Tal y como yo veo las cosas, el problema real de esta España de hoy es que hay mucha gente que empieza a pensar que era bastante más libre cuando lo de Franco que ahora. Y es posible que en ciertos aspectos tengan razón. Claro que toda esta chusma política y periodística que nos asola no parece poder comprender que el sentimiento de libertad es algo muy subjetivo y que no hay nada como andar todo el día insistiendo en que libertad es esto y no aquello para que el personal empiece a pensar, y con razón, que tanta prevención malicia arguye. ¡Por dios bendito, somos viejos, pero conservamos cierta memoria! Y cuando lo del postrero franquismo lo único que no podías hacer era meterte en política de salón, pero todo lo demás era para tí; sin embargo, ahora, la impresión es que salvo la política de salón, todo lo demás está prohibido. Hay un control exhaustivo de lo que es políticamente correcto o incorrecto. Hoy, por ejemplo, leo una noticia a cuatro o cinco columnas en la que se nos cuenta que un pescador ha esculpido a navaja su nombre en la piel de un delfín. Pues bien, por lo que sea ha trascendido y ahora nos dicen que la policía anda tras el criminal. ¡Vaya por dios, la policía no tiene nada mejor que hacer! La opinión pública ya no basta para crear una moral. No, ahora, el Estado se tiene que meter por medio y marcar los límites de todo. Es muy agobiante desde luego.
Personalmente estoy hasta los mismísimos de las diferentes varas de medir. ¿Por qué todos los días nos tenemos que desayunar con una noticia de alguna monería que ha hecho un perro y, que yo recuerde, nunca he visto en ningún medio de comunicación noticia alguna sobre la inmundicia que a causa de los perros tenemos que soportar en las ciudades. Pues bien, pensarán ustedes que estoy obsesionado con los perros: se equivocan; los perros me importan una mierda. Lo que me importa es su valor simbólico como sinónimo de degradación del espíritu. Un tipo, o tipa, que parece normal, sale dos o tres veces al día a dejar mierdas por la calle. ¿Qué se esconde detrás de esa asquerosa pulsión? Algo, por fuerza, tiene que estar trastornado en esas cabezas.
Tortas y pan pintado aquello de cuando Franco respecto a lo que hoy adoctrinan en las escuelas. He leído que en la Navarra, otrora del Opus Dei, hogaño instan a los niños a poco menos que reconocerse maricones como una forma de superioridad biológica o cosa por el estilo. ¡Se imaginan qué delirio! Como todo eso de las metoomanas, que han conseguido una ley que obliga al Estado a investigar al marido de una mujer que ha sufrido un accidente por si las moscas no haya sido provocado. Parece chiste, pero a eso se ha llegado. Y, así, para llenar un saco a rebosar.
Claro, así las cosas, la gente sale por peteneras. Mal fario en definitiva. Con lo bueno, bonito y barato que sería vivir y dejar vivir... pero no, las leyes de la física no perdonan: toda acción, digamos que estupida, tiene que tener por fuerza una reacción de las mismas características. En fin.
ya te comenté,creo,que mi amigo Pedro de Salamanca,sindicalista,siempre me cuenta que al hablar con los viejos trabajadores anarquistas,le recuerdan que con Franco tenían muchas más libertades y protección en las empresas...un abrazo
ResponderEliminarSeguramente tiene razón ese Pedro. Por cierto yo conocí a un Pedro de sobrenombre el Pancartas que también era anarquista. Lo que sí es seguro es que cuando lo de Franco no había en comparación con ahora ni una décima parte de gente viviendo de la política. Lo cual como que se nota en la continua intromisión en la vida privada. Por no hablar de la presión fiscal necesaria para mantener a tanto parásito. Ya es que, como decía Boadella, te pones a discutir con tu mujer en la cama y sale por debajo la cabeza de un político a poner orden. Son una peste.
ResponderEliminarlo que real meten me jode,querido amigo,es la arrogancia y la moralina con que te intentan convencer.E,ese Maquineismo trasnochado y de pocas luces.Buenmo ,convencer no,imponer.Además ,suponen ,como el valor en la Mili,que estás aborregado por la sociedad de consumo,y necesitas una guía espiritual o algo por el estilo.Vamos .como en los mejores tiempos de cualquier fascismo trasnochado
ResponderEliminarPues sí, el aborregamiento, mal que nos duela es mayúsculo. El gran reto de la vida es escapar a eso. La dificultad ya nos viene señalada desde los evangelios, aquel pastor que abandonaba su rebaño para ir tras la oveja descarriada. Nos lo ponen difícil.
Eliminarpero cuando Franco hicimos un arte de el escaparse del rebanho y sentirse bién.Hoy es todo lo contrario,no hay resquicios por donde meterse..
EliminarSí, eso se dice, que contra Franco se vivía mejor... no sé si no habrá sido todo una ilusión.
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