martes, 11 de enero de 2022

Furtivos

Cada vez estoy más convencido de que esto no se va a solucionar por las buenas. Aunque ya se van produciendo algunas grietas en los medios de comunicación la presión desinformativa aumenta en la misma proporción que la verdad oficial se desmorona. Me decía ayer mi hija que en Inglaterra cuando las autoridades pillan a un no vacunado en estado crítico de inmediato convocan a los medios para una rueda de prensa: es imprescindible que sea la noticia reina de todos los telediarios y primeras páginas. No importa que el 90% de los que están en la misma situación estén vacunados y revacunados y vuelto a revacunar: de esos ni pio. Es, en definitiva, la típica deriva autoritaria a la que sucumben los gobernantes incompetentes siempre que la realidad no se ajusta a sus deseos. Ha pasado millones de veces a lo largo de la historia y, por lo general, la solución siempre ha sido violenta. Ayer, por ejemplo, vimos al pueblo, o populacho para los otros, esperando a un político a la puerta de su casa; cuando le vieron aparecer le arrojaron barro y todo tipo de basuras. Poco se lo esperaba el infeliz. No, si ya lo dijo el dilecto y esclarecido Miguel Bosé en una televisión argentina: sabemos quienes son y donde viven. Así que, todo es cuestión de que se organice la caza. 

Sí, verdaderamente tiene muy mala pinta todo esto. Porque estamos en las mismas de hace ochenta años: gente en teoría cultivada diciendo las mismas sandeces que se dijeron entonces. Tengo conocidos que me han dicho cosas increíbles... todos los científicos del mundo dicen... pero ¿por qué van a querer tu mal... y cosas así. ¿Pero qué idea de la ciencia y del poder tiene está gente que, por lo demás, blasona de impecabilidad? En fin, son tiempos muy oscuros y, siguiendo a Escohotado, en los que solo el coraje proporciona algo de luz... para ir de caza. 

 

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