Escribía ayer acerca del afán fiscalizador de esta sociedad que nos quiere ovejas para que todo vaya como la seda. Y utilizaba a Don Quijote como la antítesis del sometimiento. Hoy, al volver al tajo, veo que Nacho ha dejado un comentario que corrige y redondea mi argumento. "Esto se parece la fuga de Logan", dice. Ni más ni menos ha querido decir que si quieres conectar con el mundo en el que vives tienes que renovar y poner al día tu sistema simbólico. Actualizar tu mitología, para mejor entendernos. Porque resulta que Don Quijote, sí, es irrepetible por su riqueza simbólica, pero, díganme, ¿cuánta de toda esa gente treinta y cuarentañera que anda por ahí dando la vara lo ha leído? Sin embargo, la fuga de Logan es lugar común para la inmensa mayoría de ellos.
Sí, eso es lo que fundamentalmente me está enseñando la serie The Big Bang Theory, que me conviene despertar al respecto. Sus protagonistas son personas un poco bastante frikis por la cosa de que hay que dar consistencia a la comedia, pero por lo demás son tan convencionales como lo podrían haber sido mis padres. Su sistema de valores, punto por punto, igual. Yo les veo y me estoy viendo en aquel grupo, también de frikis, que a la caída de la noche nos reuníamos en el salón del cuarto A de Fuentes Pila 10 a comentar las jugadas del día. Nuestras metonimias nos llevaban al detective Marlowe de las novelas de Chandler. Era uno de nuestros héroes más queridos. Un perdedor con clase. Y teníamos al Halcón Maltés, La Noche de la Iguana, Eva al desnudo, El hombre que mató a Liberty Wallace, en lo más alto del podio de nuestras autorreferencias. Vamos, que teníamos claro a qué nos queríamos parecer. No se nos pasaba por la cabeza que en realidad nos estábamos refiriendo al Hermes o la Diana de la mitología clásica porque es signo patognomónico -impepinable- de esas edades desconocer las profundas limitaciones culturales que se padecen.
El caso es ese que lo que marca el cambio generacional es el paso de un sistema simbólico a otro y en la capacidad de cada cual para renovar sus referencias en concordancia con las nuevas estriba el arte de permanecer vivo. Así que, una vez más gracias Nacho por traer lo de Logan a colación. Ha sido absolutamente oportuno. Me ha ayudado a reconocerme en el abuelo Cebolleta que soy. El Quijote, ya te digo... está muy bien, claro, como lo de Hermes y Diana, pero si no te sirven para entenderte con tus hijos y nietos, pues apaga y vámonos. Porque eres un zombi.
tienes más razón que un sato,querido Pedro..un abrazo
ResponderEliminarNacho, qué gracia me hace lo de la razón del santo. Eso sí que te conecta con unas cuantas generaciones para atrás.
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