domingo, 8 de abril de 2018

Big slepp

Con esta pesada broma que nos han gastado los alemanes parece como que hubiésemos despertado de un sueño. Bien, alegrémonos. Ya nos lo advierte María Zambrano: sólo puede despertar el que previamente está dormido. Parece una perogrullada, pero tiene miga para tomar y dar. Porque despertar es reconocerse en lo que eres, lo mismo que dormir es creer lo que no es. 

Supongo que todo este sueño tiene mucho que ver con tantos bares de tapas, tanta casa en el pueblo, tanto perrito dando pol saco al vecino, tanto explorador de aeropuerto, tanto abuelito dime tú... tanto, en definitiva, a creerse con derecho a todo sin necesidad, valga la metáfora, de haber pasado antes por un tribunal que califique tus méritos. Tanto estar seguro de haber nacido con una flor en el culo que, como dice una canción santanderina, tiene el abono cerca y el regadío seguro.

De todas formas, hay que achacar a cada uno lo suyo, porque está en la esencia de lo natural el que haya jerarquías. Como dijo el clásico: al que más favorecen los dioses, para mayores trabajos le guardan. Y aquí, al parecer, ha habido unos favorecidos que se han querido pasar de listos y nos han hecho a todos la gran puñeta. ¿Por dónde empezar? Bien, empecemos por "el gran vendedor de burros teñidos". Yo te libro de la cárcel, le dijo al enano saltarín, y tú te estás quieto por una temporada. Los millones esfumados en Banca Catalana, pelillos a la mar. Y el enano, ¡pues buenos son los enanos!, siguió saltando, claro está, sólo que a la chita callando para quién metía la cabeza debajo del ala. Después vino el hombre providencial con su pelo engominado y más de lo mismo. Si te estas quieto, le dijo al enano, yo te quito de en medio a Vidal Cuadras. Pacto sellado y desastre asegurado, claro que a medio plazo, cuando yo ya me llamaré Andana. Luego ya, cuando llegó el adolescente, para qué hablar: henchido de amor cósmico se subió a los balcones de palacio para anunciar la buena nueva. ¡Pide por esa boquita ricura que yo te lo daré! Y se acabarón los problemas. Y por fin llegó el experimentado y, lo confieso, me tuvo una larga temporada seducido con sus métodos: dar al envalentonado cuerda para que se ahorque él solo. Pues bien, al principio parecía que funcionaba el invento, pero llegó un momento en el que surgieron señales alarmantes de que en vez de ahorcarse estaba utilizando la cuerda para atarnos a los demás de pies y manos. Y el hombre experimentado se limitó a los paños calientes. Te la meto, pero sólo un poquito. Porque no quiero hacerte daño. Y menos hacérmelo yo. 

Sí, hemos tenido unos dirigentes nefastos al respecto. Y la prueba del nueve de que así ha sido es Ciudadanos. Porque Ciudadanos no tiene otro origen, ni otra causa de su gran remontada, que proclamar a gritos que el rey estaba desnudo. Basta escuchar los discursos de Rivera en el "parlament de los cojones" para saber la dolosa dejación de funciones que estaban cometiendo las instituciones del Estado. Cuarenta años de pasarse las leyes por el forro y como si nada. ¿Qué esperaban entonces? 

No, mira, las cosas no pasan porque sí. Detrás de un hijo desastre siempre hay unos padres calzonazos. Lo siento mucho, pero los hijos no están, bajo ningún concepto, para ir de cañas con ellos. Una sana relación con los hijos implica llevarse mal con ellos hasta que hayan alcanzado cierto grado de madurez, lo cual, por supuesto, incluye su independencia económica. Pero, claro, llevarse mal... con lo fácil y agradable que es posponer las obligaciones. Y mañana, Dios dirá. Como si Dios no se ajustase siempre a derecho. 

En fin, espero de todo corazón que sea cierto que, broma alemana mediante, hayamos despertado de un largo sueño. Como en aquella novela de Chandler.  

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