viernes, 28 de enero de 2022

Alfombras


Los que tenemos años ya vimos esto mismo cuando el régimen franquista se desmoronaba. Los medios de comunicación trataban por todos los medios de minimizar las movidas que había por la calle. Y llamaban comunistas y agentes infiltrados de potencias extranjeras a los según ellos cuatro gatos que querían arruinar España. Segura
mente no había en aquellos medios un solo periodista que se creyese el embuste, pero quien paga, manda, y llámame alfombra, pero dame de comer. 

El caso es que el nene Justin dice que la movida camionera es un "smoll fringe with unacceptable views". O sea, una pequeña porción de canadienses con puntos de vista inaceptables. ¡Pues será pequeña, pero al parecer suficiente para tener el país paralizado! Y  el nene Justin escondido porque, según argumenta, estuvo en contacto con un apestado. Espera a ver que no acabe siendo arrastrado por las calles: el funesto destino de tantos tiranos. 

Aquí, en mi querida España, todas las alfombras que comen del poder han corrido a demonizar a Aitor, el abogado contra la demagogia, porque, haciendo uso de sus conocimientos, ha explicado impecablemente por qué ya no puede ser obligatorio el uso de las mascarillas. Como siempre, los argumentos de las alfombras han sido ad hominen. Que si Aitor es esto, que si es lo otro. Pero el caso es que Aitor, hasta ahora, no ha fallado una sola vez en todo lo que ha dicho. Eso sí, ninguna de esas alfombras, tan pisoteadas por sus dueños, ha pedido disculpas a Aitor por todo lo que le insultaron cuando dijo que los estados de alarma eran inconstitucionales. 

Pero lo mejor de todo esto es la versatilidad de las alfombras.,  Cuando están muy usadas, las sacudes el polvo, las pasas, si acaso, por la lavandería y ya las puedes poner en otro sitio a dejarse pisotear por sus nuevos señores. O es que no recuerdan a aquellos Cebrianes, Haros Teglen y demás, con que facilidad pasaron de cantar las glorias del régimen franquista a ser los abanderados de la democracia en su estado más puro. Claro que, si te pones a pensar un poco, ¿qué diferencias existen entre aquel régimen satánico y éste angelical de ahora? Se lo diré: la propaganda adaptada a los tiempos. En aquel de entonces los malos eran los comunistas y en éste de ahora los fascistas. Y claro se necesita la sutileza de las alfombras para inventarse las diferencias que no existen entre una y otra cosa. A la postre, socialdemócratas todos, aunque éste sea el secreto mejor guardado por las alfombras, porque ¡qué horror si el pueblo llano descubriese que toda esta mafia que llaman Estado sigue siendo la obra que nos dejó Franco en herencia! Ya lo dijo, y muchos se rieron, que lo dejaba todo atado y bien atado. ¡Y vaya que si lo dejo! Con su legión de alfombras recién sacudidas y lavadas. 

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