miércoles, 14 de noviembre de 2018

Antisocialismo en vena

Tiendo a pensar que todos, o mejor dicho, los peores males del mundo actual se deben a los socialistas. Desde luego que tengo razones para pensar así. Les citaré, por enésima vez, tres que comparto con mentes de reconocida solvencia: incapacidad intelectual para la comprensión de sistemas complejos, pereza mental para afrontar retos y cobardía para hacerse cargo de la propia vida. Pues bien, hoy viene una entrevista en El Mundo a Jordan B. Peterson que en términos generales confirma las razones que les he dado. Bueno, en YouTube tienen para cansarse de este señor. Me limitaré a transcribirles sus particulares tablas de la ley:


1. Enderézate y mantén los hombros hacia atrás
2. Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti
3. Traba amistad con aquellas personas que quieran lo mejor de ti
4. No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes
5. No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes
6. Antes de criticar a alguien, asegúrate de tener tu vida en orden
7. Dedica tus esfuerzos a hacer aquello que te convenga
8. Di la verdad, o por lo menos no mientas
9. Da por hecho que el otro puede saber algo que tú no sabes
10. A la hora de hablar, exprésate con precisión
11. Deja en paz a los chavales que montan en monopatín
12. Si te encuentras un gato, acarícialo.


Espero, y perdonen mi arrogancia, que cuando lean lo de los hombros hacia atrás o lo de acariciar a un gato, tengan muy en cuenta lo de que entre los tres o cuatro más importantes descubrimientos de la humanidad está la metáfora. 

En fin, somos como somos y algunos incluso frikis. Al respecto, siempre pienso en Eratóstones, uno de mis ídolos favoritos. Alguien le dice, oye, Eratos, he descubierto un pozo en el desierto al que la luz del sol le llega hasta el fondo el día más largo del año. Pues bien, allí estuvo el pozo iluminado durante miles de años sin servir para más que proporcionar agua a las caravanas de camellos, que ya es bastante en el desierto. Pero, ya digo, hasta que se enteró el friki: a partir de ahí el mundo supo las dimensiones de la nave en la que estaba viajando por el espacio infinito. Y cuentan las crónicas que Eratóstenes, a los ochenta años o así, se quedó ciego y, entonces, ni corto no perezoso, dejó de comer. No quería dar la vara a nadie. Desde luego que si a algo no me importaría apostarme lo que fuese es a que Eratóstenes no albergaba veleidades socialistas. Y no por nada sino porque como demostró hasta su final, segunda regla de Peterson, se trató a sí mismo como alguien que dependía de si mismo. Antisocialismo en vena. 

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