viernes, 7 de enero de 2022

Djokovic versus Nadal

El tenista Djokovic lo ha dejado claro: esto va de libertad. Tener que dar tus datos sanitarios al primer imbécil que te los pide es, sencillamente, intolerable. Pero a esto es a lo que hemos llegado, a que cualquier camarero se cree con derecho a inmiscuirse en tu intimidad. Y los borregos tragando. Ya ven, Djokovic derrotó definitivamente al nene Nadal que no le importa poner el culo con tal de ganar unas pesetillas. La historia dará su veredicto y, entonces, no me gustaría estar en la piel de Nadal... ¡qué poca imaginación! Los expertos, dice, como si en esto de las ciencias blandas no los hubiese para todos los gustos. Demasiada cancha y muy poca aula. 

Así que ya saben, señores y señoras, dejen de dar por el saco y hablemos de libertad. Libertad también para morirse, por supuesto. ¿Por qué se tiene que meter nadie en tus preferencias al respecto? Y si tienes miedo a que te contagie, pues no te me acerques. Pero te voy a decir algo por si no lo sabes, si hay un virus por ahí tes vas a contagiar aunque te metas debajo de tierra. Siempre ha sido así y lo seguirá siendo y las personas que se han forrado a comer fritos en las tabernas tendrán más probabilidades de salir derrotadas de ese contagio. Pero el común de la gente, lo más lo más, un par de días de tontera.  

O sea que hablemos de libertad. O, lo que viene a ser lo mismo, respeto a las leyes. Si las leyes nacionales y las de los tratados internacionales que hemos firmado dicen que nadie se puede inmiscuir en las cosas personales, especialmente en las relacionadas con la salud, pues, entonces, no hay más que hablar. Todo el que se deja avasallar, al modo de Nadal es porque es un miserable. 

Y eso es todo.

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