Perdonen que siga insistiendo pero es que me parece que el asunto tiene mucha miga. El presidente Macron ha dicho que tiene "très envie d'emmerder les non-vaccinés jusqu'au bout" . Hubiese quedado más cinéfilo si hubiese añadido "de souffle". Nos le hubiésemos representado entonces a la manera de Jean Paul Bemondo arrastrándose por aquella calle con unas cuantas balas dentro del cuerpo. Porque al fin y al cabo ese es el destino de todos los mafiosos.
Y todavía hay por ahí imbéciles que piensan que esto va de salud pública. Lo que pasa es que los no vacunados son la prueba del nueve de que las vacunas son la misma mierda que la inmensa mayoría de los medicamentos que venden los laboratorios farmacéuticos. Y también la prueba del nueve de que todo esto ha sido un experimento social buscando fórmulas para someter a las poblaciones por medio del miedo. Los no vacunados no le han tenido y el invento se ha ido a la mierda. Así que el realmente enmerdado es el propio Macron.
En cualquier caso parece que ya ha empezado el reflujo de la marea. Ayer nos enterábamos de que en Austria ya no van a multar a los no vacunados. Ahora han decidido que van a dar unos bonos a los que se vacunen. O sea, como a los gitanos para que lleven a sus niños a la escuela, me dijo María, que sabe de esas cosas, al enterarse. Sí, hay un montón de indicios de que los mafiosos están llevando a cabo una retirada ordenada y silenciosa. El ministerio de sanidad estadounidense retira las pruebas PCR por falsas, pero los medios de comunicación no dicen nada al respecto. El ministerio de la cosa de España dice en su Web que los test no indican nada. Ahí está para el que lo quiera ver. Y eso es lo que argumentarán cuando les vengan a reclamar daños y perjuicios. Como una reclamación que hizo un perjudicado por uno de esos países medio salvajes del norte: "la vacunación no es obligatoria le respondieron". ¡Ale, por idiota! De todas formas, el gobierno de Australia, que ha dado un giro de 180º, ya ha aceptado a trámite 79.000 reclamaciones por daños graves a los vacunados. Tampoco esto lo habrán dicho en El Diario Montañés, por poner un ejemplo de objetividad.
En fin, lo mejor de todo es el odio que van teniendo gran parte de los vacunados hacia los no vacunados. Se nota de lejos que en sus oraciones de la noche no piden otra cosa a los dioses que el que les envíen un severo correctivo a esos insufribles vanidosos. Y si se mueren mejor. ¡Pour quoi pas! ¡C´est de la merde!
No hay comentarios:
Publicar un comentario