domingo, 4 de noviembre de 2018

Tontos del culo

Un tal Manuel Vilas escribe un artículo, por llamarlo de alguna forma, en, ¡ojo al dato!, EL PAÍS. Transcribo el primer párrafo:

"Realicé hace un par de días un viaje en un tren Alvia que resultó ser una pesadilla. No quiero exagerar, pero lo que vi creo que era también restos del franquismo social, o directamente de la Edad Media. Vi lo siguiente: tres matrimonios de jubilados no en animada charla, sino contando chistes sobre maricones y gitanos a voz en grito. Chillaban, rugían, berreaban. Dos niños corriendo por el pasillo y pegándole a los pasajeros y su madre hablando por teléfono a ladridos con su exmarido. Aparecieron más matrimonios vociferantes. Un hombre sacó una bandurria y se puso a cantar canciones. Corrí buscando ayuda. Encontré a un revisor, le expliqué la situación. Cuando terminé de informarle, le llamaron al móvil. Era su mujer. Se puso a hablar con su mujer también a voz en grito. Cuando terminó, me dijo que me cambiara de vagón. ¿A qué vagón me cambio? le pregunté. Me dijo que la cosa estaba mal porque el tren iba lleno. Y se echó a reír. Y se fue."

Desde luego que mala suerte la puede tener cualquiera y, en este caso, de creerle, que no, el señor Vilas la hubiese tenido a raudales. He viajado en los trenes españoles en los últimos años pongamos que doscientas o trescientas veces, en cualquier caso muchas, y quitando un día que me tope con unos niños jienenses que iban socializando nunca me ha molestado nadie más allá de lo inevitable en toda aglomeración humana, por muy educada que sea, que en este caso lo es. Bueno tengo que decir que a aquellos niños jienenses y a sus profesores socialistas les dí lo suyo con la ayuda de otros pasajeros y todo quedó en nada. 

En realidad lo que tiendo a pensar es que este señor Vilas ha querido aprovechar un incidente puntual para, con la ayuda del mal momento personal por el que debe estar pasando, convertirlo en un relato góticoesperpéntico en el que poder meter la preceptiva cuña de halago a la superioridad. El sugerir más o menos directamente que todo lo asqueroso de este país tiene que ver con el franquismo es condición sinecuanon para ser admitido en la plantilla del EL PAÍS. Si se fijan, hasta eminencias como Vargas Losa pasan por ese aro: en su artículo de la última semana Franco y Hitler iban de la mano en anécdota traída por los pelos.

Es curioso todo esto y demuestra hasta qué punto las intuiciones freudianas fueron brillantes. Porque es que se da el caso de que quien ha sido hasta antes de ayer alma y vida de ese rotativo de marras fue en su infancia y juventud un niño prototipo de las virtudes digamos que nacionalcatólicas. Hijo de un periodista orgánico del régimen, educado en el colegio lo más de lo más del régimen, etc.. Tengo entendido por gente que le trató de cerca que, además, era baste meapilas. De ejercicios espirituales en El Escorial y cosas así. Aunque esto último lo digo de carrerilla y no sé si acierto. En cualquier caso, lo que es innegable es la obnubilación mental que a este señor le ha producido a lo largo de su vida la necesidad de borrar un pasado incompatible con la limpieza de sus ambiciones. 

Personalmente siempre he pensado que si hay una verdad incontrovertible en este mundo es esa de que el que primero lo huele debajo del culo lo tiene. Y es que si en alguna parte de España hay un franquismo social patanegra ese sitio es EL PAÍS y todo su entorno de fieles a la causa. No se les va el tema de la cabeza y siempre considerado desde su óptica de lavadero de conciencias. Fueron hijos del franquismo y, a lo que se ve, el haberles resultado rentable el invento les produce un sentimiento de culpa que no se va ni con lejía. Y es que los que nacen limitados o, simplemente, tontos del culo, sólo pueden concebir la vida desde perspectivas religiosas. ¡Y qué le vamos a hacer!   

2 comentarios:

  1. querido Pedro,he leido el panfleto en el País(hacía que no visitaba la página del País décadas) y la verdad es que en los comentarios le ponen a caldo,además,algunos muy atinados."El robo del espacio público"..no tiene desperdicio.Por cierto,algo más abajo confiesa que abusaron de él en elColegio...no sé,todo muy curioso..TE dejo otro artículo suyo,bastante pestilente,por cierto,parece que a este tío hay que echarle de comer a parte..https://elpais.com/cultura/2018/08/11/actualidad/1533997590_438138.html

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    1. Este tío ha leído mucha novela americana de la generación perdida, tipo Las uvas de la ira y así. Efectivamente El País es su sitio, vivir cien años para atrás, eso que llaman progresismo. Todo esto en los tiempos de Steven Pinker, Richard Dawkins, Christopher Hitchens y así, es exactamente de tontos del culo. Pero bueno, imaginate cuanta gente todavía no sabe quienes fueron Erasmo o Voltaire. Y por eso corren todos a sacar a los santos en procesión.

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