sábado, 11 de noviembre de 2017

Aclaparador


La ermita del Cristo de San Felices está en el borde de una casi colina a la derecha según vas de Becerril a Monzón, ambos de Campos. Apostaría que en ese lugar siempre hubo algo sagrado gestionado por la religión que en cada momento partió el bacalado. La altura es mínima pero el territorio que se abarca es inmenso y de una belleza aclaparadora que adjetivaría Pla. Alrededor son todo colinas suavísimas como curvas de mujer y, justo ahora, cuando la tierra está recién trillada, parece como si tuviesen piel de terciopelo. Ayer subimos allí a echar la siesta bajo el tibio sol desvaído después de haber hecho una sutil colación en La Behetría de Becerril. 




Después de una breve sonata me di una vuelta por el entorno. El backyard de la ermita es una explanada adaptada para algún tipo de celebración. Hasta un rústico templete de piedra tiene. Pero lo que me llamó más la atención fue una cruz de tamaño considerable hecha con viejas traviesas de vía férrea. Tosca, pero imponente por la inmensidad que abarca. Fijándome más vi que tenía esculpida una inscripción: Recuerdo Del 11-M. El horrible atentado yihadista de Madrid, sin duda. Me emocionó el homenaje. Sin medias tintas. Se borrará la memoria en todas las partes, pero aquí no. 




En fin, a ver si los dioses quieren que por fin llueva y así permitir que Perséfone vuelva por primavera con su madre Ceres. Los campesinos, por nuestra parte, ya hemos cumplido con nuestra parte del trato. La tierra ha sido mimada y la semilla depositada.   



No hay comentarios:

Publicar un comentario