En esta vida no hay cosa más chusca que ser polilla de tu casa y querer ser honra de la ajena. Consejos vendo y para mí no tengo. Y otras cuantas consejas más por el estilo que sin duda alguna encontraría de ponerme a buscarlas. No, mira, la cuestión primera y principal es no perder la perspectiva de lo que en la pura realidad has sido y eres. Ese reconocimiento que según Pessoa puede ser el trabajo inacabado de toda una vida.
Hay en estos días que corren un laudable esfuerzo por parte de algunas cabezas notables para corregir la imagen que los españoles tenemos de nosotros mismos y, para qué hablar, de la que tienen muchos de nuestros vecinos. Si distorsionada es la una, dicen, no digamos ya la otra. No hay más que ver el brete en el que nos han puesto en estos últimos tiempos los putos catalanes. Así es que hemos podido comprobar con el consiguiente menoscabo de la autoestima que por ahí nos toman por el pito de un sereno.
Y aquí es donde tenemos que ser meticulosos y no caer en los excesos emocionales propios del humillado. Lo suyo entonces es escrutar sin complejos el pasado y el presente para ver en que se basan los que nos toman por el pito. Porque corre una corriente por aquí muy tranquilizadora revestida de "leyenda negra" que, sí, no es que quiera yo despreciarla, ni mucho menos, pero, seamos serios, hemos tenido cuatrocientos años para desmontar el fraude y a los hechos me remito. Por tanto, tiene que haber algo más y es nuestra obligación encontrarlo.
El caso es que estando yo estos últimos años con algún interés por las matemáticas compré unos cuantos libros de la materia de los que usan los alumnos de bachillerato. Tengo que decir que por comparación con los que se utilizaban por aquel entonces estos son un verdadero prodigio de pedagogía. Entre sus logros está el colocar en los márgenes de las hojas biografías muy resumidas de los matemáticos que hicieron los hallazgos que ahora se estudian. Pues bien, la realidad incontestable es que ni uno sólo de esos matemáticos que se citan es español. Ni matemáticos, ni físicos, ni químicos, ni biólogos, ni nada de nada que tenga que ver con la ciencia. Y esa pudiera ser una de las madres del cordero, que en estos últimos siglos nada como el nivel de la ciencia para establecer el prestigio de las naciones. Porque ese nivel esta ligado a muchas otras constantes que determinan el grado de civilización.
Y sí, las cosas a ese respecto han cambiado mucho aquí y no creo que haya ya grandes diferencias respecto de los que nos humillan, pero, no se engañen, de las pequeñas las hay a millones y esas son las que contribuyen a formar esa imagen de chisgaravises que seguimos dando. En fin, es sólo la opinión de un fóbico desesperado, pero para mí que tanta romería, tanta procesión, tanta mierda de perro por las calles, tanta arrogacia de nuevo rico, etc., no nos favorecen en absoluto.
En fin, perdonen la soflama, pero es que me pudre ver como se responde con inflamación patriótica a las presuntas ofensas, porque es que hasta el más tonto de la clase debería saber a estas alturas que eso no sirve para nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario