Tiene Nietzsche un escrito sobre la Gracia que me dejó deslumbrado la primera vez que lo leí. La Gracia como "el más allá" de la justicia. Cuando una persona, o un Estado, toman conciencia de su poder empieza a dejar de importarle sus parásitos. Que se alimenten y prosperen porque a mí no me afecta en absoluto. Por eso, a medida que el poder se incrementa la justicia se va haciendo más blanda con el fin de proteger al delincuente de sus damnificados. Del ojo por ojo de los Infantes de Lara en apenas cien años se pasa al Fuero Juzgo del Juramento de Santa Gadea. Nada representa mejor la consolidación del Poder Real en Castilla. Dice el autor: "la justicia que comenzó declarando que "todo es pagable, todo tiene que ser pagado", acaba, como toda cosa excelente en esta tierra, destruyéndose a sí misma. Esta autodestrucción de la justicia, sabido es con qué hermoso nombre se la denomina: gracia; esta continúa siendo, como ya se entiende de por sí, el privilegio de los más poderosos..."
¡Pues menuda gracia tiene la cosa! Porque sospecho yo que so capa de justicia lo que se destruye en realidad es el poder. Aunque, claro, que otro fin persiguen todos los sueños anarquistas: llegar a ese grado de perfección humana en la que al hacer todo el mundo sólo y únicamente lo que es correcto no se necesita para nada policía. Si alguna vez la ingenuidad tocó techo, o pisó fondo, que no sé, esa es cuando inventó semejante ideología. Tan simpática por lo demás. Y en esas sospecho que estamos, creyendo que el poco de monte que no es orégano es porque es de oro.
En fin, son reflexiones que vienen al hilo de aquello con lo que los medios tratan de atosigarnos. Pero la realidad, se lo aseguro, es muy otra. Es que ayer, un muy templado día para la estación, la gente se solazaba en las terrazas después de haber cumplido con los ritos mortuorios. Porque de eso va la cosa, de la ritualización de la existencia. Cada uno tiene los suyos, aunque la mayoría los mismos. Y por eso los chinos se forran vendiendo flores por estas fechas. Lo demás, mandangas.
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