libro del desasosiego". Reconozco que es una de mis biblias preferidas. Porque, ¿que diferencia hay entre lo que ves asomándote a la ventana de tu habitación de barrio popular o dando siete vueltas a mundo a la caza de instantáneas? Te lo diré, tu destreza con el lenguaje. Tu sensibilidad. Si no tienes asumida tu insulsez ya puedes darle al jarro o a los aviones que siempre estarás frente al muro de la caverna.  

En fin es que he oído por ahí que un futbolista de postín anda corriendo la voz de que los catalanes son la hostia, y no sólo eso, que están muy adelantados del resto de España, que son muy trabajadores, muy creativos... y hasta honrados, creo que ha añadido, que mira que hay que estar ciego de agradecimiento para afirmar tal cosa. ¡Lo que es la insulsez de la ignorancia! Siempre con las comparaciones.

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