sábado, 7 de abril de 2018

Master of the universe

A veces en la vida se te empiezan a acumular los problemas y como es poco a poco sigues a lo tuyo, que si dónde voy a ir de vacaciones, que si el perro ya está muy viejo y hay que ir pensando en cambiarle por otro, lo mismo que el coche, que no es que este viejo, pero es que los vecinos se están comprando unos que son la hostia y, bueno, a la empresa en la que trabajo le han aireado últimamente los problemas que tiene en la prensa, y un hijo se ha quedado sin trabajo y a la hija no parece que le vaya muy bien con el marido, pero eso son cosas de los tiempos. La típica carcoma que se va disimulando con pintura. Quién, a lo largo de su vida, no se ha visto unas cuantas veces en situaciones similares y... el tiempo todo lo cura. Hasta que no y petas. 

El gran nudo gordiano de la cuestión está ahí, a la vista de todos, y nadie se va a atrever a sacar la espada para desatarle porque hay conciencia generalizada de que es precisamente ese nudo el que permite a la máquina seguir en funcionamiento. Si le desatas, las piezas saltarán cada una por su lado y será la gran debacle. Sí, desengáñense, esta gran máquina se mantiene en funcionamiento gracias a la grasa que vierte sobre sus engranajes una escala de valores absolutamente detestable. La diversión fraudulenta es the master of the universe. Cientos, miles de millones de personas se tiran a la calle cada noche a pillar droga para evadirse de una realidad que les atormenta. Y no pasa nada porque a la mañana siguiente los robots se encargan de todo y los walking dead vuelven a sus tumbas hasta que vuelva a caer la noche. Siempre la noche. En fin, si no entienden lo que les quiero decir, lean "Plataforma" de Houellebecq y saldrán de dudas. 

Todas las piezas empiezan -¡qué linda aliteración!, que diría Borges- a encajar cuando uno se despierta y piensa. ¿Quién decide, por poner un ejemplo, sobre lo que pasa en Cataluña, Alemania o España? ¿Alguien se ha preguntado acaso quién es el dueño de aquel territorio? ¿De dónde creen que sale la materia prima para todas esas salchichonas que consumen los alemanes a diario? Pues, se lo digo, de las apestosas granjas catalanas. ¿Y toda esa industria química que envenena el medio ambiente de Cataluña de quién se creen que es? Pues de los alemanes, por supuesto. Por no hablar de la industria de la manufactura, con los coches a la cabeza... no, miren ustedes, a los alemanes les va de perlas con esa clase política corrupta que por dos perras no pone el menor reparo a ser el basurero de Alemania. Y luego, por no hablar de las putas y las drogas, que Barcelona es el paraíso al respecto para los desahogos de fin de semana de la estresada chusma teutona. 

Sí, ese es el nudo, el dinero fácil que cuadra todas las cuentas. El dinero fácil para una vida fácil. Siempre recordaré aquel chiste que vi en una revista médica de las que mandaban a mi padre. Uno con pinta de millonario le decía al profesor de piano de su hijo que no le apretase mucho porque de mayor se iba a poder comprar todos los discos que quisiese. Y ese es el gran fraude que sostiene vigente el nudo de marras, el tener convencidas a las multitudes que es más o menos lo mismo tener discos que tocar el piano, viajar de negocios que hacer turismo, ir de paseo en moto que hacerlo en bicicleta, tomar el sol en la playa que recorrer El Camino... el caso es descartar la agonía como fuente de vida. Y así le va de bien a la economía y de mal a los estados de ánimo. 

Y eso es todo por hoy. 

2 comentarios:

  1. Querido Pedro,la has clavao .Aquí en Alemaia a la gente le interesa muy poco o nada puigdemont,Catalunha y la madre que los parió.Lo que de verdad les interesa es lo siguiente:hoy está soleado en toda Alemania,sobre los 15 grados..condiciones perfectas para el deportenacional teutón:ponerse hasta las calzas de carne asada..y on sta revflexión Pantagruélica me remito a tu gran artículo...gracias por él

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  2. Comen carne y sin necesidad de tener al lado de casa toda la pestilencia que cuesta producirla. En Cataluña, he leído en La Vanguardia, se engordan veinte millones de cerdos al año con destino a Alemania y Holanda. Así es que no queda en toda la región un sólo manantial que no acuse el uso masivo de purines como abono. Te puede imaginar la delicia. Y para colmo, entre granja y granja, una fabrica de comida para perros, que eso, como diría Pla, es un espanto indescriptible. Pero en fin, ya sabes que els catalans de las pedras fan pans.

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