Penduleando
El péndulo está de vuelta. Después del ciclo convulso, España se serena. Que la Pantoja vuelva a Cantora a pasar la Noche buena, con Chavelita incluída, es la madre de todas las señales. Lo demás por añadidura. Así que, hagan proyectos señores porque se ha ensanchado el margen para nuevas travesuras.
Nuevo ciclo, pues, nueva taxonomia -ordenación de las especies-. Porque ya lo viejo se murió de puro viejo. De puro significar nada. Derecha, izquierda, un, dos, un, dos, ¡ar! Igual que autómatas empeñados en simular vida. Muertos vivientes que hieden a distancia.
Para clasificar una especie hay que conocer su evolución. De dónde arrancó y los pasos que siguió dando. Así que agarremos el toro por los cuernos y digamos de una vez en donde reside el engaño:
Nazis/Comunistas.
Conservadores/Progresistas.
Liberales/Proteccionistas.
Demócratas cristianos/Social demócratas.
Populares/Socialistas
Todas esas imposturas que arrancan del cristianismo: ama al prójimo como a tí mismo. ¡Habrase visto!
Una puerta falsa por donde se coló el poder hegemónico de Dionisos. Porque de eso va la cosa desde los orígenes del pensamiento, y perdonen que insista porque por mucho que hayan cambiado los nombres el significado siempre ha sido el mismo: la lucha entre Dionisos y Apolo. No hay otra forma posible de interpretar las luchas políticas de la humanidad. La razón contra las emociones. La razón agazapada en un eje de coordenadas, las emociones exuberantes en una manifestación callejera. Nos cansamos de una y volvemos a la otra, como el péndulo no más, marcando las horas. O los ciclos.
Pues eso, que la Pantoja vuelve a Cantora, pero sólo de paso hacia el Barrio de Salamanca. Donde la gente madruga más que trasnocha. Y las calles simulan ejes de coordenadas. ¡A ver lo que resiste allí!
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