lunes, 31 de enero de 2022

La logística

Cuando los tiranos se ven perdidos es cuando cometen sus más graves errores. Así ha sido que los partidarios de la nena Justin se han dedicado en las últimas horas a arrojar clavos sobre las autorrutas para que los camiones pinchen y la ira de los camioneros, y de todos los que les apoyan, monte d´un cran. Yo lo entiendo porque ya lo viví aquí en España hace casi cincuenta años. Los allegados a aquel régimen tenían un modus vivendi mucho más que pasable y temían perderlo. Y, claro, no hay peor consejero que el miedo. Y por eso fue que hicieron tonterías lamentables que luego trajeron cola en el sentido opuesto al que ellos pretendían. 

En cualquier caso la experiencia histórica es inapelable: cuando un orden ya no sirve se anuncian en el horizonte negros nubarrones que traerán la tormenta que fertilizará la tierra. No se sabe lo que crecerá después, pero una cosa sí que es segura: sin un periodo de caos no hay renacimiento posible. Y eso es precisamente en lo que nos estamos precipitando ante la mirada incrédula de los borregos. ¡Pero si yo tengo mi pasaporte covid!, exclaman llenos de orgullo. Pues ya se lo advierto: os podéis ir limpiando el culo con esos pasaportes porque es para lo único que van a servir. Así que si quieres hacer algo por ti: ten una cierta cantidad de cash bajo el colchón y llena de alimentos imperecederos tu alacena. Quizá no lo vayas a necesitar, pero, como decíamos en el colegio, más vale un porsiacaso que dos pensequé. Porque, mira, si los camioneros andan en la primera línea del frente eso quiere decir que la logística se está yendo al carajo. Y eso es justo lo que llamamos caos: una sociedad sin logística. 

Por cierto que anoche estuvimos viendo El Puente Sobre el Río Kwai. Es una película que tiene como trasfondo la logística aunque su intencionalidad manifiesta es ponernos en guardia contra las habilidades manipuladoras de los psicópatas. Aquel coronel que hechiza a sus soldados para que construyan un puente que hubiera sido la ruina de su propio ejercito de no haber sido destruido por los servicios de sabotaje. Porque esa es la cuestión, que los psicópatas tienen una pasmosa facilidad para conectar con las masas por la sencilla razón de que, como ellas, son incapaces de ver más allá de sus narices. ¿O es que acaso no es lo que ahora estamos viendo predominar en el mundo? Una casta de psicópatas encaramados en el poder con la anuencia de las masas aborregadas... todos juntos hacia el precipicio, pero eso sí, enmascarillados y requetevacunados. Seguros de estar en lo cierto, en definitiva. Es, como dijo el clásico, la certeza del aprisco frente al mar de incertidumbres. O el cementerio frente a la vida.  

domingo, 30 de enero de 2022

La lengua

A rey muerto, rey puesto. Que se acaba lo del virus, pues nos inventamos lo de Ucrania. El caso es tergiversar la realidad para que la borreguería mundial ande siempre cagándose por la pata abajo. ¡Os vais a morir! ¡Os van a matar! Claro, hace años los australianos decidieron por referéndum prohibir la posesión de armas y mira en lo que han venido a dar. Bueno, mucha gente ha tratado de sustituir esa carencia esencial con perros de presa, pero no funciona. Una semiautomática es una semiautomática y si la policía o tu vecino molesto sabe que la tienes empiezan a considerarte de otra manera. No hay otra forma de ser libre que siendo fuerte, porque somos animales y, por lo tanto, tenemos una tendencia irreprimible a comernos a los que son más débiles que nosotros. 

Me dijo María que hoy se iba a ir con una amiga a ver pájaros en las marismas de Santoña. La pregunté si llevaba tiragomas. No me entendió. Porque ese es el caso que han convencido a la gente que ir a mirar como vuelan los pájaros es divertido. ¡Non sense! ¡Un aburrimiento morrocotudo! Solo tengo que mirar por la ventana para ver volar a los pájaros. Y me deja frío. Sin embargo, cuando de niño iba con mis amigos proscritos, con el tiragomas en ristre, a intentar atizar a cualquier cosa que volase, era el delirio. Porque los pájaros están ahí no solo para alimentarte, también para que practiques en afinar la puntería, cosa ésta, de suma importancia para la consecución de una estabilidad emocional que te permita controlar los esfínteres sin problemas. Toda la historia de la humanidad se resume en eso: los poderosos siempre utilizaron su tiempo libre en ir a afinar la puntería. Por no hablar de las películas del oeste, único género cinematográfico de algún interés precisamente por eso, porque enseña que la puntería es la base de la supervivencia. 

Pero, bueno, vayamos a lo de Ucrania. ¿Qué diferencia ven ustedes entre lo que quieren los rusos para los rusófonos del este de Ucrania y lo que quieren los españoles para los hipanohablantes de Cataluña? Porque resulta que lo mismo el gobierno ucraniano que el catalán quieren manipular sentimentalmente a la ciudadanía con la cosa de los idiomas. Si desaparecen los rusófonos del este de Ucrania, Ucrania será el paraíso. Si desaparecen los hispanohablantes de Cataluña, Cataluña será el paraíso. La única diferencia entre unos y otros estriba en que los rusófonos tienen semiautomáticas y los hispano parlantes no las tienen. Así que, saquen ustedes mismos las conclusiones pertinentes. 

Por cierto que los de la TV española dijeron que lo de Canadá eran unos cientos de camiones. Y no se equivocaron porque ese "unos" lo mismo puede ser dos o tres que un millón. Es lo que tiene la lengua que lo mismo sirve para manipular la información que para poner a punto de nieve el flujo vaginal. En fin. 

sábado, 29 de enero de 2022

Gitarras


Ayer iba por ahí tratando de escampar la boira y, de pronto, mi mirada recayó sobre una guitarra que había en el escaparate de una brocantería. Como era mediodía estaba cerrado, pero me prometí volver. Por la tarde estaba en casa aburrido y me vino a la memoria el asunto, así que 
me acerqué a ver lo que daba de sí la cosa. Al entrar vi que el brocanter estaba con un tipo joven que muy sonriente me preguntó si no le conocía. Me costó reconocer en él a Mojha, el conserje de la urbanización de Valdenoja en la que resistí un par de años. Me alegré de verle y de saber que ahora somos vecinos porque Mojha es lo único positivo que recuerdo de aquella urbanización supermegaprovinciana. Pero, en fin, volviendo a la guitarra, el brocanter la sacó del escaparate y me la entregó como de mala gana porque no se pone en manos de cualquiera una joya. A la que pergeñé con ella unos aires andaluces el tipo cambió radicalmente su actitud. Mojha, por supuesto, alabó con exceso mis habilidades. Se trata de una guitarra que la hija del que la tocaba no quería ver porque le recordaba a su padre y la hacía llorar. Las típicas historias de attachment sentimental que rompen el corazón. En cualquier caso había llegado a manos del brocanter formando parte de la balumba de trastos del padre que la hija se había apresurado a vender al mejor postor tan pronto el padre había pasado away. Seguro que no había pagado ni cien euros por todo, que fue justo lo que me pidió por la guitarra. Como no soy muy de tira y afloja, cuando la cosa llegó a los ochenta y cinco, que era justo lo que llevaba encima, me la quedé. Es una guitarra clásica de procedencia valenciana que está impecable y suena bien. Cuando le cambie las cuerdas y la toque un poco quedará mejor que nueva. Así que ya tengo tres, justo las que caben en el reposaguitarras que compre en Palencia. ¡Lucen lindas!

Ahora bien, ¿para qué necesitaba yo otra guitarra? Sería largo de contar y siempre sonaría a justificación estúpida. Es, sencillamente, que uno es vanidoso y necesita, aunque solo sea de tarde en tarde, dar rienda suelta a los instintos: no puedo ver una guitarra sea donde sea y quedarme como si tal. Es evidente que he trasferido hacia ellas la obsesión que antaño mostraba por las mujeres... que no es que no sigan obsesionándome, pero he llegado a la conclusión que las guitarras se les parecen mucho en sus formas y, por otra parte, no crean el menor problema. Así qué...

viernes, 28 de enero de 2022

Alfombras


Los que tenemos años ya vimos esto mismo cuando el régimen franquista se desmoronaba. Los medios de comunicación trataban por todos los medios de minimizar las movidas que había por la calle. Y llamaban comunistas y agentes infiltrados de potencias extranjeras a los según ellos cuatro gatos que querían arruinar España. Segura
mente no había en aquellos medios un solo periodista que se creyese el embuste, pero quien paga, manda, y llámame alfombra, pero dame de comer. 

El caso es que el nene Justin dice que la movida camionera es un "smoll fringe with unacceptable views". O sea, una pequeña porción de canadienses con puntos de vista inaceptables. ¡Pues será pequeña, pero al parecer suficiente para tener el país paralizado! Y  el nene Justin escondido porque, según argumenta, estuvo en contacto con un apestado. Espera a ver que no acabe siendo arrastrado por las calles: el funesto destino de tantos tiranos. 

Aquí, en mi querida España, todas las alfombras que comen del poder han corrido a demonizar a Aitor, el abogado contra la demagogia, porque, haciendo uso de sus conocimientos, ha explicado impecablemente por qué ya no puede ser obligatorio el uso de las mascarillas. Como siempre, los argumentos de las alfombras han sido ad hominen. Que si Aitor es esto, que si es lo otro. Pero el caso es que Aitor, hasta ahora, no ha fallado una sola vez en todo lo que ha dicho. Eso sí, ninguna de esas alfombras, tan pisoteadas por sus dueños, ha pedido disculpas a Aitor por todo lo que le insultaron cuando dijo que los estados de alarma eran inconstitucionales. 

Pero lo mejor de todo esto es la versatilidad de las alfombras.,  Cuando están muy usadas, las sacudes el polvo, las pasas, si acaso, por la lavandería y ya las puedes poner en otro sitio a dejarse pisotear por sus nuevos señores. O es que no recuerdan a aquellos Cebrianes, Haros Teglen y demás, con que facilidad pasaron de cantar las glorias del régimen franquista a ser los abanderados de la democracia en su estado más puro. Claro que, si te pones a pensar un poco, ¿qué diferencias existen entre aquel régimen satánico y éste angelical de ahora? Se lo diré: la propaganda adaptada a los tiempos. En aquel de entonces los malos eran los comunistas y en éste de ahora los fascistas. Y claro se necesita la sutileza de las alfombras para inventarse las diferencias que no existen entre una y otra cosa. A la postre, socialdemócratas todos, aunque éste sea el secreto mejor guardado por las alfombras, porque ¡qué horror si el pueblo llano descubriese que toda esta mafia que llaman Estado sigue siendo la obra que nos dejó Franco en herencia! Ya lo dijo, y muchos se rieron, que lo dejaba todo atado y bien atado. ¡Y vaya que si lo dejo! Con su legión de alfombras recién sacudidas y lavadas. 

jueves, 27 de enero de 2022

Alemán de Alemania

 ¿Pero cómo pudo ser? Pues fue. Y continua siendo. Me refiero a lo de Alemania que es que no hay forma de que deje de tropezar en la misma piedra una y otra vez. La piedra de la fatal arrogancia. Ellos, quizá por que saben hacer aparatos tan bonitos, han llegado a creerse que están capacitados para torcer el brazo a la naturaleza. Ahora la cosa va de que van a obligar a un virus a comportarse como ellos quieren. ¡Fíjense, un virus, una cosa tan minúscula, cómo no vamos a poder con él! ¡Por mis cojones!, como dicen en mi pueblo.

Pues sí, andan allí debatiendo los parlamentarios para imponer la vacunación obligatoria. También sobre la conveniencia de prohibir la plataforma digital Telegram. Sostienen que Telegram desinforma. O sea, lo de siempre. El mundo no es lo que es sino lo que a mí me gustaría que fuese. ¡Puto idealismo! ¿A ver quién es el que no se estrella con esa forma de pensar? 

Sin embargo la realidad es tozuda y la naturaleza va por donde le da la gana. Ni las vacunas sirven para una mierda ni el virus respiratorio se comporta de forma que no podamos convivir con él si le dejamos a su aire ni Telegram desinforma más que cualquier otro medio de comunicación.  

Bueno, en llegando aquí tendré que admitir que también esa forma de hacer el imbécil tan alemana es una más de las manifestaciones de la naturaleza. O sea, que es lo más natural del mundo que fuesen precisamente los alemanes los que descubriesen esta forma de destruir las sociedades que conocemos como socialdemocracia. Ellos son como lo de la anécdota del escorpión, que no lo pueden evitar. Si no lo tienen todo perfectamente controlado les parece que la vida se les va a llevar por delante. No en vano antes de la socialdemocracia inventaron el protestantismo, otro delirio de mierda. 

Pues sí, como contaba el otro día la youtuber Ter, si un día amaneces con un granito encima del labio, no se te ocurra ponerte a remediarlo estrujándole y aplicándole emplastos porque así te durará una eternidad. Mejor déjalo a su aire que en cuatro días será historia. Supongo que nos metió este rollo pensando en lo del virus de marras. 

Por cierto, antaño se contaba un chiste en el que un alemán le decía a todo el mundo que el era alemán de Alemania porque había oído a alguien decir que era alemán de los cojones. 

martes, 25 de enero de 2022

El pozo socrático

Dicen de algunos que son unos mentirosos. Qué duda cabe de que lo son. Y qué tire la primera piedra el que no lo sea. Aunque, todo hay que decirlo, la mayoría de las veces mentimos sin ni siquiera ser conscientes de que lo estamos haciendo. Y lo maravilloso del caso es la absoluta facilidad con la que cuelan las mentiras. Y es que, seguramente, no hay otra pulsión humana, excepción hecha de la jodienda, que se pueda comparar a la avidez por ser engañado a nada que la realidad te apriete. Si yo ando, digamos que jodido por mi propia estupidez, ¿cómo no voy a creer al que venga a contarme que lo que en realidad me pasa es que ese que pasaba por allí me ha hecho una putada? Es lo más humano de todas las humanidades concebibles. Porque ayuda a sobrevivir al liberarnos de la conciencia de la propia estupidez. ¿Se imaginan el número de suicidios que habría si viviésemos siempre bajo el peso de la conciencia de la propia estupidez? Porque, no sé ustedes, pero lo que es yo si no fuese por que me distraigo cultivando el jardín o embriagándome con cualquier cosa, ya me habría quitado de en medio hace mucho, casi desde que al apuntarme el bozo empecé a caer en la cuenta de que esto no iba a ser fácil. 

Y por tales características de la condición humana es que sea un millón de veces más fácil engañar que convencer a alguien de que ha sido engañado. Y da igual que la evidencia del engaño sea apabullante porque si dentro de él vives calentito, entonces, ¡buena gana de salir a exponerte a la fría y cruda realidad! 

En fin, no sé que más decirles sobre el tema, porque parece ser que como lo del coronapollas va perdiendo tirón a marchas forzadas, los grandes engañadores han corrido en socorro de las masas angustiadas ofreciéndolas la posibilidad de una guerra o, en su defecto, un corte de suministro energético que nos va a volver a los tiempos del sabañón... claro, los jóvenes no saben lo que era aquello de estar todo el pueblo llano con los dedos de pies y manos como morcillas picantes... estabas tan concentrado en aliviarte los picores que todo lo demás pasaba a un plano secundario. 

Y digo yo, ¿por qué me tiene que importar a mí una mierda que rusos y ucranianos se maten entre sí? Además, ¿no es propio de los vecinos odiarse por un quítame allá esas pajas? ¿A que coño tiene que mandar España allí fragatas? No sé, pero cada vez más todo me parece la necesaria necedad para sacarnos de nosotros mismos. Y cuando una necedad es desvelada se corre a taparla con otra mayor porque, como digo, es cuestión de supervivencia... lo que sea necesario con tal de escapar del pozo de aquel horror socrático del conócete a ti mismo. ¿Quién iba a querer seguir viviendo si se conociese mínimamente a sí mismo? 

Por cierto que qué buena persona es Nadal y qué mala Jokovic. Oye, es una chorrada, pero a muchos les sirve para poder seguir tirando hacia delante. 



 
  

domingo, 23 de enero de 2022

La biblia y el fusil

Ya va para treinta y pico años que algunos tuvimos la gran satisfacción de ver derrumbarse el comunismo. Bueno, eso es lo que nos creímos porque estábamos demasiado acostumbrados al pensamiento dual. Si no es comunismo tiene que ser capitalismo y viceversa, nos decíamos. ¡Soberbia espirlochería! Lo que en realidad habíamos visto caer era el comunismo duro o, dicho de otra forma, la versión más necia de la concepción comunitarista de organización social. Pero la realidad era que había por doquier formas más sutiles de lo mismo que aparentaban estar en inmejorable estado de salud. Lo llamaban democracia. Democracia por aquí, democracia por allá, no había forma de apear la famosa palabrita de la boca de los que vivían del cuento creyendo, eso sí, que nos estaban perdonando la vida. 

Hemos vivido muy engañados.  La famosa democracia no es más que un comunismo lihgt que nos permite jugar a ser ciudadanos lo mismo que los mayores permiten a los niños jugar a las casitas. Nos dejan poner pequeños negocios, hacer excursiones, rodearnos de cachivaches hasta la asfixia, pero más allá solo pueden llegar algunos titanes que de inmediato son asimilados por la nomenclatura, u oligarquía de hierro si mejor así quieren llamarlo. Es la mafia del poder que lo controla absolutamente todo o, dicho de otro modo, que se arroga el monopolio de la violencia. 

Ese monopolio, sí, es la clave. Ese empeño en apoderarse de la educación para consolidar ese monopolio. Yo lo suelo hablar con mis amigos y todos están convencidos de que lo de tener armas en casa es una mala idea. ¡Mira lo que pasa en EEUU!, te argumentan. Si entendiesen algo sabrían que allí los abuelos te regalan, recién superada la pubertad, una biblia y un fusil: las dos armas imprescindibles de la libertad responsable. 

Lo que les quiero decir es que, lo mismo que hace treinta años cayó el muro de cemento, es muy posible que todo esto de la plandemia no sea más que la caída del muro psicológico que con tanto ahínco se ha venido levantando durante las últimas décadas en las escuelas públicas. Cada vez más gente se está dando cuenta de que esto que llaman democracia es un bluf tras el que se esconde una tiranía pura y dura. Cada vez más gente quiere recuperar el derecho a interpretar la biblia según su particular visión de la jugada y, también, el de poseer armas de fuego para defenderte de los arrogantes que pretenden saber mejor que tú lo que tienes que hacer con tu vida.  


sábado, 22 de enero de 2022

La vuelta del aire

El vídeo del Dr. Campbell del que ayer les hablaba ha tenido en un solo día un millón y pico de visitas. Ni las estrellas del pop llegan a tanto. Sí, ya se nota en el ambiente que el aire ha dado la vuelta, como en aquella novela de Torrente Ballester. El viejo orden socialdemócrata anda intentando apretar todas las tuercas posibles por ver si así se mantiene un poco más, pero es de todo punto inútil porque por todas partes surgen Drs. Campbells denunciando la pantomima y la gente no para de escucharles. 

Un signo muy significativo de esa vuelta del aire es el incremento exponencial que han tenido las afiliaciones a las mutuas médicas. El personal huye del Estado. Luego vendrá la educación y después las pensiones y el Estado se habrá quedado en nada. Es el futuro: el individuo autónomo responsable de su propia vida. Así que no se me amoínen porque toda esta movida que acabamos de pasar no ha sido otra cosa que el canto de cisne de la fatal arrogancia, ya saben, la de los que piensan que saben mejor que tú lo que necesitas. 

Ahora, sí, ha llegado el momento de afrontar los nuevos retos. Ya está ahí la AI, inteligencia artificial, que parece ser el fuego más incontrolable de todos los que hemos robado a los dioses. Puede ser peor que cuando a Faetón se le desbocaron los caballos. ¿Se imaginan lo que puede llegar a ser esto si nos quitan el consuelo del trabajo? Solo nos quedará entonces el matarnos los unos a los otros para ahuyentar el espectro de la muerte. 

En cualquier caso la vida nunca ha sido ni será fácil. Solo te da un corto respiro después de una guerra si es que la has ganado. Eso es, al menos, lo que decía mi madre. Y, la verdad, empiezo a tener la sensación de que acabo de ganar una. Aunque tampoco quisiera precipitarme porque sé de los coletazos que pega la bestia moribunda. 

viernes, 21 de enero de 2022

El despertar

Los que tenemos cierta edad podemos recordar lo que es un despertar colectivo a la realidad presente. El régimen político franquista, que había dado unos resultados increíbles a la nación, se había convertido ya en un trampantojo que a duras penas podía ocultar la ruina en la que todo sistema político autoritario acaba por convertirse. Y para colmo de males la crisis del petróleo del 73 le había dado la puntilla. Era todo como de risa. Aquel aparato burocrático/represivo mayormente servía para dar pábulo a los humoristas. Las revistas satíricas surgían por doquier cumpliendo su función de amable despertador. Poco a poco las manifestaciones contra el régimen iban tomando cuerpo, pero por comparación con las que se hacían de adhesión al Caudillo eran minúsculas. La inmensa mayoría de la gente había pasado de cagar en el corral a hacerlo en un cuarto de baño caliente y, eso, se agradece. Así todo, entre el humor, los apretones de la crisis económica y, también, el cansancio, la conciencia de que aquello ya no servía crecía como crecen todos los organismos vivos, es decir, que al principio no se nota apenas y de pronto, una vez alcanzada una masa crítica, se dispara. A los dos años de muerto Franco ya solo había en España cuatro frikis que se atrevían a seguir defendiéndole. 

Con esto de la plandemia está pasando tres cuartos de lo mismo. De momento son pocos, pero no cesan de aumentar los que se apean del burro. Ayer apareció un nuevo vídeo del Dr. John Campbell en el que hace un análisis de los datos hechos públicos por el NHS, o sea, el servicio nacional de la salud del Reino Unido. Algo demoledor. Todo ha sido una pura manipulación de las estadísticas. El exceso de mortalidad habido ha sido la consecuencia directa del abandono de los pacientes por parte del citado NHS. Solo de diagnósticos y tratamientos postpuestos de cáncer se calcula que la han palmado unas 50.000 personas. Bueno, ya ha empezado la pesada digestión de la molesta realidad. Es decir, que por un tiempo va a ser muy difícil conciliar el sueño. 

Pues bien, ya verán, dentro de cuatro días va a resultar que los porcentajes de no vacunados van a ser abrumadores. Porque es humano: a nadie le gusta considerarse a sí mismo un borrego. Por cierto que, a propósito de borregos les recomiendo el video que colgó ayer Alfredo Diaz en el que se ve al cantante Freddie Mercury arengando a los rebaños. 

jueves, 20 de enero de 2022

Quijotes

Una de las cosas de este mundo que más curiosidad me produce es la magia de Los Luceros de Rioverde. Son los cuatro hijos de una familia mexicana de Texas. Los dos mayores apenas están rozando ya la adolescencia y los menores permanecen todavía en la mera infancia. Aparte del prodigioso acompañamiento con el acordeón que hace Xaxeni, lo que me llama poderosamente la atención es que unos niños puedan interpretar esas letras que casi siempre tratan de amores incomprendidos o traicionados. Desde luego que los mexicanos bordan, diría que incluso mejor que los argentinos, lo que las señoras en cuya casa viví de niño llamaban lamentos de cabrón. Cómo se puede interpretar con sentimiento lo que ni de lejos has vivido. Pero, en fin, éste es asunto que escapa a toda razón para ser puramente instintivo. O animal, para que nos entendamos. Así que mejor lo dejo y paso a lo que nos tiene concernidos hasta los tuétanos... por más que ya apeste. 

Lo bueno del caso es que los ingleses han decidido ya de una vez por todas pasar página. Vuelven a la vida como era antes del ataque de locura. Farage hizo ayer un vídeo esclarecedor. En Inglaterra, dijo, mueren al año unas 750.000 personas. De eso que llaman covid propiamente dicho, el año pasado murieron 17.000. El 85% de esas 17.000 sobrepasaban la edad considerada como media de expectativa de vida de los ingleses. O sea, seamos claros, esas 17.000 personas que dicen que murieron de covid, en realidad, lo hicieron simple y llanamente de viejos. ¿O es que los viejos no necesitamos un empujoncito para irnos?

Lo que también hay que tener en cuenta es que en el Reino Unido el horno no está para bollos y los políticos han considerado oportuno dejar para mejor oportunidad lo del pasaporte de crédito social que, en no otra cosa, es en lo que están emperrados el resto de los políticos europeos. Es la obsesión centroeuropea por el control y la disciplina. Esas ciudades asquerosamente impolutas en las que no hay nada por lo que protestar. ¿Ustedes creen que eso es vida? 

Pues bien, todo indica que tampoco en esas ciudades impolutas el horno está para bollos. Por fin han dejado al Dr. Perrone, que ese sí que es un experto de la cosa, exponer, en un un foro internacional habido en Luxemburgo, la magnitud escalofriante del fraude de las indebidamente llamadas vacunas. Alguien se va a tener que comer un marrón muy grande por que los estropicios causados ya no hay alfombra que los tape.  Hay mucho muerto por medio presto a pasar a la condición de asesinado. De hecho ya hay comisarias del Reino Unido que están investigando esos asesinatos. 

Bueno, en lo que me concierne directamente, aquí, en ésta que fue la Montaña, de soltera Santander y de casada Cantabria, las autoridades han decidido retirar la obligatoriedad del pasaporte sanitario para entrar en bares y restaurantes, o sea, que la mierdosa gente que tan orgullosa estaba de su "compliance" ahora se va a tener que codear con los negacionistas y demás yerbas. ¿Cómo puede una persona con lo que hay que tener someterse al oprobio de mostrar un documento para poder tomar una pinta en un bar? No, desde luego que para mí todo esto ha servido para que comprobemos una vez más hasta qué punto la mayoría de gente puede llegar a ser mierdosa. Claro que si hay una mayoría quiere decir que también hay una minoría de Djokovics y Farages, Quijotes si mejor quieren, que hacen que la vida siga mereciendo la pena. 

  

miércoles, 19 de enero de 2022

The Last Days of the Covidian Cult

CJ Hopkins es un autor teatral, novelista y articulista tirando a satírico, que ha publicado un interesante artículo en uno de esos medios que han surgido últimamente para sortear la censura de los medios clásicos, todos ellos generosamente subvencionados por el poder en curso. El artículo en cuestión lo titula The Last Days of the Covidian Cult y está publicado en OffGuardian. 

En Los Últimos Días del Culto Covidiano, CJ Hopkins nos viene a decir que lo que va a pasar con toda esta historia se va a parecer mucho a lo que vimos en la película El Hundimiento que era una versión cómica, y muy instructiva, de los últimos días de Hitler. Estos gobernantes que tenemos, cuanto más ven desmoronarse su invento, más intentan apretar las tuercas a la ciudadanía. Es todo como el trampantojo que en El Hundimiento le construyeron a Hitler para que no se deprimiera. Es como lo del presidente Macron que intenta segregar a una parte de la población por no haberse querido meter la cosita de marras. En teoría no pueden acceder a ningún servicio, ni público ni privado, porque carecen del preceptivo pasaporte. En la práctica es otra cosa. Los bares y restaurantes se han convertido en clubs privados que hacen socio a cualquiera que cruza su puerta. Y ahí ni Macron ni su viejecita del alma pueden meter la mano. Y hasta parlamentarios de su mismo partido queman el pasaporte en cuestión delante de las cámaras de TV en horas de máxima audiencia. Por no hablar de la policía que se ha puesto a desfilar del lado de los manifestantes. 

Y lo mismo en Austria y en Alemania y en Nueva Zelanda y en Australia y en muchos más sitios, los gobernantes mirando el trampantojo y haciendo como que eso es la realidad y, claro, deseando en su fuero más interno llevarse por delante a todo el mundo en su caída. Sostenella y no enmendalla, en definitiva, porque reconocer su metedura de pata, sospechan que les puede costar muy caro. 

Y luego nos llegará la marea, o el sunami, de rabia contenida por la humillación de los que se tragaron la pantomima. Todas las veces que corrieron a las colas para meterse la cosita. Yo es que no sabía que Hitler estaba gaseando a lo judíos, dirán para justificarse. Pero en su fuero interno les corroerá la vergüenza por haber sido tan ingenuos. O tan tontos. O sea, como aquellos que llamaron los buenos alemanes que nada tuvieron que ver con lo que pasó. Es decir, la procesión por dentro y el odio a los judíos intacto. 

Por cierto que, según parece, en la última tabla estadística sobre la cosa que ha publicado el Ministerio de Sanidad del Reino de España ya no se hace diferencia entre vacunados y no vacunados. Se dan cifras globales y sanseacabo. ¡Lo pillan! Claro, es que con los datos que se daban en la anteúltima hasta Hitler se hubiera deprimido un poco más si cabe. 

En fin, según CJ Hopkins, no va a ser fácil que salgamos de esto sin unos cuantos rasguños. 

martes, 18 de enero de 2022

Downgraded



Es la historia de un amor como no hubo otro igual, que cantaban los Machucambos.  

Y en éstas estando va el ministro de la cosa de Australia y dice que hay que expulsar al servio porque, ¡fíjense!, se ha convertido en un icono de la libre elección. Así, como suena. Bien es verdad que el servio se había convertido hace un año o así en el abanderado contra la apertura de una mina de litio en Servia por parte de la compañía Rio Tinto que, ¡oh, casualidad!, es de capital mayoritario australiano. En esta vida, como saben, todas las piezas del puzle acaban encajando.

Pero, a pesar de las apariencias, y la pertinaz censura informativa, no se crean que la gente se chupa el dedo. En la Gran Bretaña van los sicarios, montan el vacunódromo y con las mismas a las pocas horas le tienen que desmontar sin haberse comido un rosco. Allí, como pasó hace ochenta años, es el primer sitio en el que el amor como no hubo otro igual se fue al carajo. Ya tienen baste con hacer chistes sobre Boris Jonhson, que es que el personaje parece que ni pintado para la caricatura. Y por si eso fuera poco, va Nigel Farage, el héroe de Brexit, y se pone a colgar vídeos en YouTube que no dejan títere con cabeza. Por cierto que ayer nos contaba como en Holanda los bares y restaurantes han decidido pasarse por el forro todas las prohibiciones y han abierto con normalidad mientras la policía se ha quedado en sus cuarteles jugando al tute. Sin duda, allí la autoridad se ha downgraded a más velocidad que la susodicha vacuna, lo que ya es decir. 

Y mientras tanto, aquí, siguen jugando con las cifras. La gente se muere. Sobre todo los viejos. Y todos van por el barrio con la mascarilla calada y cara de circunstancias... hasta que encuentran un bar: entonces se la quitan y se olvidan de las ominosas premoniciones gubernamentales. Claro que si has estudiado un poco y analizas esas cifras ves hasta que punto hay obstinación en sostenella y no enmendalla. Porque una de dos, o se muere gente o aquí no cabemos. Es ley de vida. 

En fin, que qué ganas tengo de que termine todo esto para sacarme de encima la pestilencia que mi escepticismo me ha provocado. Aunque es probable que ya quede marcado de por vida porque, al fin y al cabo, un judío sigue siendo judío por mucho que le liberen de Auschwitz. 

lunes, 17 de enero de 2022

La cosita

Como era de esperar toda esa gente demonizada y perseguida por el horroroso delito de no haberse querido meter eso que llaman vacunas, pero que, en realidad, no se sabe lo que es ni para qué sirve que no sea para poner la mosca detrás de la oreja de los que se lo han metido, en fin, como digo, esa gente demonizada ha encontrado el alibí que da sentido a su vida: se han organizado y andan todo el día de aquí para allá, de comida o manifestación y, sobre todo, haciendo camaradería y generando entre ellos un cierto sentido de élite que les confirma en su decisión. Lo sé porque María tiene una amiga que la informa cada día de esas correrías. Una mujer de ochenta años a la que sus hijas universitarias han vuelto la espalda por no quererse meter la cosita. Nada de lo que preocuparse porque nunca estuvo tan feliz la mujer. 

Pero, claro, a través del mundo, la nueva hermandad aglutina a millones. Va a ser muy difícil matarlos a todos como quieren algunos de los que amenizan las noches televisivas. Más bien van a ser estos los que lo tengan chungo porque ya han empezado a ser llamados por los jueces por su incitación al odio. Por lo demás, es increíble que esta gente no esté mínimamente informada. Se supone que, dado el presupuesto que tienen esos programas televisivos, tendrán un equipo que investiga y se informa. Y, oye,  si el número de deportistas muertos en los últimos seis meses multiplica por tres la media de los últimos doce años, si el número de infecciones de líquido cefaloraquídeo se ha multiplicado por ochenta respecto de la media de años anteriores, si las miocarditis se han disparado... la lista es larga y, todo ello, ¡oh casualidad!, desde que la gente ha empezado a meterse la cosita y a hacerse PCRs.

No sé, pero por lo menos, a no ser que babees, sospechas que algo raro está pasando. 

Y claro, como no podía ser menos, los más avisados entre los políticos han levantado la voz en los parlamentos pidiendo la prohibición de Telegram que, como supongo sabrán, es la plataforma digital desde la que se expresan esos millones de personas que han decidido no meterse la cosita y, con ello, pasar a ser estigmatizados: negacionistas, misóginos, racistas, anticiencia, idiotas... no ha habido epíteto denigrante que hayan ahorrado desde los medios oficialistas. ¡Para partirse el culo de risa!

La cosa desde luego se está poniendo la mar de interesante porque es que, además, las autoridades inglesas han tenido que tirar unos cuantos millones de dosis de la cosita porque la gente ha dicho que "nanay si no son camay".


domingo, 16 de enero de 2022

Los dobles y las logias

 

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Como no podía ser de otra manera, los britis son una vez más los avanzados de la comedia en curso. En estos días que corren, allí, en el Reino Unido, es preceptivo alquilar a un doble de Boris Jonhson si quieres que tu fiesta, evento, o lo que sea que necesite cachondeo, tenga éxito. El asunto da una idea de a dónde ha llegado la tan cacareada democracia, principio y fin de todas las bondades sobre la tierra. Los políticos y sus adláteres siguen mareando la perdiz en sus despachos y hemiciclos y el pueblo se divierte en las logias. 

Bueno, quizá lo de las logias no lo hayan pillado. Pero el caso es que ese suelo sobre el que bailan Boris y compañía es como el de todas las logias masónicas. Lo sé muy bien porque en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca hay una logia sobrecargada de simbología en la que alguna tarde calurosa tuve la oportunidad de tertuliear después de una comida bien regada. Ya saben a qué extrañas situaciones le pueden llevar a uno las circunstancias de la vida.

Pues sí, recuerdo que a la entrada de aquella logia había un panel con los nombres de los miembros más destacados de las diferentes logias que había por el país. No hace falta que les dé esos nombres porque solo tienen que ir a los callejeros de cualquier ciudad y allí están todos en las calles principales. Los mismos, justo es decirlo, que se las apañaron para meternos en una guerra civil de la que salimos débiles pero saneados. Ya saben, el indudable valor terapéutico de las sangrías. 

En fin, que como ya tenemos los carnavales a la puerta como quien dice, es de prever que los disfraces de Boris tengan tirón. También, quizá, los de Billy Puertas, que mira que sabe ese tipo de virus e inmunología por el simple hecho de ser multimillonario. Además es amigo de Rafa Nadal. ¿Acaso no son esas credenciales para ser omnisciente? Y los de Macron en compañía de su vieja, ni te digo...


sábado, 15 de enero de 2022

¡Ay, qué caray!

Me he quedado patidifuso al escuchar el discurso que, aprovechando que el Pisuerga de las vacunas pasaba por Melburne, ha largado el tenista serbio sobre la libertad. Por su contenido y por su dicción. Sin la menor duda una pieza maestra de la oratoria. Muy en la línea cervantina. La vida sin libertad, ha venido a decir, no es vida. No es de extrañar, por tanto, que el servilismo mundial se le haya tirado al cuello.  

Ayer, hablando con María, que se había pasado el día  cicloturisteando con conocidos, nos dimos cuenta de hasta que punto se las ha apañado la mafia política para estigmatizar a los no vacunados. En algunos sitios ya han empezado a meterles en campos de concentración. "Porque van por ahí asesinando a la gente", escribía ayer un afamado periodista en el New York Times. Afortunadamente hay sitios, como Japón, en los que son las propias autoridades las que ponen a la ciudadanía en guardia contra semejantes derivas nazis. Pero la tónica es la que es. La gente que se ha vacunado, a poco que piense, no las tiene todas con sigo, y una forma de evadirse del mal rollo es tener en quien proyectarlo. Es todo de libro. De lógica freudiana que le dicen. 

Así todo, como ya pasó otras veces, los necios acabarán reventando porque los sabios decidirán no volver a equivocarse. Ayer le preguntaba el ministro de salud británico a un jefe de servicio de un prestigioso hospital de Londres que qué opinaba de la obligatoriedad de la vacunación para el personal sanitario: "pues que estoy deseando dejar mi trabajo", fue la respuesta. Porque es que, mientras el ministro hacía esa pregunta, un informe del ministerio de sanidad alertaba de que el sistema inmunitario de los doblemente vacunados es posible que se hay vuelto ineficaz para atacar las sucesivas variantes e, incluso, cualquier tipo de virus. El despiporre universal, en definitiva. 

Por lo demás a mi me viene de madre todo eso del pasaporte sanitario. Así no tengo la menor duda sobre si voy o vengo a éste o el otro garito a tomarme un pincho o un menú que, dicho sea de paso, me sientan siempre de pena. Además que ya me va jodiendo un montón que los camareros me digan caballero. Caballero por aquí, caballero por allá, ¡la mascarilla, caballero! Bueno, la verdad es que tampoco los policías se apean de lo de caballero por aquí, caballero por allá, entre porrazo y porrazo si la ocasión lo requiere.

¡Qué mundo éste, por Dios! Y todavía somos capaces de disfrutarlo a ratos. ¡Ay, qué caray!

viernes, 14 de enero de 2022

Por el chochón

Todo esto que está pasando con el tenista yugoslavo me parece de lo más interesante. Yo no tenía ni idea de quién y cómo era este señor. Quizá su nombre me sonaba, pero no le hubiera podido identificar por una foto. Sin embargo, ahora, me lo sé al dedillo y me tiene fascinado por su forma de moverse por la pista. Me parece, por así decirlo, la fisiología perfecta. No me extraña nada que sea número uno en lo suyo.  

Y entonces van las autoridades australianas y nos ponen a huevo todos los ingredientes de lo que pareciera ser un psicodrama, pero que, eventually, está resultando ser una comedia de enredo. O sea, un montón de gente sacando a la superficie la parte más ridícula de su yo, es decir, la que nos pasamos la vida tratando de ocultar por más que, como dejó claro Erasmo en su Elogio de la Estupidez, siempre acaba por hacerse visible porque de todas las cualidades que nos constituyen como individuos es la más poderosa. 

En fin, señores y señoras, un episodio más de la gran bufonada que venimos viviendo de hace un par de años para acá y que, no es por presumir, pero que los que tenemos cierta afición a la Historia no nos hemos tragado en absoluto porque sabemos que no es más que más de lo mismo de lo que cada cierto tiempo se repite con machacona asiduidad. El poder desnortado y las masas culpabilizadas aceptando sumisos la ira de los dioses. 

Escribía ayer un gerifalte en el New York Times: ¿Qué puede ser peor que un "unvaccinated"? Pues, un "unvaccinated" que, además, es estrella del tenis. 

Bueno, es como aquello que le pasó a la Iglesia cuando unos tipos empezaron a decir que la Tierra no era el centro del universo. Se cargaron a unos cuanto, incluso a Giordiano Bruno, que tenía cierto caché, pero no el suficiente. Pero en éstas estando llegó Galileo Galilei y, ¿qué hacer? Peor el remedio que la enfermedad. La iglesia no se quiso suicidar y dejó correr el asunto... que es lo que hubiese hecho el gobierno australiano si no estuviese ciego de arrogancia. ¡Por Dios bendito, si hasta una vieja gallega ha salido por todas las televisiones del mundo diciendo que ella se pasa el omicrón por el chochón!

Una comedia de enredo que, a Dios Gracias, parece que ya va tocando a su fin. Y quizá este episodio del tenista no sea más que el colofón que se necesitaba para echar el telón abajo de una vez.  

miércoles, 12 de enero de 2022

La Ciencia lo dijo

Lo de la versión de la ciencia que están dando por ahí algunas lumbreras es para partirse el culo de risa. De lo principal que han acusado a los que no quieren vacunarse, aparte de que son egoístas, misóginos, idiotas, etceterá, etceterá, es que desprecian la ciencia. En su inmensa ignorancia consideran que las vacunas es algo muy diferente al Anís del Mono que, como supongo sabrán, es el mejor porque la ciencia lo dijo y yo no miento. 

Una de las cosas que más poderosamente me llamó la atención al principio de mi práctica médica fue que si escuchabas a los representantes de los laboratorios farmacéuticos y te creías lo que con tanta vehemencia afirmaban, necesariamente tenías que llegar a la conclusión de que era imposible que alguien se muriese. Algo así como esos que salen en las películas del oeste vendiendo elixires maravillosos. 

Qué duda cabe que la medicina ha ido mejorando sus remedios a lo largo de los años. La experiencia, la observación, los avances de la física y la química, hacen que conozcamos más cosas cada vez, pero no se hagan ilusiones, a pesar de todo sabemos muy poquito. Y desde luego que la cirugía es prodigiosa. Y algunas cosas más. Pero no se engañen, hoy no se viven más años de los que vivían los ciudadanos de la antigüedad que tenían hábitos higiénicos. Los que cultivaban el cuerpo y el espíritu al alimón. De Teofrasto, que fue el sucesor de Platón, o Aristóteles, no recuerdo bien, al frente de la Academia, se cuenta que duró ciento siete años y que se le empinó hasta el último día de su vida... seguramente es una leyenda urbana, pero cuando el río suena... 

En definitiva, en medicina se avanza haciendo experimentos. Y esto que ahora llaman vacuna y que es otra cosa, es solo un experimento más que habrá que ver lo que da de sí. Lo realmente sorprendente es que se esté experimentando del modo que se está haciendo. Los experimentadores en connivencia con políticos y periodistas están encontrando el mismísimo bálsamo de Fierabrás. ¡Todo son parabienes! ¿Efectos indeseables? Para nada. Hemos salvado millones de vidas, dicen. Ya estamos otra vez con lo de "la ciencia lo dijo y yo no miento". Lo dijo Nosequién, que es más fácil convencer a la gente de un disparate que convencerla después de que ha sido engañada, por más que las pruebas del engaño sean contundentes. 

La medicina, sí, qué duda cabe, es una ciencia, pero de las que se califican como blandas. Es decir de las de poco más o menos, o sea, de ir tanteando con mucho tiento, valga la aliteración. A lo largo de mi vida he visto verdaderas monstruosidades por confiar a pies juntillas en lo que decían los representantes de los laboratorios. Digamos que si la prudencia es la madre de la ciencia, en el caso de las ciencias blandas es la madre, el padre y todos los abuelos hasta la enésima generación. ¡Oye, que por mucho que lo quieran ocultar los desastres provocados por ésta que dicen vacunación masiva ya empiezan a clamar al cielo! Y los beneficios... como de las mujeres, mejor no hay que hablar. 

martes, 11 de enero de 2022

Furtivos

Cada vez estoy más convencido de que esto no se va a solucionar por las buenas. Aunque ya se van produciendo algunas grietas en los medios de comunicación la presión desinformativa aumenta en la misma proporción que la verdad oficial se desmorona. Me decía ayer mi hija que en Inglaterra cuando las autoridades pillan a un no vacunado en estado crítico de inmediato convocan a los medios para una rueda de prensa: es imprescindible que sea la noticia reina de todos los telediarios y primeras páginas. No importa que el 90% de los que están en la misma situación estén vacunados y revacunados y vuelto a revacunar: de esos ni pio. Es, en definitiva, la típica deriva autoritaria a la que sucumben los gobernantes incompetentes siempre que la realidad no se ajusta a sus deseos. Ha pasado millones de veces a lo largo de la historia y, por lo general, la solución siempre ha sido violenta. Ayer, por ejemplo, vimos al pueblo, o populacho para los otros, esperando a un político a la puerta de su casa; cuando le vieron aparecer le arrojaron barro y todo tipo de basuras. Poco se lo esperaba el infeliz. No, si ya lo dijo el dilecto y esclarecido Miguel Bosé en una televisión argentina: sabemos quienes son y donde viven. Así que, todo es cuestión de que se organice la caza. 

Sí, verdaderamente tiene muy mala pinta todo esto. Porque estamos en las mismas de hace ochenta años: gente en teoría cultivada diciendo las mismas sandeces que se dijeron entonces. Tengo conocidos que me han dicho cosas increíbles... todos los científicos del mundo dicen... pero ¿por qué van a querer tu mal... y cosas así. ¿Pero qué idea de la ciencia y del poder tiene está gente que, por lo demás, blasona de impecabilidad? En fin, son tiempos muy oscuros y, siguiendo a Escohotado, en los que solo el coraje proporciona algo de luz... para ir de caza. 

 

domingo, 9 de enero de 2022

La Narda

La Narda es un restaurante de bastante éxito situado en la última bocacalle del barrio, antes de adentrarse en los polígonos industriales. Cocinan allí un arroz con bogavante cuyos aromas se difunden por varias manzanas a la redonda. Una vez fui con María y lo probamos y quedamos tan saciados que por nada del mundo se nos ocurriría repetir. Suelo pasar por delante cuando voy a la piscina y, como decía Gelo, si untases el pan con el aire que sale por aquella puerta ya no necesitarías ninguna salsa para darle sabor. El caso es que ayer, por comparación con otros días, no estaba muy concurrido así que pude ver perfectamente que por encima de la mesa en la que estaban comiendo un par de matrimonios mayores se paseaba un caniche olisqueando los platos. Me pareció genial: un ejemplo perfecto de autodeterminación. Si a aquellos matrimonios les placía ver al perro olisquear sus platos y el dueño del local nada tenía que objetar, ¿quién es quien para meterse en lo que no le concierne? 

Hace unos días, justo cuando el gobierno volvió a hacer obligatorio el uso de las mascarillas, la gente se arremolinaba a la puerta de la Narda, unos con y otros sin ella. Alguna señora se la subía y bajaba al ritmo de sus libaciones. También me percaté de que había un cartel en la puerta exigiendo el pase sanitario para entrar. Unos días más tarde allí nadie lleva mascarilla y lo del pase para entrar me da la impresión de que ha quedado en leyenda urbana. La gente en general puede que obedezca en otras cosas pero en todo lo que tiene que ver con los templos de Dionisos se pasa las leyes por el forro. Así que, que se anden con cuidado los inquisidores porque existe un límite. 

Y justo es ese límite el que parecen haber sobrepasado algunos, verbi gratia, Macron pretendiendo joder y quitar la ciudadanía a los cinco millones de franceses que no han tenido a bien vacunarse o el presidente australiano negándole al número uno del tenis mundial lo que previamente le había prometido. Bueno, así comienzan todas las revoluciones, por un acto de suprema estulticia por parte de los gobernantes. Esos actos que son como echar gasolina a un fuego que estaba pugnando por descontrolarse. Que en los dos casos citados me parece que es justamente lo que ha pasado: de pretendido problema sanitario, el asunto ha pasado a ser sin paliativos un problema político. Parece ser que hasta los más necios han caído en la cuenta de que aquí lo que nos estamos jugando no es la vida sino la libertad. El tenista ya ha pasado a ser Espartaco y Macron un tiranuelo de baja estofa. El drama está servido. O la tragedia. 

Por cierto que, hablando de perros, María me ha dicho que han promulgado una ley que prohíbe explosionar petardos, porque, argumentan, asustan a los perros. Bueno, por fin los perros de la ciudad van a servir para algo. Porque el caso es que los petardos molestan bastante, sobre todo a la gente mayor, y a nadie le había importado nunca un carajo. Sin embargo, mucho me temo que esa ley va a tener la misma acogida ciudadana que la ley de la mascarilla. Y no te digo nada en el Levante donde sin petardos no son nadie. 

viernes, 7 de enero de 2022

Djokovic versus Nadal

El tenista Djokovic lo ha dejado claro: esto va de libertad. Tener que dar tus datos sanitarios al primer imbécil que te los pide es, sencillamente, intolerable. Pero a esto es a lo que hemos llegado, a que cualquier camarero se cree con derecho a inmiscuirse en tu intimidad. Y los borregos tragando. Ya ven, Djokovic derrotó definitivamente al nene Nadal que no le importa poner el culo con tal de ganar unas pesetillas. La historia dará su veredicto y, entonces, no me gustaría estar en la piel de Nadal... ¡qué poca imaginación! Los expertos, dice, como si en esto de las ciencias blandas no los hubiese para todos los gustos. Demasiada cancha y muy poca aula. 

Así que ya saben, señores y señoras, dejen de dar por el saco y hablemos de libertad. Libertad también para morirse, por supuesto. ¿Por qué se tiene que meter nadie en tus preferencias al respecto? Y si tienes miedo a que te contagie, pues no te me acerques. Pero te voy a decir algo por si no lo sabes, si hay un virus por ahí tes vas a contagiar aunque te metas debajo de tierra. Siempre ha sido así y lo seguirá siendo y las personas que se han forrado a comer fritos en las tabernas tendrán más probabilidades de salir derrotadas de ese contagio. Pero el común de la gente, lo más lo más, un par de días de tontera.  

O sea que hablemos de libertad. O, lo que viene a ser lo mismo, respeto a las leyes. Si las leyes nacionales y las de los tratados internacionales que hemos firmado dicen que nadie se puede inmiscuir en las cosas personales, especialmente en las relacionadas con la salud, pues, entonces, no hay más que hablar. Todo el que se deja avasallar, al modo de Nadal es porque es un miserable. 

Y eso es todo.

miércoles, 5 de enero de 2022

Merde¡

Perdonen que siga insistiendo pero es que me parece que el asunto tiene mucha miga. El presidente Macron ha dicho que tiene "très envie d'emmerder les non-vaccinés jusqu'au bout" . Hubiese quedado más cinéfilo si hubiese añadido "de souffle". Nos le hubiésemos representado entonces a la manera de Jean Paul Bemondo arrastrándose por aquella calle con unas cuantas balas dentro del cuerpo. Porque al fin y al cabo ese es el destino de todos los mafiosos.  

Y todavía hay por ahí imbéciles que piensan que esto va de salud pública. Lo que pasa es que los no vacunados son la prueba del nueve de que las vacunas son la misma mierda que la inmensa mayoría de los medicamentos que venden los laboratorios farmacéuticos. Y también la prueba del nueve de que todo esto ha sido un experimento social buscando fórmulas para someter a las poblaciones por medio del miedo. Los no vacunados no le han tenido y el invento se ha ido a la mierda. Así que el realmente enmerdado es el propio Macron. 

En cualquier caso parece que ya ha empezado el reflujo de la marea. Ayer nos enterábamos de que en Austria ya no van a multar a los no vacunados. Ahora han decidido que van a dar unos bonos a los que se vacunen. O sea, como a los gitanos para que lleven a sus niños a la escuela, me dijo María, que sabe de esas cosas, al enterarse. Sí, hay un montón de indicios de que los mafiosos están llevando a cabo una retirada ordenada y silenciosa. El ministerio de sanidad estadounidense retira las pruebas PCR por falsas, pero los medios de comunicación no dicen nada al respecto. El ministerio de la cosa de España dice en su Web que los test no indican nada. Ahí está para el que lo quiera ver. Y eso es lo que argumentarán cuando les vengan a reclamar daños y perjuicios. Como una reclamación que hizo un perjudicado por uno de esos países medio salvajes del norte: "la vacunación no es obligatoria le respondieron". ¡Ale, por idiota! De todas formas, el gobierno de Australia, que ha dado un giro de 180º, ya ha aceptado a trámite 79.000 reclamaciones por daños graves a los vacunados. Tampoco esto lo habrán dicho en El Diario Montañés, por poner un ejemplo de objetividad. 

En fin, lo mejor de todo es el odio que van teniendo gran parte de los vacunados hacia los no vacunados. Se nota de lejos que en sus oraciones de la noche no piden otra cosa a los dioses que el que les envíen un severo correctivo a esos insufribles vanidosos. Y si se mueren mejor. ¡Pour quoi pas! ¡C´est de la merde!

martes, 4 de enero de 2022

Perros de presa

Hay en el centro de la ciudad una joyería de nombre Pandora. Quizá sus dueños le pusieron ese nombre porque les sonaba bien. Como los dueños de otro negocio de la ciudad que por tal motivo, según nos dijeron, habían puesto al vino que vendían el nombre de gulag. Pero la cuestión es que tanto Pandora como gulag son nombres que traen recuerdos horribles. Son, por así decirlo, la representación del mal absoluto. 

El caso es que Pandora está de rabiosa actualidad. Como pasa siempre que los humanos roban conocimiento a los dioses. Estos se cabrean y nos mandan otra nueva versión de la famosa caja llena con todos los males concebibles, incluida la estúpida esperanza. El eterno sueño humano de poder tenerlo todo con solo alargar la mano. Y ya ven en que queda el sueño cuando parecía que ya lo habías hecho realidad, que de pronto despiertas en un gulag. Condenado al más espantoso de todos los tormentos, el de no ser más que un número. Un número prescindible y borrable con un simple click... que no por otro motivo es que tengamos que vivir con la vista siempre clavada en el espectro de la muerte. 

Sí, acabamos de robar mucho fuego a los dioses y estos se han vengado mandándonos la más perversa de todas las maldades, la fatal arrogancia. Gente ruin e ignorante se ha creído que ahora sí que ya están en posesión de la verdad y tienen la obligación moral de imponérsela a los demás para arreglarles la vida. No importan los medios porque la finalidad es inmaculada. Así, un subnormal como nuestro presidente de gobierno ha decidido que nos vamos a tener que meter cada nueve meses una dosis de pócima sagrada para poder, por ahora, viajar, pero dentro de poco, para comprar en Mercadona. De hecho ya hay sitios en los que si no te has metido esa pócima no puedes sacar dinero del cajero o repostar en las gasolineras. Y vete a protestar pacíficamente que, como pasa en Holanda, te echan encima unos perros de presa que te destrozan los brazos. No señores, no, a protestar hay que ir con rifles o lo que haga falta para matar a esos odiosos animales y, si se tercia, a los que les instigan a atacar. 

Y hay que decir a los policías que sabemos dónde viven y quienes son sus mujeres y sus hijos. Porque no puede ser que esa gentuza sicaria se vaya de rositas. ¡Por Dios bendito, en lo que hemos venido a dar!

lunes, 3 de enero de 2022

El nene Justín

Perdonen que insista, pero es que ayer escuché al nene Justin, presidente de Canadá, que los que no se vacunan niegan la ciencia, etc., etc., además de ser misóginos y racistas. ¡Toma ya! Y concluyó: ¿Cuánto más vamos a soportar a esta gente? 

Pues sí, ya ven cómo anda el patio por esos mundos de Dios. Y también pueden constatar de qué sirvieron todas aquellas películas que nos hemos tenido que tragar de nazis persiguiendo a judíos. Y ahí está todo el mundo, o casi todo, tan tranquilos en sus casas negando la mayor. No, si a mí todo esto... suelen decir. 

El caso es que María y yo terminamos el año viendo Boyhood. Empezaron a sonar las sirenas de los barcos cuando en la pantalla aparecían los créditos. Acto seguido comenzó la orgía de los petardos. Son las tradiciones. Lo de los barcos lo conozco de siempre. Los petardos es algo que nos han pegado los levantinos. En cualquier caso sería deseable que se añadiese a todo ello la visión de esa película. Esa mujer que cae y se levanta, una detrás de otra y siempre sin rencor. Ese regalo de cumpleaños que le hacen al chaval los nuevos suegros de su padre: una biblia y un rifle. Ahí está la clave de todo. El que no lo entienda, allá él. Aunque quizá debiera darse un paseo por el Manifiesto Libertario de Rothbard. 

Pero en fin, así es la vida. Un circulo que se cierra. Llegas a viejo y, como me decía el otro día un amigo, la única forma de que no te duela nada es estar dentro del agua tibia de una piscina... el líquido amniótico otra vez. 

domingo, 2 de enero de 2022

El descojone universal


Perdonen que insista, pero es que esto es el descojone universal. Cojan, agarren y vayan a la página del ministerio de Sanidad. Cliken en Información sobre Coronavirus. Enfermedad por nuevo coronavirus Covid-19. Ciudadanos. Estudio Nacional de Seroepidemias, tal y cual... Información al participante. Preguntas y respuestas frecuentes. ¿Me va a dar el resultado de la prueba por escrito? Respuesta:

Sí, al igual que la vez anterior, le daremos el resultado del test rápido de anticuerpos por escrito. Sin embargo, es importante que tenga en cuenta que este test no permite diagnosticar si usted tiene COVID-19. El test indica que usted ha tenido contacto con el coronavirus, pero esto no significa estar enfermo.

Tampoco nos dice si usted es contagioso o no, es decir, con este resultado no sabemos si usted puede trasmitir o no el virus a otras personas.

Etc., etc..

Bueno, si siguen haciendo preguntas van a obtener respuestas que les van a demostrar hasta la saciedad hasta que punto han sido ustedes idiotas por creerse todo este sainete. Pero, claro, ¿a quién le va a gustar saber que se está comportando como un verdadero idiota? Mejor no me informo y me creo todo lo que dice la televisión. Seré un perfecto idiota, pero como no sé que lo soy puedo ir por ahí sacando pecho. Pero eso sí, la mascarilla no me la quito así caigan chuzos de punta. ¡Con lo calentito que se va con ella!