Anyway the wind blows y a los hechos hay que remitirse. Si hubiese el menor atisbo de verdad en tales noticias, una de dos, o nadie se moriría nunca o todos estaríamos muertos, porque cinco no, más bien cincuenta o cien cuando no quinientas es el consumo habitual de la inmensa mayoría. Pero bueno, nada de lo que preocuparse porque toda información de pretendido cariz saludable y moralizante es de inmediato contrapunteada por otra de signo contrario. Así, los males que te pudiera causar el vino serían de inmediato compensados, dicen, por la tenencia de un perro, que no por otra cosa es que a la puerta de los bares haya siempre unos cuantos de estos animales esperando a que su dueño salga a fumar un cigarrillo.
En fin, cosas veredes y siempre serán las mismas. Que ya lo dijo Guzmán el de Alfarache, al que la experiencia le enseñó todo:
"Este camino corre el mundo. No comienza de nuevo, que de atrás le viene el garbanzo al pico. No tiene medio ni remedio. Así lo hallamos, así lo dejaremos. No se espere mejor tiempo ni se espere que lo fue el pasado. Todo ha sido, es y será una misma cosa. El primero padre fue alevoso; la primera madre, mentirosa; el primero hijo, ladrón y fratricida. ¿Qué hay ahora que no hubo, o qué se espera de lo porvenir? Parecernos mejor lo pasado, consiste sólo que de lo presente se sienten los males y de lo ausente nos acordamos de los bienes; y, si fueron trabajos pasados, alegra el hallarse fuera dellos, como si no hubieran sido. Así los prados, que mirados de lejos es apacible su frescura, y si llegáis a ellos no hay palmo de suelo acomodado a sentaros. Todo son hoyos, piedras y basura. Lo uno vemos, lo otro se nos olvida."
Por cierto, la última vez que me tumbé a echar la siesta en un prado, previa comida bien regada porque si no imposible, se me pegaron tres garrapatas al cuerpo. Y es que lo uno trae lo otro y no hay quien se libre.
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