sábado, 10 de diciembre de 2016

Feynman again

Hace ya muchos años, un buen día decidí que ya no podía seguir más enmascarando mis limitaciones y decidí tirar por la calle del medio. Mandé a la mierda el trabajo que tenía y me acogí a un sustento fácil que me dejaba muchas horas libres. A los pocos meses entendí la necesidad de poner algún método en mis lecturas y empecé por la compra de una enciclopedia de mitología clásica. A su vez tomé una profesora de música por aquello de pasar de la pasividad a la acción. Así, antes de un año empecé a escribir a diario. A rellenar cuadernos y cuadernos que luego leía con la única obsesión de saber si lo que allí había escrito era inteligible. Y pasaron bastantes años antes de que diese el paso de dejar leer a otros mis escritos para ver su reacción. La verdad es que apenas recibí comentarios al respecto de lo que deduje que tenía que volver a mis cuarteles y seguir insistiendo. Al cabo de bastantes años, y de mucha obra secreta acumulada, conocí este invento de los blogs y decidí tirarme a la piscina. Y bueno, lo leen unos cuantos amigos a los que estoy muy agradecido. Pero, no pienso que sea el narcisismo el principal motor de mi persistencia; más bien supongo que se debe a que he podido comprobar la fantástica herramienta que es para agilizar el pensamiento y, también, para tomarle la medida. En definitiva, es una máquina de aprender. 

Y, entonces, voy hoy y abro el correo y me encuentro un mensaje de Jacobo con un link y la leyenda: "A ver qué te parece...". se trata de un artículo de Feynman. Una vez más Feynman. Dice que todo se le ocurrió al descubrir la diferencia entre conocer algo y conocer el nombre de algo. Y, así, de esa fábrica de imposturas fue de donde nació el artículo que paso a comentarles. 

Como dominar un tema. 

Cuatro pasos:

1º.- Enséñaselo a un niño. 

Agarra una hoja en blanco y escribe arriba el nombre de lo que quieres aprender. Escribe debajo todo lo que sepas sobre el asunto como si se lo estuvieses explicando a un niño de ocho años que se supone tiene buena escuela. 

Mucha gente tiende a usar lenguaje complicado y jerga para enmascarar su ignorancia sobre lo que sea de lo que se está tratando. Piensa que se lo enmascara a los otros, pero, sobre todo, se lo enmascara a sí mismo. Cuando escribes con el lenguaje de un niño te obligas a entender el concepto a un nivel más profundo y a simplificar las relaciones y conexiones entre las ideas. Si te esfuerzas, rápidamente entenderás en donde tienes fallas de entendimiento. Es lo mejor que te puede pasar, porque es el anuncio de una oportunidad de aprender.

2.- Revisa.

Competencia es conocer el límite de tus habilidades. Sabiendo cuales son tus fallas, ya sabes lo que tienes que aprender. Sólo necesitas, entonces, buscar el material adecuado y ponerte a ello. Una vez hecho el esfuerzo, vuelve a la página en blanco e intenta de nuevo explicárselo al niño. 

Aunque no lo consigas, al menos habrás conocido tus límites, lo cual, aunque sólo sea porque te puede servir para no hacer el ridículo, no es moco de pavo. 

3.- Organiza y simplifica. 

Ahora que ya tienes tomadas unas notas, revísalas para estar seguro de que no has usado algunas palabras prestadas de la jerga. Organízalas en una historia que fluya. 

Léelo en alto. Sí aprecias que hay algún pasaje que no fluye con facilidad, o no está suficientemente claro, entonces, ahí, tienes la prueba del nueve de que tienes que volver al estudio para clarificar los conceptos. 

4.- (opcional) Trasmítelo.

The ultimate test of your knowledge is your capacity to convey it to another.

Si quieres asegurarte de que conoces realmente el asunto, busca una persona que sepa poco de él, o un niño de ocho años, y trata de explicárselo. Si ella, o él, lo entiende, entonces, puedes estar seguro de que tú lo sabes. 

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