-¿En quién pensaba cuando escribió eso?-, le pregunté.
-En mí-, repuso Aznar."
A mí Aznar siempre me cayó como un grano en el culo. Le veía como el típico acomplejado al que las circunstancias le han colocado en un puesto que le viene grande. De ahí esa impresión tan desagradable de soberbia que me daba. Después, ya, para rematar, cuando le veía paseando a sus perrazos sueltos por las playas de Marbella saltándose todas las regulaciones municipales y, sobre todo, las más elementales normas de conducta cívica. Por lo demás, tampoco es que siga con interés su trayectoria, pero al ser un tipo tan significativo en la vida pública es inevitable que de aquí y de allá me lleguen pequeños detalles de sus opiniones y andanzas. Y, claro, aquí es donde tiene que entrar mi ya muy veterana experiencia sobre la condición humana: nunca se puede considerar a nadie, en esencia, como un ser de una sola pieza; lo más normal de todo es que el que es bueno para una cosa lo compense siendo un desastre para otras. De hecho, cualquiera que sea aficionado a las biografías sabe que la mayoría de las grandes consecuciones de la humanidad fueron llevadas a cabo por verdaderos psicópatas.
En resumidas cuentas, esa reflexión que les he transcrito al comienzo de este post sacada de una entrevista que le hace el periodista John Muller, me ha hecho pensar que ni siquiera yo, que me considero discípulo aventajado del Dr. Spok, el de Star Trek para que se orienten, estoy libre de ser víctima de mis sentimientos y emociones a la hora de evaluar lo que sea. Uno, por más que intente disimularlo, también tiene sus debilidades de portera, o sea, dejarse llevar por la irracionalidad de sentimientos inconfesables por su baja estofa.
No, no me cuesta reconocer, ahora, a la vista del material sobre Aznar que sin proponermelo he ido recopilando, que, desde luego, no es un tipo vulgar. Que por algo sería que llegó donde llegó, y por algo será que se mantiene donde se mantiene. Y, sobre todo, que méritos no le pueden faltar cuando suscita tanta animadversión entre los sectores más repugnantes de la sociedad. Un día vi en la cadena francoalemana ARTE un reportaje sobre una escuela del Ampurdán en el que se veía al maestro explicándoles a los niños que Aznar era exactamente igual que Hitler, pasando por Franco, por supuesto. ¡Imagínense la cara de los niños! La del maestro era de absoluta felicidad.
En fin, que, a día de hoy, lo que me fastidia de Aznar es lo de los perros. Eso difícilmente se lo perdonaré porque no puedo evitar sentir irritación hacia los dueños de los perros cada vez que salgo de casa y con lo primero que me topo es con la inmundicia que se acumula en la base de las columnas de los soportales. Por lo demás, no me cuesta ya reconocer que a pesar de un cierto porte chulesco que le es inherente no deja de ser una persona relevante con una experiencia única y una innegable capacidad para capitalizarla. En fin, el caso es que no estemos tan enfermos todavía como para no reconocer que en su día opinamos muy a la ligera sobre asuntos de los que no teníamos los suficientes criterios. No es que hoy los tengamos, pero, por lo menos, podemos centrarnos sobre un dato, como el que les he trascrito, y mostrar con fundamento una cierta admiración.
a mí me sucede lo mismo que a tí con Aznar,nunca me produjo muchas simpatías,pero es que viendo lo que hay...Como con la música...en mis tiempos del punki,hace 40 anhos, odiaba la música popular..y ahora viendo a la Pantoja me emociono.,..joder ,cuántas vueltas da la vida,ché.Lo mismo con Aznar,o Guerra...o el SAnto Anguita
ResponderEliminarJo, la Pantoja, qué me vas a decir. Me encantó aquella película que hizo, "Yo soy esa". Pero donde está para alucinar es un capítulo de la serie Curro Jiménez en el que canta en una venta.
ResponderEliminarreal hembra ,querido Pedro..real hembra...a Nosotros que nos gustan las jamonas…..
ResponderEliminarQue se lo digan al Algarrobo que no se pudo resistir y casi le cuesta la vida.
ResponderEliminarqué bueno ,amigo Pedro,te tengo que confesar que mi único encuentro con famosos" lo tuve en la SAlamanca de los 80.veintanhero yo,trabajando para el Ayuntamiento socialista´,Jesús Málaga,de "Roadie" en las Fiestas.Me tocó un concierto de la Jurado,y al terminar el evento ,aquella mujerona, se puso en una mesa camilla a firmar autográfos en un pasillo cutre que había en el polideportivo de SAlamanca.Yo pasé por allí,oliendo a sudor ,y ella,sin pensarlo,mr empastó dos besos en mis adolescentes carrillos.Imagino que me confundió con un fan.Los besos me saboeron a Gloria,olía a Azahar la jodía..
ResponderEliminarotro día te cuento algo de John Wayne
ResponderEliminarYa no hay hombres así. En el cine quiero decir. Ahora todos los actores y directores son progres.
Eliminarmira lo que han hecho con Woody allen.Imagino que ha todos los antiguos actores de Hollywood,si aún vivieran ,estarían acusados de chiquicientos acosos,tocamomientos y racismos varios..y sus películas ya ni se podrían ver,menos mal que están ya muertos.Aunque no te fíes,hsata es posible que todavía los mareen en la tumba..mejor comprarse todos los CDs ,para cuando las prohíban .Las tías y los progres son insaciables y no tienen límites...recuerda al compadrito Stalin
EliminarYa, querido Nacho, a la envidia y el rencor no hay medicina que las calme porque ellas son la medicina de los desgraciados. Desde luego, Hollywood conseguirán cargarselo, aunque Hollywood al lado de cualquier hospital del mundo me parece a mí que es como un colegio de monjas. Menos mal que las enfermeras adquieren en poco tiempo una experiencia de la vida que las preserva de cometer cualquier tontería. En fin, el problema de este mundo son los desgraciados sin consuelo posible, ya sea por su cobardía, ya sea por su falta de luces.
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