jueves, 22 de noviembre de 2018

Capacidades especiales

Aparte de que el Senado de la Nación haya dedicado el día de ayer a la, por rotunda, muy heroica y arriesgada condena del franquismo, en lo que quería detenerme hoy es en otro de los no menos contundentes logros de ese consejo de, por ancianos, sabios. Es el que hace referencia a lo que hoy día se conoce como capacidades especiales y antaño, cuando eramos bárbaros, subnormalidad. Los más bestias decían "monky" por el cierto aire mongol que exhiben los rasgos faciales de los afectados por el síndrome de Down.

«Hoy se supera una injusticia, hoy las personas con discapacidad son más libres y más iguales, hoy gana la inclusión social, hoy ganamos todos los españoles», ha señalado el portavoz de Ciudadanos. «El texto que hoy votamos no es el mejor, pero no es un mal texto», ha admitido el senador del PSOE Nemesio de Lara. Por su parte, faltaría más, la senadora de Unidos Podemos Miren Gorrochategui, ha mostrado sus dudas por la posible limitación a la que deja resquicio la enmienda que introdujo el PP en el Congreso.  La senadora del PP Susana Camarero ha defendido que se aprueba una reforma «sin restricciones», ha deseado que «se ponga en marcha cuanto antes» y ha pedido un «último impulso» para que «13.000 personas con discapacidad en Andalucía puedan votar el próximo 2 de diciembre». ¡Extraña unanimidad! Aunque sea por un puro alarde de la nada, bienvenido sea. 

O sea, resumiendo, que la Cámara Alta ha ratificado, como es preceptivo para que sea operativa, un ley emitida por la Cámara Baja que hace referencia al derecho que tienen las personas con "capacidades especiales" a votar en los comicios. En otro apartado, off de record por supuesto, se señala que en realidad se trata de las personas con discapacidades intelectuales. O sea, que no cabe hacer chistes con estas cosas. Aunque sólo sea por caridad cristiana. 

Lo que quiero decirles, para que quede claro, es que, al margen del profundo respeto y máxima admiración y simpatía que siento por las familias a las que la madre naturaleza castiga con una de sus torpezas, como dicen los catalanes, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Y una cosa es que la comunidad preste todo el apoyo posible, compasión dicen unos, solidaridad otros, a esas familias maltratadas por el azar y otra cosa es la seriedad con la que nos debiéramos tomar el asunto éste de la democracia cuya máxima expresión se sustancia en la emisión del voto, sí, pero del voto responsable. Porque si el voto, ya de entrada, no es responsable, apaga y vámonos. 

Y aquí es á donde quería llegar: ¿es posible que un discapacitado intelectual pueda emitir un voto responsable? Bueno, eso, al parecer, depende de lo que nuestros sabios senadores entiendan por responsabilidad. Y, de rebote, lo que entienden por democracia. Quizá sea que para los señores políticos lo de discapacitado intelectual sea una cosa muy relativa que ¿a ver quién es el listo que está libre de algo de eso? En fin, cuando me entero de estas cosas siempre me consuelo recordando aquella frase que dijo un presidente argentino con patillas con ocasión de estar su nación con el agua al cuello: "estamos mal, pero vamos bien". ¡Oye, hay que ser positivo! 

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